Certificación de los medicos
He estado leyendo sobre la Certificación Médica que ha querido poner la Facultad de Medicina para todos los médicos recién graduados aquí y fuera del país. También he escuchado a los estudiantes oponerse al mismo o a la forma de hacerlo. Esta oposición se dice que está asusada por algunos profesores; de ser cierto, es lástima que no den la cara y hablen claro porque eso no es ético.
Cuando vine graduada de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, tuve que presentar un examen de reválida que constaba de cinco o seis materias, por los profesores de la Facultad y tuvimos que prepararnos intensamente. Nada perdí y los pasé sin inconvenientes. Pero, ya era práctica que los médicos que venían de España y Brasil, no hacían esos exámenes por un convenio existente entre Panamá y esos países. Luego nos enteramos que los médicos de allá venían con sólo presentar su diploma a practicar la medicina, y los panameños no podían ejercer en España.
Un día llegó el General Omar Torrijos a México y un grupo de estudiantes panameños fue a visitarlo; le solicitaron que les quitara la reválida a los graduados en aquel país y así lo hizo. Al regresar a Panamá ordenó al Ministro de Salud, Dr. Renán Esquivel, que hiciera todo para cumplir su promesa. En vista de que sólo quedaban pocos países que presentaban reválida y era injusto, la eliminaron. Un paternalismo más.
Cuando fui Presidenta de la Asociación Médica Nacional, escribí una carta al Decano de la Facultad de Medicina solicitándole que restringiera la entrada de estudiantes ya que era grande el número de médicos y el futuro era incierto. Me respondió que, de no entrar aquí se iban al exterior y no había control de calidad. Le dije que el control sería la reválida nuevamente y la convalidación de títulos. Los estudiantes se opusieron, asusados por profesores y me tildaron de elitista. Tampoco tuve éxito. Más tarde, la Facultad de Medicina, la AMN y la AMOACSS elaboramos un proyecto de ley para que volvieran los exámenes, pero fue rechazado por los estudiantes.
Cuando el Dr. Jorge Abadía era Ministro de Relaciones Exteriores, a solicitud mía, nos reunimos la Facultad de Medicina, la AMN y el Ministerio para estudiar los llamados convenios culturales que eximían a los graduados en esos países a dar reválida y concluimos que era ilegal y nada justificaba dicho proceso en los convenios. Tampoco logramos nada y todo quedó igual. Así pasó el tiempo.
Tres años más tarde, cuando aquellos muchachos que me llamaron elitista ya eran médicos y se les dificultaba conseguir residencias, hablaron conmigo y me reconocieron que yo tenía razón y que reanudara mi campaña. Les dije que ya yo no era Presidenta de la AMN y no tenía injerencia en la política de salud.
Continuamos con dos graduaciones al año y un gran número de colegas salen de aquí y del extranjero, sin control de calidad, con dificultad para conseguir plazas de internado y con la influencia del favoritismo político. Pero tampoco debe eliminarse el internado que es donde se foguean los jóvenes en la práctica.
Si la Universidad no toma medidas heroicas, veremos médicos manejando taxis como ya se ha visto, y a la salud del pueblo panameño en manos de médicos deficientemente preparados y sin control oficial. La masificación de los años 70 se refleja aún en la Facultad. Quien no la debe, no la teme y si esos médicos estudiaron de veras para aprender la carrera y no para obtener un diploma, ¿qué importa un examen más o menos? ¿Quién lo pone? No lo sé. Si es una institución extranjera para evitar preferencias, que venga; si es nacional con cultura de país desarrollado, que venga. Lo importante es que alguien controle la calidad de los médicos tanto científica como éticamente.
Ojalá esa certificación se solucione por el bien de la salud de los panameños y para retomar lo que era antes la profesión médica. El Colegio Médico debe intervenir presionando para que se haga la certificación.
Cuando vine graduada de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, tuve que presentar un examen de reválida que constaba de cinco o seis materias, por los profesores de la Facultad y tuvimos que prepararnos intensamente. Nada perdí y los pasé sin inconvenientes. Pero, ya era práctica que los médicos que venían de España y Brasil, no hacían esos exámenes por un convenio existente entre Panamá y esos países. Luego nos enteramos que los médicos de allá venían con sólo presentar su diploma a practicar la medicina, y los panameños no podían ejercer en España.
Un día llegó el General Omar Torrijos a México y un grupo de estudiantes panameños fue a visitarlo; le solicitaron que les quitara la reválida a los graduados en aquel país y así lo hizo. Al regresar a Panamá ordenó al Ministro de Salud, Dr. Renán Esquivel, que hiciera todo para cumplir su promesa. En vista de que sólo quedaban pocos países que presentaban reválida y era injusto, la eliminaron. Un paternalismo más.
Cuando fui Presidenta de la Asociación Médica Nacional, escribí una carta al Decano de la Facultad de Medicina solicitándole que restringiera la entrada de estudiantes ya que era grande el número de médicos y el futuro era incierto. Me respondió que, de no entrar aquí se iban al exterior y no había control de calidad. Le dije que el control sería la reválida nuevamente y la convalidación de títulos. Los estudiantes se opusieron, asusados por profesores y me tildaron de elitista. Tampoco tuve éxito. Más tarde, la Facultad de Medicina, la AMN y la AMOACSS elaboramos un proyecto de ley para que volvieran los exámenes, pero fue rechazado por los estudiantes.
Cuando el Dr. Jorge Abadía era Ministro de Relaciones Exteriores, a solicitud mía, nos reunimos la Facultad de Medicina, la AMN y el Ministerio para estudiar los llamados convenios culturales que eximían a los graduados en esos países a dar reválida y concluimos que era ilegal y nada justificaba dicho proceso en los convenios. Tampoco logramos nada y todo quedó igual. Así pasó el tiempo.
Tres años más tarde, cuando aquellos muchachos que me llamaron elitista ya eran médicos y se les dificultaba conseguir residencias, hablaron conmigo y me reconocieron que yo tenía razón y que reanudara mi campaña. Les dije que ya yo no era Presidenta de la AMN y no tenía injerencia en la política de salud.
Continuamos con dos graduaciones al año y un gran número de colegas salen de aquí y del extranjero, sin control de calidad, con dificultad para conseguir plazas de internado y con la influencia del favoritismo político. Pero tampoco debe eliminarse el internado que es donde se foguean los jóvenes en la práctica.
Si la Universidad no toma medidas heroicas, veremos médicos manejando taxis como ya se ha visto, y a la salud del pueblo panameño en manos de médicos deficientemente preparados y sin control oficial. La masificación de los años 70 se refleja aún en la Facultad. Quien no la debe, no la teme y si esos médicos estudiaron de veras para aprender la carrera y no para obtener un diploma, ¿qué importa un examen más o menos? ¿Quién lo pone? No lo sé. Si es una institución extranjera para evitar preferencias, que venga; si es nacional con cultura de país desarrollado, que venga. Lo importante es que alguien controle la calidad de los médicos tanto científica como éticamente.
Ojalá esa certificación se solucione por el bien de la salud de los panameños y para retomar lo que era antes la profesión médica. El Colegio Médico debe intervenir presionando para que se haga la certificación.