China, la carta coreana
Corea del Norte, luego de reconocer que cuenta con bombas nucleares, ha dicho que teme a una agresión armada de Estados Unidos; y que, por tal razón, tiene derecho a defenderse usando esos artefactos. Pueda que no nos guste su régimen despótico, que empobrece a su pueblo para mantener a una cúpula político y militar dominante, pero a juzgar por lo acontecido a Afganistán e Irak, y las actuales amenazas contra Irán, Siria y Cuba, su temor es fundado; sobre todo, si el presidente George Bush hijo la ha incluído dentro del "triángulo del mal" del terrorismo mundial.
La misma China, a través de uno de sus jefes militares, dejó frío al Pentágono, hace poco, cuando advirtió que usaría armas nucleares si Estados Unidos intervenía a favor de Taiwán, en caso de una guerra de reunificación.
Cierto que fue un episodio superado, pero en su momento, dejó muy mal sabor entre ambos.
Corea del Norte es un país pobre y hambriento. Está atrasado en todo, salvo en tecnología nuclear. Para colmo, tiene abundantes reservas de uranio, lo cual descarta la solución de un embargo de ese combustible. Su intención, según dice, era usarla para generar energía para sus industrias y alumbrar a su población. Pero nadie le cree, sobre todo, después que hace tres años, sus cohetes pasaron sobre Japón en prácticas de tiro.
En medio de ese escenario, China juega su carta suculenta. Ante la obvia imposibilidad de Estados Unidos a llegar a un acuerdo con Norcorea, en la que ésta renuncie a fabricar armas atómicas, aquélla acaba de proponer un convenio en ese sentido, que, al mismo tiempo, permitiría a la última seguir usando la tecnología nuclear para fines pacíficos bajo estricta supervisión internacional, con garantía de otras grandes potencias (China, Rusia, Inglaterra y la Unión Europea) de que no será agredida. Evidentemente, el favor no es gratis y tanto China como Estados Unidos saben perfectamente cuál es el precio; tapar sus ojos y oídos a las denuncias de proteccionismo, dumping y subsidios chinos a sus exportaciones. La economía china seguirá volando.
La misma China, a través de uno de sus jefes militares, dejó frío al Pentágono, hace poco, cuando advirtió que usaría armas nucleares si Estados Unidos intervenía a favor de Taiwán, en caso de una guerra de reunificación.
Cierto que fue un episodio superado, pero en su momento, dejó muy mal sabor entre ambos.
Corea del Norte es un país pobre y hambriento. Está atrasado en todo, salvo en tecnología nuclear. Para colmo, tiene abundantes reservas de uranio, lo cual descarta la solución de un embargo de ese combustible. Su intención, según dice, era usarla para generar energía para sus industrias y alumbrar a su población. Pero nadie le cree, sobre todo, después que hace tres años, sus cohetes pasaron sobre Japón en prácticas de tiro.
En medio de ese escenario, China juega su carta suculenta. Ante la obvia imposibilidad de Estados Unidos a llegar a un acuerdo con Norcorea, en la que ésta renuncie a fabricar armas atómicas, aquélla acaba de proponer un convenio en ese sentido, que, al mismo tiempo, permitiría a la última seguir usando la tecnología nuclear para fines pacíficos bajo estricta supervisión internacional, con garantía de otras grandes potencias (China, Rusia, Inglaterra y la Unión Europea) de que no será agredida. Evidentemente, el favor no es gratis y tanto China como Estados Unidos saben perfectamente cuál es el precio; tapar sus ojos y oídos a las denuncias de proteccionismo, dumping y subsidios chinos a sus exportaciones. La economía china seguirá volando.