A certificarnos para exportar
Otro de los problemas en el que está en mora la producción nacional es en el proceso de certificación que crecientemente exige nuestra clientela internacional para nuestros productos, tanto agropecuarios como industriales. En especial la Unión Europea, está a punto de hacer bajar una cortina impenetrable para todo producto que no sea originario de unidades de producción "certificadas" por agencias autorizadas. Igual Estados Unidos, que ha extendido la medida a rígidos controles aduaneros de origen.
Pongámoslo lo más claro posible. A la vuelta de unos pocos meses, digamos para enero próximo, si no hay certificación previa de nuestras fincas y exportadores, no podremos vender nada a Europa y Estados Unidos. Y mientras nos tiramos de los cabellos y lanzamos gritos al cielo, otros países con igual potencial que el nuestro, como Costa Rica por ejemplo, ya están haciendo lo propio. Según el colega diario vecino La República, esperan para fin de año tener certificados 5,000 productos orgánicos contra otros 2,000 del año pasado. O sea que tienen al menos dos años de estar en ese trámite. En la nota se explica que el proceso se refiere al cumplimiento de normas de calidad y medioambientales.
Entre los productos figuran hortalizas, tubérculos, raíces, naranjas, bananos y café. Una de las firmas certificadoras, la concesionaria europea Eco-Lógica, indicó que unas 40 explotaciones ticas han sido certificadas y que otras 10 están en trámite. Otra compañía que brinda ese servicio es la alemana BCS Oko Garantie. En Panamá existe al menos una firma local acreditada para otorgar este tipo de "visado" de exportación.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos y sus similares de Suiza y Japón, entre otros, están exigiendo la certificación. En parte, se trata de evitar el consumo de frutos peligrosos, y de asegurar de antemano la calidad, dando fe previa del cumplimiento de procesos de producción, manejo y control de calidad.
¿Cuántas empresas exportadoras se habrán certificado en Panamá? Nos atrevemos a decir que no muchas, comparadas con las 40 costarricenses que lo han hecho. Obviamente, no tendremos la menor oportunidad de sobrevivir en un mercado abierto, si nuestros productores no pueden exportar por carecer de estos certificados. Las autoridades de Comercio Exterior y de Agricultura deberían coordinar esfuerzos al respecto con los gremios empresariales y de producción del país.
Pongámoslo lo más claro posible. A la vuelta de unos pocos meses, digamos para enero próximo, si no hay certificación previa de nuestras fincas y exportadores, no podremos vender nada a Europa y Estados Unidos. Y mientras nos tiramos de los cabellos y lanzamos gritos al cielo, otros países con igual potencial que el nuestro, como Costa Rica por ejemplo, ya están haciendo lo propio. Según el colega diario vecino La República, esperan para fin de año tener certificados 5,000 productos orgánicos contra otros 2,000 del año pasado. O sea que tienen al menos dos años de estar en ese trámite. En la nota se explica que el proceso se refiere al cumplimiento de normas de calidad y medioambientales.
Entre los productos figuran hortalizas, tubérculos, raíces, naranjas, bananos y café. Una de las firmas certificadoras, la concesionaria europea Eco-Lógica, indicó que unas 40 explotaciones ticas han sido certificadas y que otras 10 están en trámite. Otra compañía que brinda ese servicio es la alemana BCS Oko Garantie. En Panamá existe al menos una firma local acreditada para otorgar este tipo de "visado" de exportación.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos y sus similares de Suiza y Japón, entre otros, están exigiendo la certificación. En parte, se trata de evitar el consumo de frutos peligrosos, y de asegurar de antemano la calidad, dando fe previa del cumplimiento de procesos de producción, manejo y control de calidad.
¿Cuántas empresas exportadoras se habrán certificado en Panamá? Nos atrevemos a decir que no muchas, comparadas con las 40 costarricenses que lo han hecho. Obviamente, no tendremos la menor oportunidad de sobrevivir en un mercado abierto, si nuestros productores no pueden exportar por carecer de estos certificados. Las autoridades de Comercio Exterior y de Agricultura deberían coordinar esfuerzos al respecto con los gremios empresariales y de producción del país.