Ciencia y tecnología, ¿El ojo de la tormenta?
Tres propuestas de gobierno para Ciencia y Tecnología, pero el ausente, es el científico sea de ciencias sociales o de ciencias básicas. ¿Por qué el ausente? Al igual que en ocasiones anteriores, repetimos textualmente o con modificaciones superficiales, el diagnóstico que los propios hacedores de ciencia han dicho, pero que no encuentra solución todavía para una gran mayoría: no se respeta la superestructura de la investigación. Que no estamos preparados para investigar es falso. Que no se hace investigación es falso. Que los científicos panameños sufren de anacronismo al concentrase en un laboratorio es falso. Que necesitamos nuevos programas es falso. Que no se necesita investigación básica sino aplicada es falso.
Que no estamos preparados es falso porque la mayoría de los becarios y estudiantes que corren con su propio gasto y asumen la responsabilidad de prepararse para servir al sistema científico panameño, sin que le cueste al erario público, no entran en el sistema cerrado de las universidades públicas donde se enseña ciencia básica, por tecnicismos legales contemplados en las normas que regulan los concursos de cátedra. Entonces, estamos preparados pero no se compite en el sentido verdadero de la palabra para convertirse en formador de hombres y mujeres de ciencia. Lo que se aplica es un mal concebido concepto de antigüedad y precedencia, sin evaluar el manejo del conocimiento.
Que no se hace investigación es falso porque lo que ocurre es que no se divulga, y lo que se divulga hoy día se concentra en la boga: biotecnología o con de punta aunque no tenga lanza. Pero la investigación aplicada no precede a la investigación básica. Es a la inversa. Así que como existe alergia a la investigación básica por considerarla inservible, todos los que deberían de apoyar su divulgación se petrifican, y condenan a las investigaciones básicas, de donde sí surge realmente una aplicación nacional de esa investigación.
Que los científicos panameños sufren de anacronismo al concentrarse en un laboratorio es falso porque todavía la investigación básica en los países desarrollados precede a la investigación aplicada. Es más no puede existir una aplicación de algo que no existe. En todo caso esa aplicabilidad se da con préstamos de información, algunas veces con autorización y sin autorización de los entes generadores de la misma. Lo que ocurre es que se ha estigmatizado a los investigadores y sus investigaciones básicas como pérdida de tiempo y dinero. Nada más equivocado.
Que necesitamos nuevos programas es falso porque lo que ocurre es que los programas que existen de apoyo a la ciencia y tecnología, están concentrados en la tecnología, que es la aplicación de la ciencia. Lo que se requiere es un diagnóstico del grado de aplicación y la tendencia que marca su orientación, para redefinir los objetivos en forma más equitativa entre la investigación básica y la investigación aplicada, pues ambas forman un matrimonio indisoluble.
Que no se necesita investigación básica sino aplicada es falso por todo lo que he indicado arriba y si de estadística hablamos, sólo hay que ver los niveles tan bajos que tenemos de inversión para investigación y desarrollo. Cabe señalar, que cuando este término se utiliza en los más afamados centros de investigación mundial, no se refieren a un tipo de investigación, sino tanto a la básica como a la aplicada. La primera permite el avance de la segunda, y sin la primera la segunda es una ilusión óptica, por lo menos en términos de producto de la investigación nacional.
Y sigue ausente el científico porque no le ven como elemento fundamental para el desarrollo y solución de los problemas del país. El investigador de escritorio le indica al investigador practicante lo que será el futuro. Una estrategia que incorpore al científico, no a las "instituciones del sistema o la visión del status quo", estará más apegada a la realidad: sólo se debe de enseñar lo que se conoce interna y externamente. Hasta tanto no se entienda y se respete al "científico" y su trabajo, permanecerá el ojo de la tormenta estacionado en nuestro país y el despegue científico para el desarrollo estará a la merced de la trayectoria de la tormenta.
Que no estamos preparados es falso porque la mayoría de los becarios y estudiantes que corren con su propio gasto y asumen la responsabilidad de prepararse para servir al sistema científico panameño, sin que le cueste al erario público, no entran en el sistema cerrado de las universidades públicas donde se enseña ciencia básica, por tecnicismos legales contemplados en las normas que regulan los concursos de cátedra. Entonces, estamos preparados pero no se compite en el sentido verdadero de la palabra para convertirse en formador de hombres y mujeres de ciencia. Lo que se aplica es un mal concebido concepto de antigüedad y precedencia, sin evaluar el manejo del conocimiento.
Que no se hace investigación es falso porque lo que ocurre es que no se divulga, y lo que se divulga hoy día se concentra en la boga: biotecnología o con de punta aunque no tenga lanza. Pero la investigación aplicada no precede a la investigación básica. Es a la inversa. Así que como existe alergia a la investigación básica por considerarla inservible, todos los que deberían de apoyar su divulgación se petrifican, y condenan a las investigaciones básicas, de donde sí surge realmente una aplicación nacional de esa investigación.
Que los científicos panameños sufren de anacronismo al concentrarse en un laboratorio es falso porque todavía la investigación básica en los países desarrollados precede a la investigación aplicada. Es más no puede existir una aplicación de algo que no existe. En todo caso esa aplicabilidad se da con préstamos de información, algunas veces con autorización y sin autorización de los entes generadores de la misma. Lo que ocurre es que se ha estigmatizado a los investigadores y sus investigaciones básicas como pérdida de tiempo y dinero. Nada más equivocado.
Que necesitamos nuevos programas es falso porque lo que ocurre es que los programas que existen de apoyo a la ciencia y tecnología, están concentrados en la tecnología, que es la aplicación de la ciencia. Lo que se requiere es un diagnóstico del grado de aplicación y la tendencia que marca su orientación, para redefinir los objetivos en forma más equitativa entre la investigación básica y la investigación aplicada, pues ambas forman un matrimonio indisoluble.
Que no se necesita investigación básica sino aplicada es falso por todo lo que he indicado arriba y si de estadística hablamos, sólo hay que ver los niveles tan bajos que tenemos de inversión para investigación y desarrollo. Cabe señalar, que cuando este término se utiliza en los más afamados centros de investigación mundial, no se refieren a un tipo de investigación, sino tanto a la básica como a la aplicada. La primera permite el avance de la segunda, y sin la primera la segunda es una ilusión óptica, por lo menos en términos de producto de la investigación nacional.
Y sigue ausente el científico porque no le ven como elemento fundamental para el desarrollo y solución de los problemas del país. El investigador de escritorio le indica al investigador practicante lo que será el futuro. Una estrategia que incorpore al científico, no a las "instituciones del sistema o la visión del status quo", estará más apegada a la realidad: sólo se debe de enseñar lo que se conoce interna y externamente. Hasta tanto no se entienda y se respete al "científico" y su trabajo, permanecerá el ojo de la tormenta estacionado en nuestro país y el despegue científico para el desarrollo estará a la merced de la trayectoria de la tormenta.