Centro Multimodal de Colón
El proyecto estuvo en la Asamblea Legislativa desde septiembre, puesto que sus promotores aspiran a un contrato ley. En su discusión se dio audiencia a los interesados y a sus detractores, incluyendo la opinión de especialistas y representantes de la Zona Libre Colón entre sus autoridades y usuarios. Se recomendó hacerle varios ajustes y revisiones, y ese proceso ya se completó, por lo que está expedito para ser enviado de vuelta a la Asamblea Legislativa con los cambios aprobados por el CENA y consensuados con los interesados.
En el contrato en proyecto, debe en efecto, reducirse al plazo original de 40 años prorrogables automáticamente por otros 40, revisar el monto del canon por uso de tierras en contraposición a la deducción del monto de las inversiones del 70% del pago de alquileres, darle mayor equidad competitiva respecto a la Zona Libre, sobre todo en cuanto a las exoneraciones y tributos fiscales, enmarcar mejor el régimen laboral especial para el área y revisar el monto de la indemnización que deberá pagar el Estado a la terminación, que podría ser exagerada. Y en lo demás, salvo uno que otro detalle, ¡echar adelante! El desempleo no espera.
En un área expandible de 2.1 millones de metros cuadrados situados dentro de los predios de la actual Zona Libre de Colón, el concesionario, Consorcio San Lorenzo, se obliga a efectuar rellenos, mejoras y operar un aeropuerto internacional de carga que serviría a multiplicidad de empresas de servicios, maquiladoras, procesamiento de productos terminados y semielaborados, principalmente destinados a la reexportación. La inmediación de los modernos puertos colonenses le daría una obvia ventaja competitiva con respecto a sus similares del extranjero, particularmente de República Dominicana y Miami, entre los más cercanos. Ninguno tendría, sin embargo, el poder de fuego comercial que el CEMIS de Colón.
Cuando la antigua Alemania Occidental incorporó a su hermana Oriental, remató fábricas por un dólar con tal de que el comprador se comprometiera a invertir, modernizarlas, exportar y generar empleos. Sólo así, tras doce años de reunificación, una nueva nación actual, pudo absorber el golpe de la tremenda disparidad entre ambas y conducir al antiguo sector comunista por los senderos de crecimiento. Esa ha de ser nuestra meta como país, llevar prosperidad a todos los sectores nacionales, en especial lo más pobres, estimulando y apoyando las inversiones.
En el contrato en proyecto, debe en efecto, reducirse al plazo original de 40 años prorrogables automáticamente por otros 40, revisar el monto del canon por uso de tierras en contraposición a la deducción del monto de las inversiones del 70% del pago de alquileres, darle mayor equidad competitiva respecto a la Zona Libre, sobre todo en cuanto a las exoneraciones y tributos fiscales, enmarcar mejor el régimen laboral especial para el área y revisar el monto de la indemnización que deberá pagar el Estado a la terminación, que podría ser exagerada. Y en lo demás, salvo uno que otro detalle, ¡echar adelante! El desempleo no espera.
En un área expandible de 2.1 millones de metros cuadrados situados dentro de los predios de la actual Zona Libre de Colón, el concesionario, Consorcio San Lorenzo, se obliga a efectuar rellenos, mejoras y operar un aeropuerto internacional de carga que serviría a multiplicidad de empresas de servicios, maquiladoras, procesamiento de productos terminados y semielaborados, principalmente destinados a la reexportación. La inmediación de los modernos puertos colonenses le daría una obvia ventaja competitiva con respecto a sus similares del extranjero, particularmente de República Dominicana y Miami, entre los más cercanos. Ninguno tendría, sin embargo, el poder de fuego comercial que el CEMIS de Colón.
Cuando la antigua Alemania Occidental incorporó a su hermana Oriental, remató fábricas por un dólar con tal de que el comprador se comprometiera a invertir, modernizarlas, exportar y generar empleos. Sólo así, tras doce años de reunificación, una nueva nación actual, pudo absorber el golpe de la tremenda disparidad entre ambas y conducir al antiguo sector comunista por los senderos de crecimiento. Esa ha de ser nuestra meta como país, llevar prosperidad a todos los sectores nacionales, en especial lo más pobres, estimulando y apoyando las inversiones.