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Censos nacionales


Hoy tiene lugar en Panamá los Censos Nacionales, magno acontecimiento que tiene lugar cada diez años, el cual reviste de especial importancia tanto para conocernos mejor como nación, como para diseñar planes y estrategias entre el gobierno y autoridades para el futuro.
Decenas de miles de jóvenes encuestadores peinan hoy toda la geografía patria, carpetas y formularios en mano, atravesando ríos, mares y montañas, recorriendo calles, de casa en casa, para recabar datos vitales sobre nuestra población y vivienda.
Los datos así recabados y ordenados nos permitirá no sólo saber cuántos somos, sino también conocer dónde estamos concentrados, cómo vivimos, qué tenemos, cuáles son nuestras necesidades primarias insatisfechas, la edad, sexo, niveles de estudio, estado civil, etc.
La información recogida es valiosa no únicamente para el gobierno sino también para los particulares. Ello, por ejemplo, permite identificar posibles mercados, la demanda de agua, electricidad y teléfono, la necesidad de escuelas y servicios de salud, fórmulas de jubilación actuariales, presencia de extranjeros y demás.
Del mismo modo, podrá con la información rebacada el Tribunal Electoral, revisar los circuitos electorales y su composición. Ojalá no sea para que haya más legisladores, pero sí para verificar su representatividad y sano equilibrio, porque los lugares de escasa población requieren también de voces para hacerse escuchar, guardando el equilibrio y previniendo desproporciones.
El mismo censo nos permitirá comprobar el fenómeno de la mala distribución de la riqueza según las áreas geográficas, aunque su fuerte no será lo económico y patrimonial, que es objeto de estadísticas periódicas.
Los censos son a su vez una muy útil herramienta de estudios. Permite a los investigadores elaborar proyecciones de población y otras variantes sociales. Así es posible aplicar correctivos, como por ejemplo, para el fenómeno migratorio hacia las ciudades, la desintegración familiar, los programas PARVIS de vivienda rápida, necesidades de crédito según áreas de actividad económica, controles o incentivos de crecimiento y otros.
En fin, es una invaluable radiografía de nuestro componente humano y su crecimiento, frente a lo cual lo menos que nos corresponde hacer es cooperar suministrando datos veraces, permaneciendo en casa hasta censarnos y siendo amables con quienes realizan la pesada tarea de recabar los datos.
Y en lo que respecta a la Contraloría General de la República, institución a cargo de su ejecución, nos toca instarla a que a la mayor brevedad, que la inmensa tarea lo permita, divulgue poco a poco los datos que vayan surgiendo, para ir sacando conclusiones.

101 años de Panamá América

 
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