China y el silencio de Torrijos
No queremos sumarnos al coro de los que claman porque adopte decisiones cuando le faltan dos meses y medio para asumir la Presidencia. Pero bueno es que tenga anotado en algún rincón de su agenda el tema de China. Razones hay muchas, aunque para los efectos, nos basta con recordar que el 5% de toda la producción de bienes y servicios del planeta es de China.
Hace pocos días, el vice primer ministro chino, Zeng Peiwan, encargado de economía, estuvo de visita en París, Francia, donde suscribió -digamos que casi como un gesto de buena voluntad- nueve acuerdos de intercambio comercial con el primer ministro galo, Jean Pierre Raffirin, por valor de dos mil millones de dólares. En el paquete, se incluyó una pequeña -para los estándares chinos- compra de 20 aviones de pasajeros Airbus A330-300.
Exaltado, el premier francés dijo: "Si cada vez que nos encontramos firmamos tantos acuerdos con tantos empleos por detrás, creo que la cooperación con China será muy fructífera. Ya lo es, de hecho". Y no olvidamos otro gesto similar que hizo una vez el presidente Teng durante una visita que hizo al mandatario Bill Clinton a Washington, en la que aprovechó para hacer otro pequeño pedido, esa vez de un par de centenares de Boeing. La aerolínea china, China Estern, suele equilibrar sus compras entre los aviones europeos Airbus y los de la norteamericana Boing.
Otro detalle, surgido en el acto de la firma del paquete con Francia, que atañe a lo que hemos dicho, que China se prepara para reducir su dependencia del petróleo y suplir las necesidades energéticas de su creciente industria es que, el país galo reiteró su interés en participar en el mercado eléctrico-nuclear de China. Esta nación tiene prevista la construcción de al menos cinco generadoras atómicas más en el próximo quinquenio.
Por otra parte, las perspectivas de crecimiento de América Latina a mediano plazo son promisorias, según dejan ver los estudios preliminares de los más importantes organismos de crédito. Una de las principales razones para que eso sea así, es precisamente China. Se estima que las ávidas necesidades y compras del gigante asiático, tanto de alimentos como de materia prima, beneficiará a este continente, cuya mayor fortaleza está aún en ambos rubros. Y esas proyecciones se mantendrán porque el vertiginoso crecimientos de China va a continuar por los próximos años. Es más, al mundo le conviene que continúe, aunque dispare todos los precios.
Ya sabe, pues, Torrijos y sus colaboradores, hacia dónde marcha el mundo. Reconocemos, no obstante, que no es una situación fácil. Tenemos una estrecha, cordial y añeja relación con Taiwan, la cual debe ser celosamente preservada. No obstante, el principal interés geopolítico comercial del país con miras a su expansión mercantil y marítima quizás nos empuje hacia China. Será menester mantener un equilibrio. En cualquier caso, no nos sustraeremos, llegado el momento, de la discusión.
Hace pocos días, el vice primer ministro chino, Zeng Peiwan, encargado de economía, estuvo de visita en París, Francia, donde suscribió -digamos que casi como un gesto de buena voluntad- nueve acuerdos de intercambio comercial con el primer ministro galo, Jean Pierre Raffirin, por valor de dos mil millones de dólares. En el paquete, se incluyó una pequeña -para los estándares chinos- compra de 20 aviones de pasajeros Airbus A330-300.
Exaltado, el premier francés dijo: "Si cada vez que nos encontramos firmamos tantos acuerdos con tantos empleos por detrás, creo que la cooperación con China será muy fructífera. Ya lo es, de hecho". Y no olvidamos otro gesto similar que hizo una vez el presidente Teng durante una visita que hizo al mandatario Bill Clinton a Washington, en la que aprovechó para hacer otro pequeño pedido, esa vez de un par de centenares de Boeing. La aerolínea china, China Estern, suele equilibrar sus compras entre los aviones europeos Airbus y los de la norteamericana Boing.
Otro detalle, surgido en el acto de la firma del paquete con Francia, que atañe a lo que hemos dicho, que China se prepara para reducir su dependencia del petróleo y suplir las necesidades energéticas de su creciente industria es que, el país galo reiteró su interés en participar en el mercado eléctrico-nuclear de China. Esta nación tiene prevista la construcción de al menos cinco generadoras atómicas más en el próximo quinquenio.
Por otra parte, las perspectivas de crecimiento de América Latina a mediano plazo son promisorias, según dejan ver los estudios preliminares de los más importantes organismos de crédito. Una de las principales razones para que eso sea así, es precisamente China. Se estima que las ávidas necesidades y compras del gigante asiático, tanto de alimentos como de materia prima, beneficiará a este continente, cuya mayor fortaleza está aún en ambos rubros. Y esas proyecciones se mantendrán porque el vertiginoso crecimientos de China va a continuar por los próximos años. Es más, al mundo le conviene que continúe, aunque dispare todos los precios.
Ya sabe, pues, Torrijos y sus colaboradores, hacia dónde marcha el mundo. Reconocemos, no obstante, que no es una situación fácil. Tenemos una estrecha, cordial y añeja relación con Taiwan, la cual debe ser celosamente preservada. No obstante, el principal interés geopolítico comercial del país con miras a su expansión mercantil y marítima quizás nos empuje hacia China. Será menester mantener un equilibrio. En cualquier caso, no nos sustraeremos, llegado el momento, de la discusión.