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¿Cero corrupción?


En el último debate presidencial me llamó la atención el comentario, para algunos poco elegante y de muy mal gusto, del candidato José Miguel Alemán al recordarle a Martín Torrijos el desfalco de la Caja de Seguro Social durante los años de la dictadura, y al enseñarle fotocopias de algunos cheques girados a favor del PRD con dineros de los asegurados.
Lo primero que hice luego del debate fue desempolvar entre los archivos familiares el libro del Dr. Carlos H. Cuestas G., "Memorias de un Fiscal. El Escándalo de la Caja de Seguro Social". Efectivamente, la obra confirma la expedición de tres cheques por un monto total de B/. 153, 252.46 a favor del PRD. Estas sumas de dinero representaban una especie de colaboración "de tipo gubernamental y político" a favor del proceso revolucionario de parte de unas compañías de corretaje que contrataron "pólizas de incendio y de vida destinadas a los programas de vivienda de la institución". De más está recordar que las viviendas nunca se construyeron y el desfalco o malversación superó los B/. 90 millones.
Es absurdo culpar a Martín Torrijos de estos hechos ya que, como el bien dijera en el debate, sólo contaba con 18 años de edad cuando esos cheques se expidieron y probablemente ni siquiera pertenecía al PRD. Pero lejos de amenazar con demandar al candidato Alemán por calumnia e injuria por una aparente acusación que definitivamente no es contra él sino contra el partido que lidera, debe haber un acto de constricción de parte de sus seguidores que sí participaron de estos hechos y que ahora lo apoyan. Además, Martín debe entender que por más que haya tratado de democratizar y de limpiar su colectivo político, hay hechos negativos que vinculan al PRD directamente con el debacle de la CSS, entre muchos otros actos de corrupción donde no ha respondido nadie.
Me llamó también la atención cuando José Miguel Alemán sacó fotocopia de un indulto firmado por Martín Torrijos siendo Viceministro de Gobierno y Justicia, en el cual incluía a personas procesadas, incluso, por delitos "contra el Patrimonio o contra la Administración Pública." Sobre esto Torrijos guardó un solemne silencio. Se trata del Decreto Ejecutivo No. 476 de 7 de septiembre de 1995. Pero sería igualmente absurdo catalogar a Torrijos como corrupto por el hecho de haber estampado su firma en un decreto que beneficia a personas cuya culpabilidad estaba probada o en proceso de confirmarse aunque, hacemos la salvedad que algunas personas de esa lista pudieron haber estado enjuiciadas injustamente por motivos meramente políticos.
Nuestras palabras y propuestas deben estar acordes con nuestros hechos. Si proponemos "cero corrupción", no podemos indultar a personas procesadas por delitos contra el "Patrimonio o la Administración Pública", lo que incluye el peculado y la malversación de fondos públicos. Si proponemos "cero corrupción", no podemos obviar los escándalos del pasado que nos perjudican políticamente, y referirnos sólo a los de reciente data por tenerlos frescos en la mente. Todo tipo de corrupción, venga del gobierno que venga, debe ser erradicado y afrontado por cada candidato con valentía, aplomo y sinceridad sobre todo cuando afecte a su campaña. Pero me he dirigido directamente al candidato de "Patria Nueva" por ser quien pregona la abolición total de este flagelo, lo cual parece más una utopía que una propuesta objetiva y realizable.

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