Chiquilinga...en otra generación
Muchas son las formas en que ha de exaltarse la cultura, sobre todo, la nacional, ya sea por sus propios artistas o emulando a las y los que disfrutan del conocido viaje sin retorno. Compartimos el pensar que dignifica emular a los maestros (as), por ejemplo: al utilizar los pinceles, a través de la inspiración que en todo momento nos puede generar el logro de un Roberto Lewis, y más cuando inmortalizó la cúpula del Teatro Nacional; también cuando recitamos los versos del periodista y bardo de la patria, don Gaspar Octavio Hernández y su obra cumbre Canto a la Bandera. En los géneros de la novela y el cuento, ya el mundo disfrutaba con un Esopo y sus fábulas, también de un Hans Christian Andersen y su Patito Feo; pero dónde dejar a un Pulgarcito que, en compañía de un Gato con Botas, ya servían de entretenimiento, gracias a la imaginación de un Charles Perrault. Y en nuestra patria istmeña, continuamos disfrutando del maestro don Rogelio Sinán, autor de La Boina Roja, La Isla Mágica y Plenilunio, entre otras.
Este representante del romanticismo isleño (tabogano de nacimiento), nos dejó valiosos aportes del género cuento: A la Orilla de la Estatua Madura; Todo un Conflicto de Sangre; Dos Aventuras en el Lejano Oriente. Pero también se destacó en legarnos grandes joyas destinadas a la exaltación del escenario, siendo las más conocidas: La Cucarachita Mandinga y Chiquilinga, esta última escrita cuando representara diplomáticamente al país, en Calcuta, India.
Hace ya algunos días, la Compañía de Teatro el Desván, dirigida por el Prof. Eugenio Fernández, llevó a las tablas del Teatro Balboa esta farsa para la "gente menuda", en donde los jóvenes de edad y los de corazón (que somos muchos), nos deleitamos con las aventuras creadas por los legendarios Tío Conejo y Tío Tigre, al disputarse el corazón de la hormiguita Chiquilinga. Pero además de la trama que arroja esta obra, deseamos resaltar la plantilla de actores y actrices, en donde todo aquel que a simple vista apreciara su manejo, pudiera considerar que gozaban de larga experiencia en estos menesteres. Esto lo decimos, pues consideramos justo resaltar la gran labor de estos (as) emprendedores (as) estudiantes de distintas carreras de la USMA, máxime cuando siete damas de este grupo me hacen el honor de ser su profesor en el primer año de Comunicación Social y son ellas: Jira Vergara; Gretel Méndez; Leira Terán; Carrillo Virginia; Cynthia Hinojosa; Haydée Romero y Rosalía Arosemena. Nuestras felicitaciones y que continúen adelante.
Al enaltecer los talentos en estas nuevas generaciones, cultivamos , la esencia de esta hermosa tierra istmeña, ya que esto también significa ¡hacer Patria!...Y si no me creen, pregúntenle al Tío Morrocoy.
Tratar de ordenar la sociedad por sectores conduce al fracaso, a la frustración y, peor aún, a generar más desorden.
Llegó la hora de la sensatez y de cambiar actitudes; llegó la hora de un gran acuerdo nacional; llegó la hora de que todos seamos políticos; llegó la hora de buscar el bien común... Y esta hora no se irá hasta que hagamos una Constituyente exitosa y no fracasada como las Constituyentes de 1941 y 1946, para que constituyamos la nueva república con libertad y orden.
Este representante del romanticismo isleño (tabogano de nacimiento), nos dejó valiosos aportes del género cuento: A la Orilla de la Estatua Madura; Todo un Conflicto de Sangre; Dos Aventuras en el Lejano Oriente. Pero también se destacó en legarnos grandes joyas destinadas a la exaltación del escenario, siendo las más conocidas: La Cucarachita Mandinga y Chiquilinga, esta última escrita cuando representara diplomáticamente al país, en Calcuta, India.
Hace ya algunos días, la Compañía de Teatro el Desván, dirigida por el Prof. Eugenio Fernández, llevó a las tablas del Teatro Balboa esta farsa para la "gente menuda", en donde los jóvenes de edad y los de corazón (que somos muchos), nos deleitamos con las aventuras creadas por los legendarios Tío Conejo y Tío Tigre, al disputarse el corazón de la hormiguita Chiquilinga. Pero además de la trama que arroja esta obra, deseamos resaltar la plantilla de actores y actrices, en donde todo aquel que a simple vista apreciara su manejo, pudiera considerar que gozaban de larga experiencia en estos menesteres. Esto lo decimos, pues consideramos justo resaltar la gran labor de estos (as) emprendedores (as) estudiantes de distintas carreras de la USMA, máxime cuando siete damas de este grupo me hacen el honor de ser su profesor en el primer año de Comunicación Social y son ellas: Jira Vergara; Gretel Méndez; Leira Terán; Carrillo Virginia; Cynthia Hinojosa; Haydée Romero y Rosalía Arosemena. Nuestras felicitaciones y que continúen adelante.
Al enaltecer los talentos en estas nuevas generaciones, cultivamos , la esencia de esta hermosa tierra istmeña, ya que esto también significa ¡hacer Patria!...Y si no me creen, pregúntenle al Tío Morrocoy.
Tratar de ordenar la sociedad por sectores conduce al fracaso, a la frustración y, peor aún, a generar más desorden.
Llegó la hora de la sensatez y de cambiar actitudes; llegó la hora de un gran acuerdo nacional; llegó la hora de que todos seamos políticos; llegó la hora de buscar el bien común... Y esta hora no se irá hasta que hagamos una Constituyente exitosa y no fracasada como las Constituyentes de 1941 y 1946, para que constituyamos la nueva república con libertad y orden.