Censura de guerra: violación a la libertad
Cuando la televisión de Qatar, Al Jazeera transmitía las primeras imágenes del bombardeo sobre Kabul, nadie jamás pensó que este medio sería también utilizado por los integristas islámicos. Después de los pomposos discursos de George Bush y Tony Blair para anunciar la ofensiva aliada sobre Afganistán, a los pocos minutos se transmitía un video en donde aparece el multimillonario saudita Osama Bin Laden junto con el egipcio Al Zawahiri, el Doctor Muerte. De repente, una "golazo". Las amenazas del terrorista más famoso se escucharon por CNN y la BBC de Londres, extendiéndose por todo el mundo. Con el argumento de enarbolar la liberación de la tierra árabe musulmana y la palestina de la ocupación de los "infieles", bin Laden amenazó con destruir a los Estados Unidos y a su gente, quienes nunca más dormirán tranquilos hasta que salgan de Medio Oriente.
Mejor excusa no tuvo George Bush y la Casa Blanca para comenzar los procedimientos de censura en tiempos de guerra. Inmediatamente salió el video del terrorista saudita, CNN fue intervenida sutilmente. Aunque los directivos de ese medio dicen que transmiten en directo, la verdad es que lo hacen en diferido. Pruebas, pues el mismo 7 de octubre, notamos en cosa de segundos el corte de una entrevista de líderes talibanes en el terreno, durante el bombardeo americano. Luego, lo colocaron al aire.
Debido a las fugas de la información clasificada en el congreso norteamericano, George Bush ordena que sólo los líderes de bancadas en el Capitolio sepan del comienzo de acciones militares. Se divulgó en la prensa la seguridad de mayores ataques aéreos sobre Afganistán, además del aparente conocimiento de Osama bin Laden y los talibanes del ataque inminente sobre Afganistán. En el enredo, la Casa Blanca anunció la censura a los medios y restringió las video cintas de los integristas islámicos de Al Qaeda, pues "dicen que traen mensajes subliminales para los potenciales suicidas musulmanes que amenazan a los Estados Unidos". Por supuesto, los senadores y congresistas chillaron ante la medida.
Pero aquí hay gato encerrado. Desde el mismo momento en que CNN se ve intervenido por el gobierno estadounidense, de inmediato ya uno no puede confiar en los medios norteamericanos, los cuales siguen una "línea prevista" para convencimiento exclusivo de su opinión pública interna en la Unión Americana o la comunidad internacional. A pesar del bloqueo informativo, ya el daño esta hecho: la prensa americana se ufanaba de ser transparente y por eso, comencé hacer caso a las recomendaciones de los especialistas informativos de ver otras fuentes de información, fuera de los Estados Unidos, como las agencias informativas de España, Holanda, India, de los países musulmanes, incluso hasta la BBC que tiene alguna imparcialidad en sus reportes.
Es increíble escuchar las declaraciones del vocero presidencial norteamericano sobre la censura previa a los videos procedentes del mundo musulmán. Resulta humillante también ver el comunicado de CNN Time Warner sobre sus intenciones de revisar los vídeos y noticias derivadas del área de conflicto. Es como su admitieran que la verdad ha sido censurada en todos los niveles, en la prensa americana.
Me decía un empresario gringo a la salida de la Torre HSBC, al escuchar una burla de doble sentido sobre la seguridad en Estados Unidos, que ahora en esa nación uno va preso por tales afirmaciones. Si eso es verdad estimado empresario, pues ya la libertad de expresión se acabó en el supuesto "Mundo Libre de Occidente", entonces, el miedo, el terror difundido por Osama bin Laden ya nos ganó, pues ahora Estados Unidos ocultará más efectivamente sus acciones militares, convirtiéndose peor que el enemigo terrorista. No hablar siquiera de las jocosidades que uno ve en Internet sobre los hechos del 11 de septiembre, es amargarse la vida y caer en la trampa psicológica de los integristas musulmanes.
Decir la verdad es un derecho. Y aunque siete mil personas murieron en Nueva York o se haya evidenciado la vulnerabilidad militar del Pentágono mismo, eso no quiere decir que la gente, dentro y fuera de Estados Unidos, no tenga derecho a informarse mejor.
Mejor excusa no tuvo George Bush y la Casa Blanca para comenzar los procedimientos de censura en tiempos de guerra. Inmediatamente salió el video del terrorista saudita, CNN fue intervenida sutilmente. Aunque los directivos de ese medio dicen que transmiten en directo, la verdad es que lo hacen en diferido. Pruebas, pues el mismo 7 de octubre, notamos en cosa de segundos el corte de una entrevista de líderes talibanes en el terreno, durante el bombardeo americano. Luego, lo colocaron al aire.
Debido a las fugas de la información clasificada en el congreso norteamericano, George Bush ordena que sólo los líderes de bancadas en el Capitolio sepan del comienzo de acciones militares. Se divulgó en la prensa la seguridad de mayores ataques aéreos sobre Afganistán, además del aparente conocimiento de Osama bin Laden y los talibanes del ataque inminente sobre Afganistán. En el enredo, la Casa Blanca anunció la censura a los medios y restringió las video cintas de los integristas islámicos de Al Qaeda, pues "dicen que traen mensajes subliminales para los potenciales suicidas musulmanes que amenazan a los Estados Unidos". Por supuesto, los senadores y congresistas chillaron ante la medida.
Pero aquí hay gato encerrado. Desde el mismo momento en que CNN se ve intervenido por el gobierno estadounidense, de inmediato ya uno no puede confiar en los medios norteamericanos, los cuales siguen una "línea prevista" para convencimiento exclusivo de su opinión pública interna en la Unión Americana o la comunidad internacional. A pesar del bloqueo informativo, ya el daño esta hecho: la prensa americana se ufanaba de ser transparente y por eso, comencé hacer caso a las recomendaciones de los especialistas informativos de ver otras fuentes de información, fuera de los Estados Unidos, como las agencias informativas de España, Holanda, India, de los países musulmanes, incluso hasta la BBC que tiene alguna imparcialidad en sus reportes.
Es increíble escuchar las declaraciones del vocero presidencial norteamericano sobre la censura previa a los videos procedentes del mundo musulmán. Resulta humillante también ver el comunicado de CNN Time Warner sobre sus intenciones de revisar los vídeos y noticias derivadas del área de conflicto. Es como su admitieran que la verdad ha sido censurada en todos los niveles, en la prensa americana.
Me decía un empresario gringo a la salida de la Torre HSBC, al escuchar una burla de doble sentido sobre la seguridad en Estados Unidos, que ahora en esa nación uno va preso por tales afirmaciones. Si eso es verdad estimado empresario, pues ya la libertad de expresión se acabó en el supuesto "Mundo Libre de Occidente", entonces, el miedo, el terror difundido por Osama bin Laden ya nos ganó, pues ahora Estados Unidos ocultará más efectivamente sus acciones militares, convirtiéndose peor que el enemigo terrorista. No hablar siquiera de las jocosidades que uno ve en Internet sobre los hechos del 11 de septiembre, es amargarse la vida y caer en la trampa psicológica de los integristas musulmanes.
Decir la verdad es un derecho. Y aunque siete mil personas murieron en Nueva York o se haya evidenciado la vulnerabilidad militar del Pentágono mismo, eso no quiere decir que la gente, dentro y fuera de Estados Unidos, no tenga derecho a informarse mejor.