Chávez, ETA y Zapatero
Las normas de convivencia internacional y el Estado de derecho han dado un contexto a las relaciones entre países. Respaldar la democracia en una nación exige asumir la misma posición respecto a todas. No se puede ser demócrata en Panamá y antidemócrata respecto a Perú, Bolivia o cualquier otra nación. Viene a tapete el tema dada las diferencias que saltaron la pasada semana entre España y Venezuela, cuando José Luis Zapatero le exigió a Hugo Chávez explicaciones respecto al supuesto aval de Caracas a la banda terrorista ETA. La brusca respuesta de Chávez a Zapatero señalándole que no le debía ninguna explicación, da a las relaciones entre ambos países un peligroso signo por el matiz de irresponsabilidad que asume Caracas, prácticamente a un paso de la transgresión del sistema mismo. La democracia española se ha visto agredida una y otra vez por los crímenes ejecutados por ETA contra la sociedad de ese país; de organismo ideológico ETA ha dado muestras de una metamorfosis que la sitúa en la condición de grupo mafioso que hace del crimen un instrumento de chantaje. Luego entonces si se supone un aval de Caracas a ETA, Chávez si le debe a Zapatero y España entera una explicación. No querer darla es una agresión a la democracia española y a todas las del mundo libre, y un peligroso signo de complicidad con este grupo fuera de ley.