Centenario
Arnulfo Arias Madrid nació en una pequeña aldea interiorana (Río Grande) el 15 de agosto de 1901, hijo de Don Antonio Arias y de Doña Carmen Madrid, y se crió junto con otros hermanos, en total, tres hombres y dos mujeres. Hizo sus estudios primarios en Panamá y con la ayuda de sus familiares pudo graduarse de médico en la Universidad de Harvard en los Estados Unidos de Norteamérica. Una vez establecido y en la práctica de su profesión en Panamá, contrajo matrimonio con la distinguida señorita Ana Matilde Linares Herbruger, quien fue su fiel y abnegada compañera toda su vida. Conocida la vida personal del Dr. Arnulfo Arias es necesario destacar sus brillantes actividades políticas y patrióticas, que no se deben olvidar.
Vida patriótica. Después del triunfo de Acción Comunal el 2 de enero de 1931, se fue creando una aureola alrededor del Dr. Arnulfo Arias, debido en parte a la división y ambiciones personales de algunos de los hermanos, que a la larga favoreció para aumentar la popularidad del Dr. Arias hasta ser proclamado candidato a la Presidencia de la República en 1940, llegando a ocupar la misma por un corto período de tiempo, ya que mediante un vulgar golpe de Estado fue despojado del cargo por personas ambiciosas que se decían ser sus amigos.
Una de las obras magnas del Dr. Arnulfo Arias fue la creación de la Caja de Seguro Social, mediante la Ley 23 de 21 de marzo de 1941, la cual fue posteriormente desarrollada por el Decreto No. 9 de 12 de agosto de 1941 por riesgo de enfermedades: a) Asistencia Médica b) Asistencia Dental c) Hospitalización d) Servicios quirúrgicos e) Servicios de Farmacia f) Servicios de Laboratorio.
Todas estas asistencias y servicios fueron ofrecidos mediante contribución de los asegurados (cuotas) debidamente calculadas por actuarios o técnicos. Las cuotas actuales no justifican prestaciones a familiares y otros dependientes del asegurado, pues el espíritu de la Ley original era proteger a los cotizantes
Las cuotas actuales no justifican prestaciones a familiares y otros dependientes del asegurado, pues el espíritu de la ley original era proteger a los cotizantes, pero ya desde 1943 (Ley 34) empezaron las subrogaciones y modificaciones interminables que por el camino que va la CSS, soñada por el Dr. Arnulfo Arias, no durará muchos años.
La CSS ha sido suficientemente desvalijada por malos directores y ahora pretenden echarle más cargas para que se hunda más ligero. Los cotizantes a la Caja de Seguro Social (CSS) son los verdaderos dueños de la institución y es triste comprobar los zarpazos y pellizcasos que ha sufrido por diferentes gobiernos que, aunque tienen la obligación de dar salud para todos, deben financiarlo con otros fondos de beneficencia, ya que la CSS ha sufrido bastante.
La ley original No. 23 de 1941 deberá ser reconocida y admirada por todo panameño beneficiado por ella, pero desgraciadamente cada gobierno posterior al 9 de octubre de 1941 hasta 1999, la ha modificado y repartidos sus beneficios para ellos mismos, actos que son del conocimiento público.
Otros de los deseos patrióticos del Dr. Arias fue la presentación de los doce puntos, que exigían al Gobierno de los Estados Unidos de América, que nuestra juventud y patrioteros parecen olvidar. Que su alma esté acompañada de su querida madre, de su abnegada esposa Ana Matilde y de sus fieles amigos también desaparecidos, Jorge Pacífico Adames, Juan de Dios Póveda, Hildebrando Nicosia, Norberto Zurita, Fito Franceschi, Luis Felipe Clement, y el barbero Vernaza.
Vida patriótica. Después del triunfo de Acción Comunal el 2 de enero de 1931, se fue creando una aureola alrededor del Dr. Arnulfo Arias, debido en parte a la división y ambiciones personales de algunos de los hermanos, que a la larga favoreció para aumentar la popularidad del Dr. Arias hasta ser proclamado candidato a la Presidencia de la República en 1940, llegando a ocupar la misma por un corto período de tiempo, ya que mediante un vulgar golpe de Estado fue despojado del cargo por personas ambiciosas que se decían ser sus amigos.
Una de las obras magnas del Dr. Arnulfo Arias fue la creación de la Caja de Seguro Social, mediante la Ley 23 de 21 de marzo de 1941, la cual fue posteriormente desarrollada por el Decreto No. 9 de 12 de agosto de 1941 por riesgo de enfermedades: a) Asistencia Médica b) Asistencia Dental c) Hospitalización d) Servicios quirúrgicos e) Servicios de Farmacia f) Servicios de Laboratorio.
Todas estas asistencias y servicios fueron ofrecidos mediante contribución de los asegurados (cuotas) debidamente calculadas por actuarios o técnicos. Las cuotas actuales no justifican prestaciones a familiares y otros dependientes del asegurado, pues el espíritu de la Ley original era proteger a los cotizantes
Las cuotas actuales no justifican prestaciones a familiares y otros dependientes del asegurado, pues el espíritu de la ley original era proteger a los cotizantes, pero ya desde 1943 (Ley 34) empezaron las subrogaciones y modificaciones interminables que por el camino que va la CSS, soñada por el Dr. Arnulfo Arias, no durará muchos años.
La CSS ha sido suficientemente desvalijada por malos directores y ahora pretenden echarle más cargas para que se hunda más ligero. Los cotizantes a la Caja de Seguro Social (CSS) son los verdaderos dueños de la institución y es triste comprobar los zarpazos y pellizcasos que ha sufrido por diferentes gobiernos que, aunque tienen la obligación de dar salud para todos, deben financiarlo con otros fondos de beneficencia, ya que la CSS ha sufrido bastante.
La ley original No. 23 de 1941 deberá ser reconocida y admirada por todo panameño beneficiado por ella, pero desgraciadamente cada gobierno posterior al 9 de octubre de 1941 hasta 1999, la ha modificado y repartidos sus beneficios para ellos mismos, actos que son del conocimiento público.
Otros de los deseos patrióticos del Dr. Arias fue la presentación de los doce puntos, que exigían al Gobierno de los Estados Unidos de América, que nuestra juventud y patrioteros parecen olvidar. Que su alma esté acompañada de su querida madre, de su abnegada esposa Ana Matilde y de sus fieles amigos también desaparecidos, Jorge Pacífico Adames, Juan de Dios Póveda, Hildebrando Nicosia, Norberto Zurita, Fito Franceschi, Luis Felipe Clement, y el barbero Vernaza.