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Chiriquí, ¿seguridad alimentaria?


Cuando pensemos en bellas tierras, variedad de climas, sueños fértiles y gente agradable, indiscutiblemente viene a nuestra mente la altiva tierra chiricana, la cual ha atraído por muchos años a cientos de turistas nacionales e internacionales.
Es contrastante, entonces, conocer que en esta provincia conviven de manera dependiente, como si se tratara de un mundo aparte, dos hemisferio: El Oriente chiricano y el Occidente chiricano. En el Oriente chiricano coexisten: la cultura Ngobe, con la cultura no Ngobe. En este Oriente quedan los distritos, que cansados están los investigadores de decir que son de extrema pobreza. También cansados están de decir lo mismo, los múltiples interventores de esta zona, los cuales nunca se han puesto de acuerdo para definir qué es lo que debe hacerse sin alterar la tradición y cultura Ngobe para desarrollar esta zona.
Lo cierto es que nuestro Oriente y nuestras Ngobes son la otra cara triste de la moneda de oro de la provincia, ya que son este grupo de hombres los que con su sudor, dolor y propia vida enriquecen cada día más a los finqueros, productores y terratenientes que dicen estar al otro lado de la moneda de oro, en el Occidente chiricano.
Hay que ser ciego para no ver cómo viven nuestros Ngobes, cuando en busca de trabajo emigran del Oriente en época de zafra o cosecha a lugares como Cerro Punta, Volcán, Río Sereno, Alanje, Divalá, Barú y hasta Costa Rica por el lado de Río Sereno.
Para nadie es sorpresa el hecho de que son familias muy unidas que emigran con todo: niños, mujeres y enseres domésticos. Muchos de ellos, sobre todo los menores de 5 años mueren o enferman en esta emigrar. Las condiciones del clima y de sus estilos de vida hacen mella de su salud y de su integridad familiar.
Y ¿qué decirnos de las condiciones laborales? El salario mínimo agrícola no se cumple. A veces les pagan menos de B/.5.00 diarios y como muchas otras familias pobres, los días de pago, son presa fácil de vicios que nadie entiende por qué lo hacen. ¿Será por el dolor heredado de ser los dueños de todo esto y ahora vivir como esclavos? El alcoholismo es promovido por quienes todos sabemos y nuestros Ngobe, apechados por personas que nadie sabe, dan una fiesta morbosa de peleas y riñas entre ellos para deleite de los que hasta apuestas hacen. Al final les pagan con trago o con cerveza.
Lo cierto es que son nuestros Ngobe los que riegan plaguicidas, muchas veces sin la protección y las condiciones de cuidado adecuado, son nuestros Ngobe los que realizan los sobretiempos no pagados, son nuestros Ngobe los que desempeñan las tareas más peligrosas, como por ejemplo, el corte de la caña recién quemada. Son ellos los que más frecuentemente sufren de mordeduras de serpiente y son ellos los que sufreen de mayor número de accidentes laborales. ¿Cómo explicarnos ésto?
El Occidente chiricano algún día será pobre. Lo vaticino yo. No habrá agua y no habrá tierra, porque el enriquecimiento a costas del sufrimiento humano no es bueno y por otro lado, las prácticas agrícolas de quema, tala y contaminación de aguas, desde las montañas hasta las llanuras con plaguicidas en el Occidente deteriorarán nuestro suelo y nuestras vidas.

101 años de Panamá América

 
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