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CEMIS: ¿Cuándo?


Con varios años de retraso, a principios del presente gobierno, la ciudadanía conoció con esperanza la posibilidad de que se conociera en detalles y con perspectivas de sanciones, el mayor escándalo de soborno en la historia del país. Hasta ahora no ha sido así, y como principal represa de este caudal de irregularidades está figurando la Corte Suprema, la principal corporación de Justicia con que cuenta la Nación y que a su vez parece ensayar un papel nada confiable.

Desde que el magistrado Oydén Ortega, ponente actual, fue cuestionado por uno de los imputados, el caso parece haberse congelado y de no ser por la persistencia de los medios informativos ya fuera asunto olvidado. La impaciencia puede apoderarse de los ciudadanos, pero lo más peligroso es que se acentúe su desconfianza en ese órgano del Estado.

La evaluación publica del CEMIS no puede seguir esperando. Nadie que con autoridad haya censurado ese adefesio puede ahora tratar de cubrirlo, o ensayar algún tipo de tecnicismo legal para disminuir su repercusión. Mientras que ese escándalo no sea resuelto, un tufo repugnante se sigue esparciendo por todo el país.

101 años de Panamá América

 
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