Centro de Promoción de la Mujer
Luego de laborar, ad honores, como directora del Centro de Promoción de la Mujer de la Parroquia Nuestra Señora de Los Angeles, a través de 15 largos años, la Prof. Albertina D. de Tristán, recibió un cálido reconocimiento por su eficiente labor, el pasado 23 de abril, de parte de la Asociación de Damas Católicas, de la comunidad parroquial, así como del personal docente y educando.
Nos permitimos reproducir las palabras de agradecimiento de la profesora durante el homenaje: “Han transcurrido 15 años desde el momento en que en la mente del sacerdote Julio de la Calle, surgió la magnífica idea de crear un centro de promoción para la mujer en la Parroquia Nuestra Señora de Los Angeles como parte de la labor que debe cumplir una iglesia interesada en los que menos tienen o nada tienen en la sociedad, en la solidaridad y el respeto a nuestros valores. 15 años desde el momento en que nos iniciamos como su directora, porque creíamos en este proyecto como un medio para brindar oportunidades a aquellos que por su situación económica, les era imposible superarse en todos los aspectos de vida e incorporarse, culturalmente, al seno de la comunidad. Así mismo, la Asociación de Mujeres Católicas, grupo al cual pertenezco, abrazó la idea con entusiasmo y hasta el presente continúa brindando su respaldo incondicional y desinteresado a esta causa que debe mantenerse en beneficio de nuestras clases más humildes. Hoy, después de 15 años, he querido dejar la dirección de este centro, pero nos llevamos las más ricas experiencias y memorias que serán inolvidables, porque me unen a él lazos profesionales y de amistad que no podrán desaparecer a través del tiempo. Durante mi gestión conocí las dificultades y los éxitos; sentí el estímulo de las compañeras maestras que aportaban sus esfuerzos; de los muchos estudiantes que no descansaban en la búsqueda por encontrar respuestas a sus inquietudes y anhelos de superación; está latente en mi memoria los días, semanas y meses pletóricos de emociones y de experiencias, las cuales son parte de mi existencia; las voces de un alumnado a quien tratábamos de comprender y de orientar. El cuerpo de maestros, que fuera soporte indispensable a fin de conseguir una estructuración dinámica que contemplara las necesidades y aspiraciones de esta familia de la Parroquia de Nuestra Señora de los Angeles; al personal administrativo que de manera callada, pero constructiva, contribuyó al logro de una verdadera unidad de trabajo en beneficio del alumnado”.
“Les confieso que ha sido sumamente difícil para mí tener que separarme de la dirección del Centro de Promoción de la Mujer, porque puse en él toda mi confianza; porque creo, firmemente, en que es un proyecto de un hondo sentido social, que está contribuyendo, de manera eficaz, a mejorar la vida material y espiritual de muchos jóvenes que representan reservas para el futuro del país. Pueden estar seguras de que continuaré aportando mis esfuerzos para que este proyecto, que ya cuenta con el formal reconocimiento del Ministerio de Educación a través del resuelto 1953, siga adelante y cumpla con los propósitos para los cuales fue creado”.
Nos permitimos reproducir las palabras de agradecimiento de la profesora durante el homenaje: “Han transcurrido 15 años desde el momento en que en la mente del sacerdote Julio de la Calle, surgió la magnífica idea de crear un centro de promoción para la mujer en la Parroquia Nuestra Señora de Los Angeles como parte de la labor que debe cumplir una iglesia interesada en los que menos tienen o nada tienen en la sociedad, en la solidaridad y el respeto a nuestros valores. 15 años desde el momento en que nos iniciamos como su directora, porque creíamos en este proyecto como un medio para brindar oportunidades a aquellos que por su situación económica, les era imposible superarse en todos los aspectos de vida e incorporarse, culturalmente, al seno de la comunidad. Así mismo, la Asociación de Mujeres Católicas, grupo al cual pertenezco, abrazó la idea con entusiasmo y hasta el presente continúa brindando su respaldo incondicional y desinteresado a esta causa que debe mantenerse en beneficio de nuestras clases más humildes. Hoy, después de 15 años, he querido dejar la dirección de este centro, pero nos llevamos las más ricas experiencias y memorias que serán inolvidables, porque me unen a él lazos profesionales y de amistad que no podrán desaparecer a través del tiempo. Durante mi gestión conocí las dificultades y los éxitos; sentí el estímulo de las compañeras maestras que aportaban sus esfuerzos; de los muchos estudiantes que no descansaban en la búsqueda por encontrar respuestas a sus inquietudes y anhelos de superación; está latente en mi memoria los días, semanas y meses pletóricos de emociones y de experiencias, las cuales son parte de mi existencia; las voces de un alumnado a quien tratábamos de comprender y de orientar. El cuerpo de maestros, que fuera soporte indispensable a fin de conseguir una estructuración dinámica que contemplara las necesidades y aspiraciones de esta familia de la Parroquia de Nuestra Señora de los Angeles; al personal administrativo que de manera callada, pero constructiva, contribuyó al logro de una verdadera unidad de trabajo en beneficio del alumnado”.
“Les confieso que ha sido sumamente difícil para mí tener que separarme de la dirección del Centro de Promoción de la Mujer, porque puse en él toda mi confianza; porque creo, firmemente, en que es un proyecto de un hondo sentido social, que está contribuyendo, de manera eficaz, a mejorar la vida material y espiritual de muchos jóvenes que representan reservas para el futuro del país. Pueden estar seguras de que continuaré aportando mis esfuerzos para que este proyecto, que ya cuenta con el formal reconocimiento del Ministerio de Educación a través del resuelto 1953, siga adelante y cumpla con los propósitos para los cuales fue creado”.