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Ciencia y reflexión en nuestro tiempo y espacio


Lejos estamos de lo que algunos científicos, verbigracia Humberto Cerroni denominan la búsqueda constante del camino “hacia una ciencia social unitaria e integrada”. Los caminos son tortuosos pero como señalaba Carlos Marx “llegará el día en que la ciencia natural abarque la ciencia del hombre, al tiempo que la ciencias del hombre abarcarán la ciencia natural. No habrá más que una sola ciencia.” Por ahora la situación se presenta con altos criterios de dualidad, sobre todo lo relacionado con la existencia de la humanidad.

La búsqueda científica por conocer y ordenar todo el cuadro o mapa genético que propicie un salto de calidad en el tratamiento y la curación de las enfermedades y con tal descubrimiento, el diseño de la tarjeta o disco computarizado del cuadro ordenado de los genes del individuo, constituirá una revolución en el campo de las ciencias médicas.

Algunos van tan lejos, que llegan a afirmar que llegará el momento en que la fecundación artificial y el diseño humano por clonación convertirá la relación sexual como medio de producción de la especie humana, en un objeto de museo de antiguallas o reliquias. Evidentemente se trata de una perspectiva para no decir imposible, extremadamente remota. Realidades de hoy, siglos atrás se tenían como imposible y nada cuerda.

No cabe duda que los científicos de las ciencias biológicas han venido colocándose en la vanguardia de los cambios que tienen que ver con la reproducción y la permanencia de la raza humana en el planeta o universo. Sin embargo, por el lado de las ciencias sociales, las cosas no andan bien. El protagonismo y la acción del hombre sobre la naturaleza, nos está conduciendo al desastre planetario, que amenazan la existencia de la vida en la tierra. Con justa razón, el ex secretario general de la naciones unidas, el Dr. Kofi Annan, señalaba que gran parte de los fenómenos naturales que traen destrucción y muerte no son tales, en tanto que tienen su origen en la acción del hombre. Verbigracia, el recalentamiento de grandes zonas del planeta, tiene que ver con la destrucción de la capa de ozono. Federico Engels, en el Siglo XIX, en su conocida obra , “Dialéctica de la Naturaleza”, llegó a sostener que el fenómeno arriba mencionado, pudiera debilitar a la masa candescente solar, lo que pudiera traducirse en un enfriamiento del planeta tierra, lo que acabaría con la vida. Lo que viene ocurriendo en el ártico, descongelamiento de masas de hielo del tamaño del territorio de un país como Bélgica, a la larga y en forma proporcional pudiera influir en disminuir la potencia y capacidad de calentamiento solar. El problema mencionado se agrava con la devastación de zonas inmensas de plantas y árboles, generando amplias zonas desérticas y procesos crecientes de agua.

Como se deriva de lo anterior, mientras la ciencia lucha por perpetuar la especie humana, la acción del hombre en grado sumo también la está llevando a su destrucción. Catastrófica contradicción, pero no reversible, existen fuerzas que viene luchando para preservar la naturaleza y el hombre con la máxima científica de que la conciencia humana es el punto más alto del desarrollo de la naturaleza y que no se trata de una antípoda.

101 años de Panamá América

 
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