Casus belli: Argentina y Uruguay
Cuando leí una columna de Carlos Alberto Montaner, donde alertaba sobre vientos de guerra en Sudamérica, lejos estaba de imaginar que ese diagnóstico iba a incluir también a Uruguay. En aquel momento me tomaron por sorpresa sus prevenciones. Hoy, por desgracia, admiro lo certero de su diagnóstico.
Actualmente las relaciones con Argentina están muy tensas porque el gobierno de la provincia de Entre Ríos y la Gendarmería Nacional de ese país están tolerando los constantes cortes de rutas que realizan ambientalistas argentinos, en la ruta de acceso al puente que une Gualeguaychú con la ciudad uruguaya de Fray Bentos.
Esas personas protestan por la instalación de dos plantas de celulosa en territorio uruguayo, cerca de la frontera entre ambos países. Y sus medidas de fuerza están produciendo cuantiosas pérdidas económicas al comercio y al turismo de Uruguay.
En una carta que nuestro canciller, Reinaldo Gargano, le envió al embajador argentino, Hernán Patiño, le solicita que realice gestiones para destrabar "la detención ilegal en suelo argentino" de más de 150 camiones con destino a Uruguay. El canciller recordó, que "hay órdenes de la Justicia argentina para desactivar los piquetes... Sin embargo, los piquetes siguen obstruyendo el tránsito".
La respuesta del gobernador de Entre Ríos agregó presión a la delicada situación. Según declaró, va a presentar un pedido a la justicia para que ordene el bloqueo de camiones con materiales destinados a la construcción de las plantas de celulosa.
Las autoridades uruguayas no se han quedado calladas. El ministro y ex guerrillero José Mujica ha expresado: "Sépase con claridad que el Mercosur entero ha decidido pudrir los grandes ríos y que eso nada tiene que ver con la producción de celulosa. Sepan que toda esta patraña que se ha montado no es otra cosa que politiquería barata".
Para ex presidente de Uruguay y actual senador, Julio María Sanguinetti, es " grave" el bloqueo porque se trata de "los derechos individuales de la gente, que es la libertad para circular". Argumentó que éste es un caso de "gravedad institucional, jurídica y política y hasta social".
Incluso dijo que se trata de una agresión contra Uruguay. "Imagínense que Alemania le hiciera esto a Francia... Sería considerado inmediatamente como casus belli por el país agredido". Parece una ironía que, justamente cuando tantos políticos ideológicamente afines están gobernando la región, estén más tensas que nunca las relaciones bilaterales.
Los camaradas latinoamericanos deberían prestar atención a las recientes palabras del ministro Mujica: "La libertad de comercio... hay que separarla de lo político y de lo ideológico, o de lo que me gusta y no me gusta. Vender bien es parte de trabajar bien". Yo agregaría que el libre comercio en todo tiempo y lugar ha sido el mejor aliado de la paz y la cooperación entre las naciones.
(*) Analista uruguaya.
www.aipenet
Actualmente las relaciones con Argentina están muy tensas porque el gobierno de la provincia de Entre Ríos y la Gendarmería Nacional de ese país están tolerando los constantes cortes de rutas que realizan ambientalistas argentinos, en la ruta de acceso al puente que une Gualeguaychú con la ciudad uruguaya de Fray Bentos.
Esas personas protestan por la instalación de dos plantas de celulosa en territorio uruguayo, cerca de la frontera entre ambos países. Y sus medidas de fuerza están produciendo cuantiosas pérdidas económicas al comercio y al turismo de Uruguay.
En una carta que nuestro canciller, Reinaldo Gargano, le envió al embajador argentino, Hernán Patiño, le solicita que realice gestiones para destrabar "la detención ilegal en suelo argentino" de más de 150 camiones con destino a Uruguay. El canciller recordó, que "hay órdenes de la Justicia argentina para desactivar los piquetes... Sin embargo, los piquetes siguen obstruyendo el tránsito".
La respuesta del gobernador de Entre Ríos agregó presión a la delicada situación. Según declaró, va a presentar un pedido a la justicia para que ordene el bloqueo de camiones con materiales destinados a la construcción de las plantas de celulosa.
Las autoridades uruguayas no se han quedado calladas. El ministro y ex guerrillero José Mujica ha expresado: "Sépase con claridad que el Mercosur entero ha decidido pudrir los grandes ríos y que eso nada tiene que ver con la producción de celulosa. Sepan que toda esta patraña que se ha montado no es otra cosa que politiquería barata".
Para ex presidente de Uruguay y actual senador, Julio María Sanguinetti, es " grave" el bloqueo porque se trata de "los derechos individuales de la gente, que es la libertad para circular". Argumentó que éste es un caso de "gravedad institucional, jurídica y política y hasta social".
Incluso dijo que se trata de una agresión contra Uruguay. "Imagínense que Alemania le hiciera esto a Francia... Sería considerado inmediatamente como casus belli por el país agredido". Parece una ironía que, justamente cuando tantos políticos ideológicamente afines están gobernando la región, estén más tensas que nunca las relaciones bilaterales.
Los camaradas latinoamericanos deberían prestar atención a las recientes palabras del ministro Mujica: "La libertad de comercio... hay que separarla de lo político y de lo ideológico, o de lo que me gusta y no me gusta. Vender bien es parte de trabajar bien". Yo agregaría que el libre comercio en todo tiempo y lugar ha sido el mejor aliado de la paz y la cooperación entre las naciones.
(*) Analista uruguaya.
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