Catarsis en el movimiento social mundial
La economía mundial, en especial, la capitalista, históricamente se fragmenta en diversas ramas o sectores de producción y comercio que operan de manera articulada, teniendo siempre a uno de estos sectores como mascaron de proa, que es que determina la manera o forma como ha de funcionar la economía en su conjunto. Décadas atrás, la locomotora del desarrollo y crecimiento capitalista, era la producción bélica ampliada hacia el control espacial. Hoy día, el eje que articula la economía mundial, es el comercio internacional, catapultado por un asombroso desarrollo de las fuerzas productivas y en esta última, la descollante e imponente tecnología de las comunicaciones y la informática. A mediados de los años setenta, nos encontramos con una nueva realidad económica mundial. Se equivocaron aquellos que sostenían que el capitalismo estaba agotado. Resulto no ser cierto. El sistema económico mundial, fue capaz de producir un nuevo eje de reproducción, ampliación del capital y con ello, una nueva lógica de acumulación que en calidad y cantidad, jamás había conocido la humanidad.
Sin embargo, ya comienzan a aparecer signos que apuntan a señalar que estamos entrando a una fase crítica del economicismo neoliberal. El descomunal desarrollo de las fuerzas productivas y en ella de la tecnología de la informática y las comunicaciones, están entrando en un evidente conflicto con las relaciones de producción y las sociales, que le sirven de matriz.
Mientras la miseria y la pobreza crecen en el mundo, los más grandes paquetes financieros suelen concentrarse en unos pocos capitalistas. ¿No será acaso que la locomotora del impulso capitalista estará entrando en una fase de agotamient?.
Algunos economistas, han venido alertando sobre la creciente y ascendente estrechez del mercado mundial, dado el hecho de que las reglas actuales del sistema están diseñadas para producir cada vez más miseria y pobreza, constituyendo esta realidad la matriz de futuros y eventuales movimientos sociales que tendrán como estrategia, un replanteo de todas las relaciones vigentes.
Es dentro de este contexto, que no hay que subestimar los últimos movimientos de protestas que se han dado en Seattle, París y Washington, contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Estas acciones reflejan el chiquito, lo que posteriormente pudiera ser un conflicto social de mayor envergadura. Es interesante que en la reciente reunión del Fondo Monetario Internacional, las siete grandes hayan compelido al Director de este organismo, a una relación con los deudores de más diálogo y menos imposiciones y tratamientos de choque de alto costo social y que jamás se le llamará la atención al Gerente del Banco Mundial, James Wolfensohn, en el sentido", de que ya son demasiadas las cosas en que vemos un abismo entre la política del Banco y sus aspiraciones para el desarrollo". Se tratan de recriminaciones que expresan preocupaciones reales sobre el rumbo que económicamente y socialmente camina el planeta. El coyuntural crack de la bolsa de New York y la pérdida de valores del capital bursátil invertido en la industria de la tecnología de la informática puso en corredera a muchas economías. El sistema es frágil. Sólo bastó un fallo de un juez y la Microsof perdió en cuestión de horas y días, miles y miles de millones.
No perdamos de vista, que estos procesos económicos y sociales a nivel mundial en forma proporcional se reproducen como problemas y crisis en nuestros sistemas nacionales.
Sin embargo, ya comienzan a aparecer signos que apuntan a señalar que estamos entrando a una fase crítica del economicismo neoliberal. El descomunal desarrollo de las fuerzas productivas y en ella de la tecnología de la informática y las comunicaciones, están entrando en un evidente conflicto con las relaciones de producción y las sociales, que le sirven de matriz.
Mientras la miseria y la pobreza crecen en el mundo, los más grandes paquetes financieros suelen concentrarse en unos pocos capitalistas. ¿No será acaso que la locomotora del impulso capitalista estará entrando en una fase de agotamient?.
Algunos economistas, han venido alertando sobre la creciente y ascendente estrechez del mercado mundial, dado el hecho de que las reglas actuales del sistema están diseñadas para producir cada vez más miseria y pobreza, constituyendo esta realidad la matriz de futuros y eventuales movimientos sociales que tendrán como estrategia, un replanteo de todas las relaciones vigentes.
Es dentro de este contexto, que no hay que subestimar los últimos movimientos de protestas que se han dado en Seattle, París y Washington, contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Estas acciones reflejan el chiquito, lo que posteriormente pudiera ser un conflicto social de mayor envergadura. Es interesante que en la reciente reunión del Fondo Monetario Internacional, las siete grandes hayan compelido al Director de este organismo, a una relación con los deudores de más diálogo y menos imposiciones y tratamientos de choque de alto costo social y que jamás se le llamará la atención al Gerente del Banco Mundial, James Wolfensohn, en el sentido", de que ya son demasiadas las cosas en que vemos un abismo entre la política del Banco y sus aspiraciones para el desarrollo". Se tratan de recriminaciones que expresan preocupaciones reales sobre el rumbo que económicamente y socialmente camina el planeta. El coyuntural crack de la bolsa de New York y la pérdida de valores del capital bursátil invertido en la industria de la tecnología de la informática puso en corredera a muchas economías. El sistema es frágil. Sólo bastó un fallo de un juez y la Microsof perdió en cuestión de horas y días, miles y miles de millones.
No perdamos de vista, que estos procesos económicos y sociales a nivel mundial en forma proporcional se reproducen como problemas y crisis en nuestros sistemas nacionales.