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Científico


Razones de amistad y aprecio al amigo Pepe Llopis, conocido hombre de negocios y muy apreciado en círculos diplomáticos en nuestro medio, me llevan a conocer de la muerte de su hermano Alvaro Llopis Lamela. Nuestras condolencias sinceras.
En su forma muy discreta y cristiana manera de ser, José Félix ha sobrellevado quedamente su duelo por la pérdida del hermano mayor que, según los escritos periodísticos españoles, el doctor en medicina, don Alvaro fue un hombre que echó raya en la historia médica de su patria y en la república de Venezuela.
Uno de sus panegiristas Nicolás Sánchez de Albornoz en el periódico El País del jueves 22 de diciembre de 2005 nos hace un recuento de parte de la trayectoria vital de Don Alvaro. "Su memoria merece ser recordada por dos razones públicas, más allá de los sentimientos que su desaparición despierta en los amigos que todavía le quedaban"
"Después de un primer exilio en Francia junto a su familia, este alumno de la Institución de Libre Enseñanza volvió a Madrid terminado el bachillerato francés. Como estudiante de Medicina refundó en la clandestinidad en el año 1945 la Federación Universitaria Escolar". "En un tiempo donde podían imprimirse octavillas con todos los riesgos propios de la clandestinidad pero no libros , nuestro médico cruzó los Pirineos en setiembre de 1946 para asistir al Congreso de la Unión Internacional de Estudiantes de la que esperaba respaldo y ayuda. Bajo su brazo llevaba por el monte los textos y las ilustraciones del libro Pueblo cautivo que fue finalmente impreso y difundido en Francia".
El libro "Colección de Poemas Sangrantes de un estudiante de Filosofía", fue ejemplo de la resistencia cultural interior y los directivos de la organización a la que pertenecía, fueron detenidos en Mdrid por lo cual Don Alvaro no pudo volver a su tierra natal y tuvo que buscar refugio en Venezuela, donde su condición de médico facilitó su entrada.
Su actividad profesional tuvo un carácter eminentemente social, y este aspecto es el que a mi parecer vale la pena mencionar en nuestro medio, ya que se percibe muchas veces esa carencia en el ejercicio de la medicina, su proyección social al menos en forma eficaz y sensible.
"Participó en las campañas de erradicación y vacunación de la fiebre amarilla, en particular en las zonas indígenas del Amazonas".
Comento que aquí en nuestra patria algo se hace, hay diversas expediciones y misiones médicas a sitios apartados, pero sentimos que hay un déficit. Se aplauden las iniciativas llevadas cabo en ese sentido, pero se echa de menos más dedicación a ese aspecto social de la medicina llevando la salud a las regiones más necesitadas como intentan a hacer algunos grupos de damas voluntarias con su campañas de salud.
Volviendo a nuestro Dr. Llopis Lamela, se nos dice que "por su experiencia, la Organización Mundial de la Salud le llamó a su sede en Washington donde residió varios años como asesor de las campañas epidemiológicas de América Latina y como consultor de vigilancia. Me informan que aquí en Panamá estuvo varias ocasiones e hizo muchas amistades con colegas de la medicina
A su regreso a Venezuela, contribuyó a crear la Escuela de Salud Publica de la Universidad Central de Venezuela, donde formó varias promociones de médicos higienistas y epidemiólogos. Hasta su jubilación tardía, como profesor de Epidemiología y Bioestadística, siguió formando ingenieros sanitarios en la misma Universidad .
Llopis es considerado uno de los impulsores del uso de modelos matemáticos en epidemiología. Con varios colegas publicó el libro esencial en esta materia, "The Challege of Epidemilogogy", traducido posteriormente al castellano . Fue asesor en diversos cargos para el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social de Venezuela; presidente de la Sociedad Venezolana de Salud Pública y miembro de la Asociación Internacional de Epidemiología. Falleció a los 83 años dejando un rico legado científico, político y sobre todo, humano que entronca con las mejores tradiciones españolas".

101 años de Panamá América

 
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