Centro de vuelos de las Américas
En el pasado hemos hablado sobre la oportunidad que para Panamá puede significar el actual engorro migratorio en que se ha convertido el arribo a un aeropuerto estadounidense de pasajeros en tránsito hacia terceros países. En especial planteábamos la posibilidad de convertir al Aeropuerto de Tocumen en un mega centro de las Américas para el trasbordo de estos pasajeros.
Expusimos entonces la conveniencia de aprovechar nuestro más flexible y rápido proceso de ingreso al país puesto que, para empezar, Panamá no exige visa para los pasajeros en tránsito y Estados Unidos sí, con los consiguientes altos costos y demoras que implica, a más del hecho que muchos de los viajeros no son aptos para recibir el visado.
Así las cosas, Panamá podía reservar una amplia y cómoda área en su aeropuerto para brindar atención a esos pasajeros, en la que contarían con tiendas, restaurantes, sitios de descanso y hasta con la ocasión de visitar y alojarse por breve término en nuestros hoteles y la ciudad, con sólo expedirles un permiso especial del tipo que conceden los cubanos, que no implica la entrada y salida oficial en calidad de turistas, dada la brevedad de su estadía, digamos por dos o tres días.
El primer paso en ese sentido, está siendo adelantado por el Instituto Panameño de Turismo (IPAT) y por el Ministerio de Relaciones Exteriores, a través de las conversaciones que mantiene con la aerolínea española Iberia. Ambas partes hablen sobre la posibilidad de que la empresa española traslade nada menos que su actual centro de distribución de vuelos en el continente, Miami, hacia Panamá, a causa de las incomodidades que a su numerosa clientela le ocasionan las medidas de seguridad adoptadas en Estados Unidos luego de los atentados del 11 de Septiembre. De concretarse positivamente un arreglo con Iberia, sería cuestión de semanas o meses esperar que otras grandes aerolíneas hagan lo mismo.
Panamá cuenta con inigualables condiciones favorables de ubicación y facilidades para prestar este servicio, las mismas que ya ha expuesto para su candidatura como sede del ALCA; pero en este caso con mejores probabilidades de éxito. Es cuestión de ponerle más empeño y buscar más apoyo.
El Centro Internacional de Transporte Aéreo de las Américas merece el mismo o mayor entusiasmo que el desplegado para el ALCA. Y éste no nos costará un solo centavo. El sector privado lo costeará todo por sacar jugosos dividendos a una oportunidad única, que nos ha caído del cielo. ¡Manos a la obra!
Expusimos entonces la conveniencia de aprovechar nuestro más flexible y rápido proceso de ingreso al país puesto que, para empezar, Panamá no exige visa para los pasajeros en tránsito y Estados Unidos sí, con los consiguientes altos costos y demoras que implica, a más del hecho que muchos de los viajeros no son aptos para recibir el visado.
Así las cosas, Panamá podía reservar una amplia y cómoda área en su aeropuerto para brindar atención a esos pasajeros, en la que contarían con tiendas, restaurantes, sitios de descanso y hasta con la ocasión de visitar y alojarse por breve término en nuestros hoteles y la ciudad, con sólo expedirles un permiso especial del tipo que conceden los cubanos, que no implica la entrada y salida oficial en calidad de turistas, dada la brevedad de su estadía, digamos por dos o tres días.
El primer paso en ese sentido, está siendo adelantado por el Instituto Panameño de Turismo (IPAT) y por el Ministerio de Relaciones Exteriores, a través de las conversaciones que mantiene con la aerolínea española Iberia. Ambas partes hablen sobre la posibilidad de que la empresa española traslade nada menos que su actual centro de distribución de vuelos en el continente, Miami, hacia Panamá, a causa de las incomodidades que a su numerosa clientela le ocasionan las medidas de seguridad adoptadas en Estados Unidos luego de los atentados del 11 de Septiembre. De concretarse positivamente un arreglo con Iberia, sería cuestión de semanas o meses esperar que otras grandes aerolíneas hagan lo mismo.
Panamá cuenta con inigualables condiciones favorables de ubicación y facilidades para prestar este servicio, las mismas que ya ha expuesto para su candidatura como sede del ALCA; pero en este caso con mejores probabilidades de éxito. Es cuestión de ponerle más empeño y buscar más apoyo.
El Centro Internacional de Transporte Aéreo de las Américas merece el mismo o mayor entusiasmo que el desplegado para el ALCA. Y éste no nos costará un solo centavo. El sector privado lo costeará todo por sacar jugosos dividendos a una oportunidad única, que nos ha caído del cielo. ¡Manos a la obra!