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Censura y propaganda


Mucho se ha hablado de las propagandas electorales "impropias" o "ilegales" que el Tribunal Electoral ha prohibido "a la velocidad del rayo", hecho que muchos consideran una censura o atentado contra la libertad de expresión. Como cualquier ciudadano que no es ajeno al acontecer político, quisiera expresar mi opinión.

Ante todo, opino que hay que poner cada cosa en su lugar y no generalizar, como se ha hecho. El proselitismo político a favor de determinado candidato es eso mismo: exaltar las cualidades académicas, profesionales o morales del candidato, o compararlas con las de su rival, si es el caso. Por esto considero que la propaganda del precandidato Juan Carlos Navarro no debió ser censurada. El pueblo debe conocer la capacidad, el carácter y la honestidad de los candidatos, ya que estamos hablando de personas que tienen la posibilidad de llegar a ser gobernantes, y éstos no deberían llegar a este cargo si tienen alguna lacra que pretendan esconder.

Con respecto a la otra propaganda, verdaderamente quedé estupefacto cuando vi por primera vez esta especie de bodrio político. Primero, no es de proselitismo hacia un candidato, sino intenta denigrar a otro. Segundo, el autor se oculta cobardemente en el anonimato. El que ve la "cuña" no tiene idea de quién se trata. Y tercero, y más importante en asuntos de Comunicación social, la "cuña" utiliza mensajes subliminales que están prohibidos por la ética de la comunicación. La transformación fugaz de la cara del candidato en una calavera, un mensaje subliminal peligroso que grava en el subconsciente de quienes tienen un sentimiento de aversión hacia la figura, sin que esta persona se dé cuenta. Esa técnica propagandística fue usada hace tiempo por los nazis para lavar el cerebro de muchos, y fue prohibida por inmoral y peligrosa.

Esa infame "cuña" fue autorizada por el Sr. Martinelli, ya que su propio jefe de campaña, Jimmy Papadimitriu lo reconoció en los medios. Terrible error, ya que al utilizar tan bajos y arteros recursos, esta revelando su verdadero carácter y moral. Y al final, la lección de todo esto es que sólo un candidato, el Sr. Varela, se ha mantenido dentro de las normas éticas y morales de la campaña. De mucho vale esta lección para el pueblo.

eesquivelrios@gmail.com

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