Ciencia y virtud
"Ciencia y virtud es nuestro lema", se canta en la marcha de la Salle compuesta por Don Alberto Galimany la música, y por Ignacio de Loyola Valdés, la letra.
El 15 de este mes fue escogido por los directivos del Colegio de la Salle de Panamá para celebrar en forma discreta, el jubileo centenario de la fundación de este plantel en la ciudad de Panamá.
La historia de la presencia de los Hermanos de las escuelas cristianas en Panamá es muy variada. Llegaron al istmo en 1904 a solicitud del Presidente Amador de la nueva república de Panamá para que se encargasen de la educación publica y a través del Lic. Julio J. Fábrega, quien se carteó con las autoridades lasallistas francesas, lograron que les enviaran unos primeros misioneros de la educación que abrieron centros educativos en distintos parajes de la República.
El Hermano Honorio Belza dio a luz un folleto-libro, con el cual nos ofrece los datos precisos de esas fundaciones: en David el 1 de noviembre de 1904 inician la educación y en 1915 pasa al municipio; en Santiago, los Hnos. de la Salle empiezan el 13 de noviembre de 1905 y terminan en 1921; en Pocrí comienzan hacia el 2 de abril de 1907 y en 1909 se encarga el gobierno; en Los Santos, en 1905, la Escuela de Varones y llega al 1922; en Aguadulce comienzan el 1 de abril de 1906, concluyen en 1921; en Penonomé del 1 de abril de 1905 hasta 1913; en Colón llegan los Hermanos en 1905 Taboga de 1909 a 1913; en la Ciudad de Panamá inciaron en 1904, aun cuando el colegio cuyo fundador fue el recordado Hermano Heliodoro Adrián, funcionó en la Avenida central 87, luego se trasladó a la Calle tercera y la Plaza Bolívar en un lugar privilegiado en donde funcionó hasta 1952. Desde 1952 hasta nuestros días en el imponente edificio en la barriada de El Cangrejo.
Sin afán de ser histórico, señalo que así como los salesianos con motivo de la fiesta de Don Bosco aprovecharon la procesión para celebrar los 100 años de labor continua en nuestro medio, así los Hermanos Cristianos lo acaban de celebrar pensando en tantos panameños que fueron beneficiados de su dedicación y devoción a la educación nacional que ha dado muchos buenos frutos. Que no sólo la ciencia, sino la virtud también resplandezca en todos los que cultivamos la fe en Cristo Jesús en las recordadas aulas de los hijos de San Juan Bautista de la Salle. Panamá está en deuda con la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.