Chile: La campaña del siglo
Chile, la más olvidada de las capitanías del reino de España, orgullosa y belicosa, accidentada en su geografía y política, de firme mirada hacia el Pacífico que la baña en sus 4300 kilómetros de largo, aislada en su exuberante patrimonio natural e inserto en los mercados por la magia de la pujanza de su gente, concita hoy la atención mundial, a unos cuantos días de los comicios presidenciales que definirán su rumbo en el siglo XXI.
Ni más, ni menos está en juego en Chile, que una reforma democrática profunda de algunas instituciones que aún sostienen el edificio de la dictadura y privan a los chilenos de sus más caras y antiguas libertades democráticas, como la propia libertad de expresión y la debida, necesaria, independencia del poder judicial, el respeto por los derechos humanos y la ineludible democratización del Congreso o Parlamento.
La reforma laboral es también una asignatura pendiente en este cuarto de siglo donde ha primado el capitalismo salvaje sobre el derecho de los trabajadores en cualquier sociedad civilizada, donde la igualdad, solidaridad, derechos básicos a la salud, educación y vivienda, no debieran ser la excepción, sino la norma.
En este universo y panorama crítico, Chile ha resuelto el problema de la estabilidad, tan esquivo a la mayoría de los países de América Latina, y la fuerza de su economía en la última década - con un crecimiento promedio de 7.7 por ciento -, avalada por una inversión extranjera de 10 mil millones de dólares para este año, le ubican como el país con una mejor perspectiva de desarrollo en la región.
Chile, que enfocará el 2000 su inversión en los mercados de capitales de Asia y América Latina, se apresta para incursionar con mayor energía en el mundo de las flores, un producto casi exclusivo de Colombia y Ecuador. Ya lo demostró con el salmón hace justamente una década y sus ingresos son hoy de 800 millones de dólares anuales.
Los planes de modernización son ambiciosos de cara a la conmemoración del bicentenario de la independencia de España en el 2010, y la apuesta por el futuro de la economía está en Asia, con la habilitación de la bahía de Mejillones de 6 kilómetros, que se transformará en el principal puerto del Pacífico, ya que moverá 5 millones de contenedores, seis veces más que todos los puertos chilenos.
Entre los megaproyectos, está la construcción de la carretera panamericana entre La Serena, en el norte y Puerto Montt, sur, cuya extensión es de unos 2000 kilómetros de longitud, y una vía costera paralela entre Arica, en el límite con el Perú y la décima región. Complementan las obras proyectadas, un puente colgante de 1.800 metros de longitud que unirá la austral Isla de Chiloé con el continente, en sólo cinco minutos de viaje en automóvil.
Chile, con 14.5 millones de habitantes exporta más de 3.800 productos, es el país que destina mayor inversión de su Producto Interno Bruto (11.600 dólares en 1997),con un 0.6 por ciento a la investigación en América Latina, es considerada la nación con menor corrupción en la región y tiene un 26 por ciento de pobreza, todos indicadores alcanzados en la última década.
La economía se ha duplicado desde que el régimen de Pinochet perdió las elecciones presidenciales en 1989, sextuplicándose la creación de nuevas infraestructuras, como lo recordara, recientemente, el presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle, velocidad que no han adquirido los cambios sociales.
Ricardo Lagos, el candidato de la Concertación, ha dado un paso en la dirección correcta, al suscribir un compromiso con la defensa de los Derechos Humanos y garantizar la independencia del Poder Judicial. El precio de la democracia, ha dicho Lagos, no puede ser ni el olvido, ni la impunidad, en abierta alusión al reciente pasado de la dictadura que encabezó el ex general Augusto Pinochet, tras un cruento golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973 y7 que derrocara al presidente civil y electo popularmente, Salvador Allende.
La carrera presidencial chilena está en tierra derecha, y los pronósticos son reservados, por el repunte del candidato derechista Joaquín Lavín, un Ingeniero Comercial (economista) de la Escuela de Chicago, ex alcalde de la rica comuna de Las Condes y prominente figura del pinochetismo, que ha basado su campaña en un neopopulismo para satisfacer al elector desilusionado y en el distanciamiento del general detenido en Londres.
Lavín, discípulo de Milton Friedman, reconoció recientemente que la violación de los derechos humanos es una herida abierta en Chile y sostiene que la detención de Pinochet es política, aunque ha llamado a la opinión pública a olvidarse del militar porque es cosa del pasado. Su oferta política es pragmática-60 soluciones concretas-y ha sido muy eficaz por un marketing creativo, millonario y condescendiente y generoso con lo que el pueblo quiere escuchar
Bajo el gobierno de la Concertación, que hoy encabeza Frei, se han procesado por crímenes de la dictadura, unos 40 oficiales de las Fuerzas Armadas y de Orden de Chile, y ha crecido no sólo la economía, minimizado la inflación, sino la inversión social.Chile continuará su política de estabilidad, crecimiento y eficiencia, sostiene Ricardo Lagos, que es lo que quiere el electorado, y está plenamente convencido que ganará la Presidencia de la República en la primera vuelta. Sin embargo, tendrá además que abrir la llave de la igualdad social, sino quiere que los fantasmas comiencen a agitarse en la Caja de Pandora de la injusticia.
Ni más, ni menos está en juego en Chile, que una reforma democrática profunda de algunas instituciones que aún sostienen el edificio de la dictadura y privan a los chilenos de sus más caras y antiguas libertades democráticas, como la propia libertad de expresión y la debida, necesaria, independencia del poder judicial, el respeto por los derechos humanos y la ineludible democratización del Congreso o Parlamento.
La reforma laboral es también una asignatura pendiente en este cuarto de siglo donde ha primado el capitalismo salvaje sobre el derecho de los trabajadores en cualquier sociedad civilizada, donde la igualdad, solidaridad, derechos básicos a la salud, educación y vivienda, no debieran ser la excepción, sino la norma.
En este universo y panorama crítico, Chile ha resuelto el problema de la estabilidad, tan esquivo a la mayoría de los países de América Latina, y la fuerza de su economía en la última década - con un crecimiento promedio de 7.7 por ciento -, avalada por una inversión extranjera de 10 mil millones de dólares para este año, le ubican como el país con una mejor perspectiva de desarrollo en la región.
Chile, que enfocará el 2000 su inversión en los mercados de capitales de Asia y América Latina, se apresta para incursionar con mayor energía en el mundo de las flores, un producto casi exclusivo de Colombia y Ecuador. Ya lo demostró con el salmón hace justamente una década y sus ingresos son hoy de 800 millones de dólares anuales.
Los planes de modernización son ambiciosos de cara a la conmemoración del bicentenario de la independencia de España en el 2010, y la apuesta por el futuro de la economía está en Asia, con la habilitación de la bahía de Mejillones de 6 kilómetros, que se transformará en el principal puerto del Pacífico, ya que moverá 5 millones de contenedores, seis veces más que todos los puertos chilenos.
Entre los megaproyectos, está la construcción de la carretera panamericana entre La Serena, en el norte y Puerto Montt, sur, cuya extensión es de unos 2000 kilómetros de longitud, y una vía costera paralela entre Arica, en el límite con el Perú y la décima región. Complementan las obras proyectadas, un puente colgante de 1.800 metros de longitud que unirá la austral Isla de Chiloé con el continente, en sólo cinco minutos de viaje en automóvil.
Chile, con 14.5 millones de habitantes exporta más de 3.800 productos, es el país que destina mayor inversión de su Producto Interno Bruto (11.600 dólares en 1997),con un 0.6 por ciento a la investigación en América Latina, es considerada la nación con menor corrupción en la región y tiene un 26 por ciento de pobreza, todos indicadores alcanzados en la última década.
La economía se ha duplicado desde que el régimen de Pinochet perdió las elecciones presidenciales en 1989, sextuplicándose la creación de nuevas infraestructuras, como lo recordara, recientemente, el presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle, velocidad que no han adquirido los cambios sociales.
Ricardo Lagos, el candidato de la Concertación, ha dado un paso en la dirección correcta, al suscribir un compromiso con la defensa de los Derechos Humanos y garantizar la independencia del Poder Judicial. El precio de la democracia, ha dicho Lagos, no puede ser ni el olvido, ni la impunidad, en abierta alusión al reciente pasado de la dictadura que encabezó el ex general Augusto Pinochet, tras un cruento golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973 y7 que derrocara al presidente civil y electo popularmente, Salvador Allende.
La carrera presidencial chilena está en tierra derecha, y los pronósticos son reservados, por el repunte del candidato derechista Joaquín Lavín, un Ingeniero Comercial (economista) de la Escuela de Chicago, ex alcalde de la rica comuna de Las Condes y prominente figura del pinochetismo, que ha basado su campaña en un neopopulismo para satisfacer al elector desilusionado y en el distanciamiento del general detenido en Londres.
Lavín, discípulo de Milton Friedman, reconoció recientemente que la violación de los derechos humanos es una herida abierta en Chile y sostiene que la detención de Pinochet es política, aunque ha llamado a la opinión pública a olvidarse del militar porque es cosa del pasado. Su oferta política es pragmática-60 soluciones concretas-y ha sido muy eficaz por un marketing creativo, millonario y condescendiente y generoso con lo que el pueblo quiere escuchar
Bajo el gobierno de la Concertación, que hoy encabeza Frei, se han procesado por crímenes de la dictadura, unos 40 oficiales de las Fuerzas Armadas y de Orden de Chile, y ha crecido no sólo la economía, minimizado la inflación, sino la inversión social.Chile continuará su política de estabilidad, crecimiento y eficiencia, sostiene Ricardo Lagos, que es lo que quiere el electorado, y está plenamente convencido que ganará la Presidencia de la República en la primera vuelta. Sin embargo, tendrá además que abrir la llave de la igualdad social, sino quiere que los fantasmas comiencen a agitarse en la Caja de Pandora de la injusticia.