Chile, entre Morales y Humala
Parece que de verdad se repitiera la historia, "en espiral", para algunos. Como en 1879, en los albores de la Guerra del Pacífico, un presidente nacionalista en Bolivia, Evo Morales, coincide en su discurso con el favorito candidato a la presidencia de Perú, Ollanta Humala, para plantear con renovados bríos viejas reivindicaciones territoriales tras la pérdida del conflicto a manos de Chile. Ambos dirigentes tienen ademán en común, que son populistas de izquierda y están políticamente apoyados por el mandatario venezolano, Hugo Chávez. ¿Hacia dónde conduce el discurso del posible nuevo eje Perú-Bolivia? Para empezar, ambos países perdieron territorio a manos de Chile. Bolivia, en particular, se quedó sin su costa pacífica y se convirtió en una nación mediterránea, mientras que Perú perdió a Arica y a una parte de Antofagasta.
¿Quieren mar? - bromean algunos chilenos- "Pues, con sólo anexionársenos tendrían todo el que quieran", responden, con un desplante de arrogancia. Pero al margen del chiste, Chile suele tener en esos territorios a sus principales y más modernos regimientos de tanques. El país austral suele mantener uno de los mejor dotados y preparados ejércitos de Sudamérica.
Humala, militar de carrera, alude continuamente a su intención de fortalecer sus fuerzas armadas, aunque admite que en ese terreno no puede competir con Chile, el país más próspero del Cono Sur.
Evo Morales, por su lado, sabedor que no puede contar con su ejército, enemigo de su base política de pobres e indios, a más que sabe que por el camino de la fuerza no tiene la menor opción frente a Chile, prefiere la vía de la presión económica y diplomática, cortando los suministros de gas natural a Chile, cuya industria está sedienta de ese combustible tanto para enfrentar su crudo invierno, como para generar electricidad a menor precio.
¿Qué hará Chile frente a un eventual eje Perú - Bolivia bajo la presidencia de dos líderes de izquierda, nacionalistas, apoyados por Chávez y su billetera petrolera? En lo militar, gastará más dinero para consolidar su superioridad. En lo diplomático, preconizará a favor de conversaciones que no impliquen ceder un centímetro de los territorios conquistados, al tiempo que consolidará su alianza con Estados Unidos. Y en lo energético, hará lo que sea por no depender de ninguno de sus vecinos.
¿Quieren mar? - bromean algunos chilenos- "Pues, con sólo anexionársenos tendrían todo el que quieran", responden, con un desplante de arrogancia. Pero al margen del chiste, Chile suele tener en esos territorios a sus principales y más modernos regimientos de tanques. El país austral suele mantener uno de los mejor dotados y preparados ejércitos de Sudamérica.
Humala, militar de carrera, alude continuamente a su intención de fortalecer sus fuerzas armadas, aunque admite que en ese terreno no puede competir con Chile, el país más próspero del Cono Sur.
Evo Morales, por su lado, sabedor que no puede contar con su ejército, enemigo de su base política de pobres e indios, a más que sabe que por el camino de la fuerza no tiene la menor opción frente a Chile, prefiere la vía de la presión económica y diplomática, cortando los suministros de gas natural a Chile, cuya industria está sedienta de ese combustible tanto para enfrentar su crudo invierno, como para generar electricidad a menor precio.
¿Qué hará Chile frente a un eventual eje Perú - Bolivia bajo la presidencia de dos líderes de izquierda, nacionalistas, apoyados por Chávez y su billetera petrolera? En lo militar, gastará más dinero para consolidar su superioridad. En lo diplomático, preconizará a favor de conversaciones que no impliquen ceder un centímetro de los territorios conquistados, al tiempo que consolidará su alianza con Estados Unidos. Y en lo energético, hará lo que sea por no depender de ninguno de sus vecinos.