Celulares, tacto y cortesía
El invento del teléfono celular y el de la computadora constituyen toda una gama de valiosos servicios a la humanidad. Por ellos, el mundo ha logrado alcanzar niveles de progreso jamás soñados. No obstante, no todos los usuarios saben hacer buen uso de sus celulares.
En primer lugar, el usuario de un celular debe tomar en cuenta que por no existir un directorio público con nombres y números, lo que sería casi imposible de mantener al día, su posesión es de un carácter especialmente privado, a menos que su poseedor lo haya hecho público. Si ese no es el caso, quien posee un celular da su número solamente a quien desee ofrecerlo, y quien lo recibe carece de autoridad para suministrárselo a terceros sin consultar previamente a quien se lo dio.
Sin este requisito, el acto constituye un abuso de confianza al par que una imprudencia.
Además, resulta de mal gusto y falta de tacto y cortesía de parte de un jefe ordenar a una secretaria que mediante el propio celular de él le consiga a alguien. Lo elegante y fino es llamar directamente el interesado y esperar que se le conteste.