Chatarra a la vista
De los más horribles espectáculos que puede ofrecer una ciudad o vecindario cualquiera, el de las chatarras al aire libre es de los peores. No sólo es el problema estético, sino el depósito de mosquitos y de agua estancada en que se convierten. Para ellos no hay reglamento. Pueden establecerse en medio de un barrio residencial. Libertad de comercio, diría alguien. Pero la libertad llega hasta que afecte a los demás; y la Constitución dispone que el interés individual debe ceder ante el de la comunidad.
No queremos más exhibiciones ostentosas de chatarra a la orilla de cualquier calle y a vista de todos. Sus depósitos deben limitarse a sitios apartados y deben ser prohibidos de la cercanía de urbanizaciones residenciales y vías muy transitadas. Es más, para eso deben ser los barrios industriales. Deben estar situados lejos de la vista, tras muros o cerros, en vías apartadas, preferiblemente sin salida, por donde nadie circule y vea esas mugrosas heces industriales. Por ningún lugar donde pueda circular un turista, debe permitirse un depósito de ese tipo.
En fin, proponemos que se regule legalmente y se dé plazo para mudarse a los que operen en condiciones que afecte la estética del entorno natural, de las vías y vecindarios, de modo que dediquen su terreno a otra cosa, o bien lo oculten tras muros estéticamente dispuestos.
No queremos más exhibiciones ostentosas de chatarra a la orilla de cualquier calle y a vista de todos. Sus depósitos deben limitarse a sitios apartados y deben ser prohibidos de la cercanía de urbanizaciones residenciales y vías muy transitadas. Es más, para eso deben ser los barrios industriales. Deben estar situados lejos de la vista, tras muros o cerros, en vías apartadas, preferiblemente sin salida, por donde nadie circule y vea esas mugrosas heces industriales. Por ningún lugar donde pueda circular un turista, debe permitirse un depósito de ese tipo.
En fin, proponemos que se regule legalmente y se dé plazo para mudarse a los que operen en condiciones que afecte la estética del entorno natural, de las vías y vecindarios, de modo que dediquen su terreno a otra cosa, o bien lo oculten tras muros estéticamente dispuestos.