Centenario, naturaleza e historia
A mis manos han llegado dos monumentos testimoniales representados en libros, que a mi juicio constituyen todo un homenaje a las ciencias y a la Patria, en su primer centenario. El primero que me llegó fue el aporte del Dr. Abdiel Adames. Se titula: El Istmo de Panamá: Vocación de Identidad Nacional. El segundo del Dr. Stanley Heckadon Moreno, es todo un portento: Panamá: Puente Biológico. Comenzaré por el primero. Antes, debo decir al lector que conocí a Dr. Adames, al inicio de los años 70, cuando se iniciaron los trabajos para la construcción de la Hidroeléctrica de Bayano, hoy "Ing. Ascanio Villalaz Paz" (cuya nomenclatura para consideración de la Asamblea Nacional me permití sustentar en su momento, con unánime aprobación). Con "Chachi", como lo conoce la comunidad científica y quienes le apreciamos, su impacto en el humano. Porque justo es recordar, que por encima de cualquier conjetura, en el Bayano se realizaron una serie de estudios e investigaciones sociales, etnográficas, biológicas y productivas, así como su impacto en el humano, que bien vale la pena actualizar. Pero ésta es agua de otros molinos.
Junto al Dr. Pedro Galindo, siempre en el Bayano, comencé a sentir, por decir lo menos, mi introducción y posterior compromiso, con este mundo increíble como lo es el comportamiento de la naturaleza y los asuntos ambientales y ecológicos. Esto fue en la Serranía de Majé, donde el Laboratorio Gorgas de Investigaciones Tropicales mantenía una de las avanzadas científicas más sobresalientes en todo el mundo, tal el seguimiento sobre el dintel de la selva, a males tropicales como la malaria, la humead relativa, influencia de los vientos o las alteraciones del clima. Estos panameños consagrados me presentaron a eminencias científicas mundiales como al Dr. Wetmore, con cuyo epitafio preliminar tropecé, y que luego cubriera con sus restos mortales. Desde entonces, una consistente y provechosa amistad nos liga, sobre todo en estos temas tan urgidos en los momentos de incertidumbre que vivimos.
El Dr. Adames comienza por ubicar su trabajo en un punto de partida tan trascendente, como desconocido para la generalidad de los panameños: Los orígenes del Istmo, y su historia natural. La formación de este "puente de tierra" surgido de las profundidades marinas hace tres millones de años, denominado Istmo de Panamá, que según el Dr. Adames "es considerado el acontecimiento natural que más afectó el planeta en los últimos 60 millones de años"
Con estos instrumentos, el autor se adentra a esbozar una tesis de significativo alcance: No es la conducta del hombre per se, los que configuran la vocación de tránsito del Istmo. Por el contrario, son las características geográficas y los recursos naturales combinados los que definen (y ponen su sello, agrego) la vocación de tránsito (de personas y bienes), la ubicación será siempre esencial para el tráfico por su posición central en el hemisferio y las de dimensión y orografía son importantes para la explotación de la ruta interoceánica terrestre. Estas dos últimas, más los recursos naturales (agua, bosques, biodiversidad), han sido fundamentales para la explotación de rutas combinadas ( terrestres y fluvial) y la acuática de navegación interoceánica (sic). Y de aquí, a la configuración de Estado nacional: "...la nación que se fue conformando desde los siglos XVI al XX con los elementos propios de una comunidad social (étnica, cultural, lingüística, histórica) asociada a su vocación de tránsito e intercambio, dio paso a la formación del Estado nacional". En este camino y luego de describir en parte, la extraordinaria diversidad de vida del Istmo (... la densidad de especies de Panamá es de 41 veces mayor que la de China, 21 veces la de Brasil y 4 veces la de Colombia; citando a ANAM y a la Dra. Correa) Adames nos toma de la mano y nos hace recorrer la ruta olvidadiza de nuestra historia a lo largo de cinco siglos.
Pero no se trata de una simple narración caleidoscópica, Adames nos introduce en forma sencilla y didáctica, casi sin proponérselo, a hechos sobresalientes de cada período histórico y sus protagonistas. Es notable el énfasis en las sorprendentes disyuntivas del siglo XIX y las angustias y vicisitudes por integrar aquel complejo y singular proceso. Nos dice: "En resumen desde 1501, año en que Rodrigo de Bastidas visitó las costas septentrionales del Istmo de Panamá, hasta finales del siglo XIX, culminan cuatro centurias en las que se desarrolla el proceso de gestación (desde la colonia, a la independencia de España y de la adhesión a Colombia a los movimientos autonómicos y separatistas del decimonono) de un estado nacional en este territorio. Es decir, al llegar ese momento el Istmo de Panamá está habitado por hombres que han ido desarrollando una voluntad política de conformar una nación en este territorio natural y social con características singulares que carecía completamente, entre otras cosas, de vinculaciones geográficas con Colombia".
El Dr. Adames articula este aporte a los estudios y preocupaciones que viene haciendo una generación de panameños y panameñas (como se dice ahora) inquietos por el devenir de su país. Lo hace con el soporte científico necesario, pero en armonía y en función del desarrollo histórico, pues lo uno no tendría sentido sin lo otro, a mi manera de ver las cosas. Ciencia, historia y dinámica social, es como decir naturaleza y humanidad, a la manera de Martí. Sin duda, el Chachi Adames de las ciencias puras del Bayano, y el Abdiel Adames de hoy, con este libro configura una personalidad digna del Centenario que celebramos. Lo dirá en una de sus últimas reflexiones : "El momento histórico más trascendente para la República de Panamá llega después de 97 años de "luchas generacionales", el 31 de diciembre de 1999 fecha en que culmina la ejecución de los Tratados Torrijos-Carter del 7 de septiembre de 1977. En esa hora feliz no quedaban instalaciones militares, ni soldados norteamericanos en suelo istmeño...".
Por su parte, "Panamá, Puente Biológico", es una impresionante recopilación de aleccionadores trabajos que nos trae el Dr. Heckadon, con quien mantenemos igualmente una antigua amistad, basada en desvelos comunes. Se trata de una edición de lujo primorosamente impresa con diseño del fraterno Ricardo Ledezma, y las fotografías impresionantes de Marco Guerra. El incansable Stanley recoge cuatro años de conferencias permanentes en el Centro Tupper, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales: El Dr. Anthony Coates encabeza el Capítulo I Geología, Peces y Prehistoria, con su trabajo, "La historia geológica de Panamá ha cambiado el mundo". Debidamente ilustrado, Coates nos enseña la formación de los continentes y el impacto del surgimiento del Istmo de Panamá desde hace 15 millones de años hasta su configuración actual hace tres millones de años. A través de este puente, van a transitar en verdadero corredor biológico seres prehistóricos en carreras de doble vía. Sobre este apasionante tema conversé largamente con el Dr. Coates durante la I Conferencia Internacional sobre Biodiversidad celebrada en nuestro país hace algún tiempo. Otros cinco trabajos aparecen en este Capítulo. En total se trata de 33, que resumen sencillo el maravilloso mundo natural del Istmo de Panamá, sin excluir la experiencia educativa ( J. Ventocilla ) con comunidades indígenas, o "Los rasgos mortuorios de nuestros ancestros en Los Santos" ( R. Cooke). "Las plantas tropicales y el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera" ( K. Winter) . "¿Por qué hay más de 10.000 especies de escarabajos en Panamá?" ( D. Windsor). " Mito y realidad asombrosa de los murciélagos" (W. Thies) y desde luego, del propio Heckadon, "Pasado, Presente y Futuro del Puente Biológico".
Tanto la Universidad de Panamá, a través de la Vice Rectoría de Investigación y Pos Grado, la Comisión del Centenario, como las entidades patrocinadoras, sus autores y colaboradores, merecen nuestro reconocimiento, por estos refrescantes aportes, en medio de la devastación y la indolencia contra Río Chilibre, tributario del Padre Río Chagres, como lo denuncié públicamente el 8 de diciembre pasado, Día de las Madres. En este camino, la contribución literario-periodística, científica y social que el Centenario espera de nosotros, deberá ampliarse y popularizarse para que los panameños puedan conocer y amar su país. *Presidente de la Red de Periodistas y Comunicadores Ambientalistas de Panamá (REDPA)
Junto al Dr. Pedro Galindo, siempre en el Bayano, comencé a sentir, por decir lo menos, mi introducción y posterior compromiso, con este mundo increíble como lo es el comportamiento de la naturaleza y los asuntos ambientales y ecológicos. Esto fue en la Serranía de Majé, donde el Laboratorio Gorgas de Investigaciones Tropicales mantenía una de las avanzadas científicas más sobresalientes en todo el mundo, tal el seguimiento sobre el dintel de la selva, a males tropicales como la malaria, la humead relativa, influencia de los vientos o las alteraciones del clima. Estos panameños consagrados me presentaron a eminencias científicas mundiales como al Dr. Wetmore, con cuyo epitafio preliminar tropecé, y que luego cubriera con sus restos mortales. Desde entonces, una consistente y provechosa amistad nos liga, sobre todo en estos temas tan urgidos en los momentos de incertidumbre que vivimos.
El Dr. Adames comienza por ubicar su trabajo en un punto de partida tan trascendente, como desconocido para la generalidad de los panameños: Los orígenes del Istmo, y su historia natural. La formación de este "puente de tierra" surgido de las profundidades marinas hace tres millones de años, denominado Istmo de Panamá, que según el Dr. Adames "es considerado el acontecimiento natural que más afectó el planeta en los últimos 60 millones de años"
Con estos instrumentos, el autor se adentra a esbozar una tesis de significativo alcance: No es la conducta del hombre per se, los que configuran la vocación de tránsito del Istmo. Por el contrario, son las características geográficas y los recursos naturales combinados los que definen (y ponen su sello, agrego) la vocación de tránsito (de personas y bienes), la ubicación será siempre esencial para el tráfico por su posición central en el hemisferio y las de dimensión y orografía son importantes para la explotación de la ruta interoceánica terrestre. Estas dos últimas, más los recursos naturales (agua, bosques, biodiversidad), han sido fundamentales para la explotación de rutas combinadas ( terrestres y fluvial) y la acuática de navegación interoceánica (sic). Y de aquí, a la configuración de Estado nacional: "...la nación que se fue conformando desde los siglos XVI al XX con los elementos propios de una comunidad social (étnica, cultural, lingüística, histórica) asociada a su vocación de tránsito e intercambio, dio paso a la formación del Estado nacional". En este camino y luego de describir en parte, la extraordinaria diversidad de vida del Istmo (... la densidad de especies de Panamá es de 41 veces mayor que la de China, 21 veces la de Brasil y 4 veces la de Colombia; citando a ANAM y a la Dra. Correa) Adames nos toma de la mano y nos hace recorrer la ruta olvidadiza de nuestra historia a lo largo de cinco siglos.
Pero no se trata de una simple narración caleidoscópica, Adames nos introduce en forma sencilla y didáctica, casi sin proponérselo, a hechos sobresalientes de cada período histórico y sus protagonistas. Es notable el énfasis en las sorprendentes disyuntivas del siglo XIX y las angustias y vicisitudes por integrar aquel complejo y singular proceso. Nos dice: "En resumen desde 1501, año en que Rodrigo de Bastidas visitó las costas septentrionales del Istmo de Panamá, hasta finales del siglo XIX, culminan cuatro centurias en las que se desarrolla el proceso de gestación (desde la colonia, a la independencia de España y de la adhesión a Colombia a los movimientos autonómicos y separatistas del decimonono) de un estado nacional en este territorio. Es decir, al llegar ese momento el Istmo de Panamá está habitado por hombres que han ido desarrollando una voluntad política de conformar una nación en este territorio natural y social con características singulares que carecía completamente, entre otras cosas, de vinculaciones geográficas con Colombia".
El Dr. Adames articula este aporte a los estudios y preocupaciones que viene haciendo una generación de panameños y panameñas (como se dice ahora) inquietos por el devenir de su país. Lo hace con el soporte científico necesario, pero en armonía y en función del desarrollo histórico, pues lo uno no tendría sentido sin lo otro, a mi manera de ver las cosas. Ciencia, historia y dinámica social, es como decir naturaleza y humanidad, a la manera de Martí. Sin duda, el Chachi Adames de las ciencias puras del Bayano, y el Abdiel Adames de hoy, con este libro configura una personalidad digna del Centenario que celebramos. Lo dirá en una de sus últimas reflexiones : "El momento histórico más trascendente para la República de Panamá llega después de 97 años de "luchas generacionales", el 31 de diciembre de 1999 fecha en que culmina la ejecución de los Tratados Torrijos-Carter del 7 de septiembre de 1977. En esa hora feliz no quedaban instalaciones militares, ni soldados norteamericanos en suelo istmeño...".
Por su parte, "Panamá, Puente Biológico", es una impresionante recopilación de aleccionadores trabajos que nos trae el Dr. Heckadon, con quien mantenemos igualmente una antigua amistad, basada en desvelos comunes. Se trata de una edición de lujo primorosamente impresa con diseño del fraterno Ricardo Ledezma, y las fotografías impresionantes de Marco Guerra. El incansable Stanley recoge cuatro años de conferencias permanentes en el Centro Tupper, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales: El Dr. Anthony Coates encabeza el Capítulo I Geología, Peces y Prehistoria, con su trabajo, "La historia geológica de Panamá ha cambiado el mundo". Debidamente ilustrado, Coates nos enseña la formación de los continentes y el impacto del surgimiento del Istmo de Panamá desde hace 15 millones de años hasta su configuración actual hace tres millones de años. A través de este puente, van a transitar en verdadero corredor biológico seres prehistóricos en carreras de doble vía. Sobre este apasionante tema conversé largamente con el Dr. Coates durante la I Conferencia Internacional sobre Biodiversidad celebrada en nuestro país hace algún tiempo. Otros cinco trabajos aparecen en este Capítulo. En total se trata de 33, que resumen sencillo el maravilloso mundo natural del Istmo de Panamá, sin excluir la experiencia educativa ( J. Ventocilla ) con comunidades indígenas, o "Los rasgos mortuorios de nuestros ancestros en Los Santos" ( R. Cooke). "Las plantas tropicales y el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera" ( K. Winter) . "¿Por qué hay más de 10.000 especies de escarabajos en Panamá?" ( D. Windsor). " Mito y realidad asombrosa de los murciélagos" (W. Thies) y desde luego, del propio Heckadon, "Pasado, Presente y Futuro del Puente Biológico".
Tanto la Universidad de Panamá, a través de la Vice Rectoría de Investigación y Pos Grado, la Comisión del Centenario, como las entidades patrocinadoras, sus autores y colaboradores, merecen nuestro reconocimiento, por estos refrescantes aportes, en medio de la devastación y la indolencia contra Río Chilibre, tributario del Padre Río Chagres, como lo denuncié públicamente el 8 de diciembre pasado, Día de las Madres. En este camino, la contribución literario-periodística, científica y social que el Centenario espera de nosotros, deberá ampliarse y popularizarse para que los panameños puedan conocer y amar su país. *Presidente de la Red de Periodistas y Comunicadores Ambientalistas de Panamá (REDPA)