A Chitré le ha llegado una oportunidad política
Escribo este artículo como si fuera un chitreano de nacimiento, pero como dice un adagio "Padre no es sólo aquél que engendra, sino el que cría". No tuve la dicha de nacer en este acogedor pueblo, pero vine con mi familia desde muy niño, aquí formé mi familia, adquirí mis mejores amigos y me crearon mi humilde personalidad, por ello me atrevo a luchar y hablar en su nombre. Siempre he dicho que el regionalismo natural sin egoísmo, es un deber social, humano y patriótico que identifica a los pueblos en su personalidad física y cultural y en su desarrollo y progreso.
El regionalismo siempre y cuando no sea egoísta, prepotente y discriminatorio en materia política, personal, económica y gubernamental, se hace imprescindible en la vida de los pueblos y en el progreso de la patria.
Hay ejemplos que nos sirven de patrón y de referencia hacia esa dirección, como es el caso de los chiricanos con su provincia, donde dejan a un lado las clases sociales, políticas, personales y económicas en busca de los beneficios para su patria chica, Santiago de Veraguas con su hijo natal Omar Torrijos Herrera; Las Tablas con su hijo predilecto Belisario Porras y otros de algunas provincias y pueblos que supieron aprovechar sus vínculos políticos, personales, familiares y gubernamentales para luchar hasta conseguir los mayores beneficios para sus comunidades en obras tanto materiales como sociales, manufactureras, administrativas, culturales, deportivas, etc.
Las oportunidades van llegando a medida del destino de los pueblos. La nueva administración de doña Mireya Moscoso como presidenta de la República, nos ha honrado con la distinción de algunos valores chitreanos en posiciones de su gobierno de gran responsabilidad dentro de la burocracia estatal, ello desde luego es un gran honor para Chitré.
El deber de esos altos funcionarios públicos, es trabajar con respeto y honestidad, saber también que Chitré, su cuna natal, presenta grandes necesidades tanto físicas, materiales, sociales, administrativas y económicas como parte que es, de nuestra geografía nacional. A Chitré que ha sufrido de un fatal destino político junto a su importantes corregimientos de Monagrillo y La Arena y que hoy se le agregan dos nuevos corregimientos, le ha llegado una bonita oportunidad política y gubernamental para que sus dignos representantes dentro del gobierno actual luchen con respeto y constancia por el bien de la justicia y sus necesidades. Luchar por su pueblo, no es una exigencia prepotente, sino un deber político y moral con la patria y una manera de identificar al gobierno en su administración pública. No hay mejor oportunidad para el desarrollo y progreso de un pueblo, que sus influyentes hijos aprovechen sus contactos políticos, personales y gubernamentales con respeto a fin de identificar su imagen política y el buen nombre de su gobierno de turno. Los méritos y comentarios se ganan con hechos y obras y no con la vanidosa publicidad de televisión y medios escritos y hablados.
Reclamar y solicitar con respeto los beneficios y deberes con los pueblos, no significa faltarle el respeto al gobierno, todo lo contrario es una forma de hacer patria y luchar por los demás. Ojalá esos contactos de influencias burocráticas sean aprovechadas para el beneficio de Chitré y la patria y no para lucros familiares y personales igual que los tradicionales privilegios estatales.
El regionalismo siempre y cuando no sea egoísta, prepotente y discriminatorio en materia política, personal, económica y gubernamental, se hace imprescindible en la vida de los pueblos y en el progreso de la patria.
Hay ejemplos que nos sirven de patrón y de referencia hacia esa dirección, como es el caso de los chiricanos con su provincia, donde dejan a un lado las clases sociales, políticas, personales y económicas en busca de los beneficios para su patria chica, Santiago de Veraguas con su hijo natal Omar Torrijos Herrera; Las Tablas con su hijo predilecto Belisario Porras y otros de algunas provincias y pueblos que supieron aprovechar sus vínculos políticos, personales, familiares y gubernamentales para luchar hasta conseguir los mayores beneficios para sus comunidades en obras tanto materiales como sociales, manufactureras, administrativas, culturales, deportivas, etc.
Las oportunidades van llegando a medida del destino de los pueblos. La nueva administración de doña Mireya Moscoso como presidenta de la República, nos ha honrado con la distinción de algunos valores chitreanos en posiciones de su gobierno de gran responsabilidad dentro de la burocracia estatal, ello desde luego es un gran honor para Chitré.
El deber de esos altos funcionarios públicos, es trabajar con respeto y honestidad, saber también que Chitré, su cuna natal, presenta grandes necesidades tanto físicas, materiales, sociales, administrativas y económicas como parte que es, de nuestra geografía nacional. A Chitré que ha sufrido de un fatal destino político junto a su importantes corregimientos de Monagrillo y La Arena y que hoy se le agregan dos nuevos corregimientos, le ha llegado una bonita oportunidad política y gubernamental para que sus dignos representantes dentro del gobierno actual luchen con respeto y constancia por el bien de la justicia y sus necesidades. Luchar por su pueblo, no es una exigencia prepotente, sino un deber político y moral con la patria y una manera de identificar al gobierno en su administración pública. No hay mejor oportunidad para el desarrollo y progreso de un pueblo, que sus influyentes hijos aprovechen sus contactos políticos, personales y gubernamentales con respeto a fin de identificar su imagen política y el buen nombre de su gobierno de turno. Los méritos y comentarios se ganan con hechos y obras y no con la vanidosa publicidad de televisión y medios escritos y hablados.
Reclamar y solicitar con respeto los beneficios y deberes con los pueblos, no significa faltarle el respeto al gobierno, todo lo contrario es una forma de hacer patria y luchar por los demás. Ojalá esos contactos de influencias burocráticas sean aprovechadas para el beneficio de Chitré y la patria y no para lucros familiares y personales igual que los tradicionales privilegios estatales.