China comunista y nuestro canal
Recuerdo cuando niño, que mi entrañable nana me hablaba de una manera fantástica y elocuente sobre El Cuco y La Tulivieja, con el propósito de azuzarme a contraer rápidamente el sueño e intentar aconductarme en las tareas del momento de un crío. Para esas mismas épocas se dice que Marcos Robles acaba de se autoexiliarse con nuestra fina vajilla de la presidencia y el Gobierno norteamericano tenía entonces por buen rato, al Occidente timado, mistificando la inoperante URRS que esclavizaría a las democracias si bajábamos la guardia.
Por lustros adicionales, el establishment distrajo al grueso de los nobles contribuyentes gringos y de las naciones aliadas con esa fantasía, e hicieron riquísimos a muchos en la industria bélica norteamericana, después de sacarlos de la quiebra. La URRS ya no existe; así que se nos empieza a azuzar cuando adultos, de que la China Comunista (PRC) quiere conquistar hostílmente el mundo. Nos indican que algún control del Canal de Panamá es parte de la intrincada agenda de los rojos (parecido a la próximamente taquillera obra fílmica El Sastre de Panamá de el bolígrafo de Le Carre, lamentablemente su peor obra) .
En resumen, me es alucinante que se nos mistifiquen a la PRC, como poderío militar, cuando estos, según la propia CIA, están atrasadísimos en las guerras, que sólo triunfan ahora las batallas por control remoto (tipo Golfo Pérsico y Yugoslavia). A los chinos continentales les conviene fluidez y viabilidad económica mundial. Lo demás es timo. Pensar que las altas esferas de China extrañan a Mao y su agenda de tomarse el mundo por la fuerza y consecuentemente emascularlo, es alquimia y poco cuerdo.
De mantenerse el status quo económico actual, la PRC será el segundo poder conómico mundial en 20 años. Por qué un moribundo, corrupto y sabio gobierno militar oriental con tan envidiable futuro económico para sus herederos echaría esto a perder, cuando su norte es acumular fortunas personales? (al sol de hoy no he conocido ningún oriental bruto, y mucho menos a un chino). Me huele a una mal asesorada agenda encubierta, o a la miopía de una presidencia norteamericana apenas estrenándose ante a un Congreso igual de torpe en lo a que política exterior se refiere. La PRC actualmente es uno de los mayores usuarios de nuestro canal y lo que menos necesitan ellos es un dolor de cabeza más, expropiando un activo intrincadísimo en gerenciar en ultramar, como es nuestro canal, cuando es mucho más sencillo para ellos, pagar los económicos peajes cada vez que lo utilicen vía su gigantesca flota mercante.
En fin, a 14 meses de nosotros haber recibido el Canal, nos topamos con dos minúsculos pero poderosos grupos que atentan contra nuestra seriedad como nación operadora de ésta dorada zanja, por medio de su fuerte cabildeo. El primer grupo son los influyentes decanos dentro del congreso norteamericano, que se subdividen entre aquellos que extrañan los viejos tiempos Zonian, junto a aquellos senadores cuyas respectivas diputaciones se vieron afectadas por la no adjudicación de nuestros puertos a la omnipotente Bechtel Corporation en 1997. El segundo grupo, quien en los próximos meses obtendrá mas y más notoriedad, serán los paisanos nuestros, que concertadamente promoverán el Tercer Juego de Esclusas. Aquel proyecto cuyo costo excederá el monto de nuestra elevadísima deuda externa actual. Este último grupo nos advierte de que, si no construimos un tercer juego tendremos "un canal obsoleto" (y añade el suscrito "y nos llegará el Cuco sino lo hacemos ya"). El canal a operado muy bien desde hace más de 80 años, con poderosas naciones hostiles a los EEUU, transitando esa zanja, sin representar al país o a la derecha pensante algún peligro. Lo mismo es que sin dramáticas mejoras a la construcción original de 1914, el canal a operado más que satisfactoriamente, sin necesidad de lanzarnos más profundo aún al abismo de la banca extranjera, con sus financiamientos en proyectos faraónicos o amortizar por generaciones nuestra recién obtenida independencia, a la injerencia extranjera en nuestro día a día como nación, que no podrán pagar ni mi ahora infante hija, o mis avizorados futuros nietos panameños.
Por lustros adicionales, el establishment distrajo al grueso de los nobles contribuyentes gringos y de las naciones aliadas con esa fantasía, e hicieron riquísimos a muchos en la industria bélica norteamericana, después de sacarlos de la quiebra. La URRS ya no existe; así que se nos empieza a azuzar cuando adultos, de que la China Comunista (PRC) quiere conquistar hostílmente el mundo. Nos indican que algún control del Canal de Panamá es parte de la intrincada agenda de los rojos (parecido a la próximamente taquillera obra fílmica El Sastre de Panamá de el bolígrafo de Le Carre, lamentablemente su peor obra) .
En resumen, me es alucinante que se nos mistifiquen a la PRC, como poderío militar, cuando estos, según la propia CIA, están atrasadísimos en las guerras, que sólo triunfan ahora las batallas por control remoto (tipo Golfo Pérsico y Yugoslavia). A los chinos continentales les conviene fluidez y viabilidad económica mundial. Lo demás es timo. Pensar que las altas esferas de China extrañan a Mao y su agenda de tomarse el mundo por la fuerza y consecuentemente emascularlo, es alquimia y poco cuerdo.
De mantenerse el status quo económico actual, la PRC será el segundo poder conómico mundial en 20 años. Por qué un moribundo, corrupto y sabio gobierno militar oriental con tan envidiable futuro económico para sus herederos echaría esto a perder, cuando su norte es acumular fortunas personales? (al sol de hoy no he conocido ningún oriental bruto, y mucho menos a un chino). Me huele a una mal asesorada agenda encubierta, o a la miopía de una presidencia norteamericana apenas estrenándose ante a un Congreso igual de torpe en lo a que política exterior se refiere. La PRC actualmente es uno de los mayores usuarios de nuestro canal y lo que menos necesitan ellos es un dolor de cabeza más, expropiando un activo intrincadísimo en gerenciar en ultramar, como es nuestro canal, cuando es mucho más sencillo para ellos, pagar los económicos peajes cada vez que lo utilicen vía su gigantesca flota mercante.
En fin, a 14 meses de nosotros haber recibido el Canal, nos topamos con dos minúsculos pero poderosos grupos que atentan contra nuestra seriedad como nación operadora de ésta dorada zanja, por medio de su fuerte cabildeo. El primer grupo son los influyentes decanos dentro del congreso norteamericano, que se subdividen entre aquellos que extrañan los viejos tiempos Zonian, junto a aquellos senadores cuyas respectivas diputaciones se vieron afectadas por la no adjudicación de nuestros puertos a la omnipotente Bechtel Corporation en 1997. El segundo grupo, quien en los próximos meses obtendrá mas y más notoriedad, serán los paisanos nuestros, que concertadamente promoverán el Tercer Juego de Esclusas. Aquel proyecto cuyo costo excederá el monto de nuestra elevadísima deuda externa actual. Este último grupo nos advierte de que, si no construimos un tercer juego tendremos "un canal obsoleto" (y añade el suscrito "y nos llegará el Cuco sino lo hacemos ya"). El canal a operado muy bien desde hace más de 80 años, con poderosas naciones hostiles a los EEUU, transitando esa zanja, sin representar al país o a la derecha pensante algún peligro. Lo mismo es que sin dramáticas mejoras a la construcción original de 1914, el canal a operado más que satisfactoriamente, sin necesidad de lanzarnos más profundo aún al abismo de la banca extranjera, con sus financiamientos en proyectos faraónicos o amortizar por generaciones nuestra recién obtenida independencia, a la injerencia extranjera en nuestro día a día como nación, que no podrán pagar ni mi ahora infante hija, o mis avizorados futuros nietos panameños.