Cierre del TLC
MUCHAS polémicas ha generado esta última ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Panamá y Estados Unidos (EU), especialmente con la renuncia del ministro Cortizo.
El sector agropecuario ha usado la salida del ministro Cortizo para intensificar sus protestas y presión al gobierno para que no firme el TLC con EU. Han utilizado algunos argumentos para justificar su postura, los cuales analizaremos a continuación.
1. Subsidios de EU a sus productores. Cuando los productores nacionales y sus asesores sacan a relucir los subsidios que reciben los productores americanos, suena injusto el hecho de que el agro de EU recibe miles de millones en apoyo. Pero, cuando uno hace una relación del monto del subsidio que reciben como porcentaje, los productores panameños reciben un porcentaje más alto que los americanos.
También hay que destacar que el tema de los subsidios agrícolas se está tratando en la OMC y ya EU acordó eliminar los subsidios directos en un periodo de tiempo pactado, y está presionado a la Unión Europea para que haga lo mismo.
2. Hay que proteger las medidas fito y zoosanitarias panameñas. Todo país tiene el derecho y el deber de proteger su patrimonio animal y forestal. La famosa carta en la que EU le solicitó a Panamá aceptar la legislación fito y zoosanitaria americana, y que según fuentes fue la causa por la cual Cortizo renunció, no es nada nuevo. La han utilizado en otras negociaciones y Panamá tiene el derecho de aceptar o no la misma. Como contrapropuesta, se debió haber pedido reciprocidad a los norteamericanos en el tema.
La realidad es que Panamá ha tenido suerte en no tener un problema grave en el tema de salud. Hasta hace poco no contábamos con un laboratorio de toxicología para hacer los análisis requeridos por nuestras propias normas sanitarias. Si se diera un caso de vaca loca aquí, no pudiéramos rastrear el origen de la enfermedad, pues no contamos con un sistema de trazabilidad bovina. Nuestra legislación fito y zoosanitaria ha sido utilizada más como barrera no arancelaria a la importación de productos extranjeros.
3. La realidad de los rubros sensitivos. Hay varios rubros, entre ellos, el pollo, la carne, el puerco, la leche, las papas y el maíz, que son denominados rubros sensitivos por su importancia en la generación de empleos y por ser parte de nuestra dieta nacional. Los productores han exigido ser excluidos de las negociaciones del TLC con EU, con el argumento primordial del subsidio. Sin embargo, cuando Panamá estaba en proceso de negociar con sus vecinos centroamericanos, los lecheros querían exclusión con Costa Rica, los ganaderos querían exclusión con Nicaragua, los porcicultores lograron conseguir su exclusión en el TLC firmado con El Salvador. Esto demuestra que nuestro país no es eficiente produciendo todos estos rubros y nos conviene más importarlos.
4. Hay que ser nacionalista y proteger al productor local. Este argumento se usa con frecuencia y trata de comparar un TLC con EU con la pelea entre David y Goliat. Como vemos en el punto 3, en algunos rubros no podemos competir con nuestros propios vecinos, quienes son del mismo tamaño que nosotros. ¿Es más importante proteger a unos cientos o miles de productores o a proteger a los tres millones de consumidores panameños ofreciéndoles el mejor producto al mejor precio? El argumento de la seguridad alimenticia nacional murió con la Guerra Fría. En el mundo globalizado hay un sinnúumero de socios potenciales con quien podemos tener intercambio comercial y conseguir los productos que queramos.
5. Es deber del Gobierno apoyar al sector agropecuario para la globalización. El tema de la globalización no es nuevo. Panamá desde principios de los 90 estaba en proceso de adherirse a la OMC y logró concertar su ingreso en el 97. El Gobierno desarrolló varios programas de reconversión para apoyar al sector agropecuario. Pero, cuando la administración de Moscoso volvió a subir los aranceles, los productores dejaron la reconversión y siguieron en sus cultivos tradicionales. Podemos mencionar como ejemplo a los tomateros, quienes a finales de los 90 tenían un programa de reconversión. Hoy día, el Gobierno los tiene que subsidiar para que puedan vender su producto a la Nestlé. Hay muchos otros ejemplos similares.
Estamos de acuerdo en que el Gobierno debe apoyar un proceso de reconversión, pero también hay que ser conscientes que los mismos productores no han querido participar en el proceso que se viene intentando desde la década del 90.
EU es nuestro socio comercial más grande y tener un TLC ayudará no sólo a que nuestros productos pueden acceder el mercado consumidor más grande del mundo, sino también ayudará atraer a inversionistas que quieran utilizar a Panamá como una plataforma para exportar a EU. Este tratado servirá para que el Gobierno pueda reforzar las áreas donde Panamá es competitivo y transformar aquéllas donde no podemos competir.
El sector agropecuario ha usado la salida del ministro Cortizo para intensificar sus protestas y presión al gobierno para que no firme el TLC con EU. Han utilizado algunos argumentos para justificar su postura, los cuales analizaremos a continuación.
1. Subsidios de EU a sus productores. Cuando los productores nacionales y sus asesores sacan a relucir los subsidios que reciben los productores americanos, suena injusto el hecho de que el agro de EU recibe miles de millones en apoyo. Pero, cuando uno hace una relación del monto del subsidio que reciben como porcentaje, los productores panameños reciben un porcentaje más alto que los americanos.
También hay que destacar que el tema de los subsidios agrícolas se está tratando en la OMC y ya EU acordó eliminar los subsidios directos en un periodo de tiempo pactado, y está presionado a la Unión Europea para que haga lo mismo.
2. Hay que proteger las medidas fito y zoosanitarias panameñas. Todo país tiene el derecho y el deber de proteger su patrimonio animal y forestal. La famosa carta en la que EU le solicitó a Panamá aceptar la legislación fito y zoosanitaria americana, y que según fuentes fue la causa por la cual Cortizo renunció, no es nada nuevo. La han utilizado en otras negociaciones y Panamá tiene el derecho de aceptar o no la misma. Como contrapropuesta, se debió haber pedido reciprocidad a los norteamericanos en el tema.
La realidad es que Panamá ha tenido suerte en no tener un problema grave en el tema de salud. Hasta hace poco no contábamos con un laboratorio de toxicología para hacer los análisis requeridos por nuestras propias normas sanitarias. Si se diera un caso de vaca loca aquí, no pudiéramos rastrear el origen de la enfermedad, pues no contamos con un sistema de trazabilidad bovina. Nuestra legislación fito y zoosanitaria ha sido utilizada más como barrera no arancelaria a la importación de productos extranjeros.
3. La realidad de los rubros sensitivos. Hay varios rubros, entre ellos, el pollo, la carne, el puerco, la leche, las papas y el maíz, que son denominados rubros sensitivos por su importancia en la generación de empleos y por ser parte de nuestra dieta nacional. Los productores han exigido ser excluidos de las negociaciones del TLC con EU, con el argumento primordial del subsidio. Sin embargo, cuando Panamá estaba en proceso de negociar con sus vecinos centroamericanos, los lecheros querían exclusión con Costa Rica, los ganaderos querían exclusión con Nicaragua, los porcicultores lograron conseguir su exclusión en el TLC firmado con El Salvador. Esto demuestra que nuestro país no es eficiente produciendo todos estos rubros y nos conviene más importarlos.
4. Hay que ser nacionalista y proteger al productor local. Este argumento se usa con frecuencia y trata de comparar un TLC con EU con la pelea entre David y Goliat. Como vemos en el punto 3, en algunos rubros no podemos competir con nuestros propios vecinos, quienes son del mismo tamaño que nosotros. ¿Es más importante proteger a unos cientos o miles de productores o a proteger a los tres millones de consumidores panameños ofreciéndoles el mejor producto al mejor precio? El argumento de la seguridad alimenticia nacional murió con la Guerra Fría. En el mundo globalizado hay un sinnúumero de socios potenciales con quien podemos tener intercambio comercial y conseguir los productos que queramos.
5. Es deber del Gobierno apoyar al sector agropecuario para la globalización. El tema de la globalización no es nuevo. Panamá desde principios de los 90 estaba en proceso de adherirse a la OMC y logró concertar su ingreso en el 97. El Gobierno desarrolló varios programas de reconversión para apoyar al sector agropecuario. Pero, cuando la administración de Moscoso volvió a subir los aranceles, los productores dejaron la reconversión y siguieron en sus cultivos tradicionales. Podemos mencionar como ejemplo a los tomateros, quienes a finales de los 90 tenían un programa de reconversión. Hoy día, el Gobierno los tiene que subsidiar para que puedan vender su producto a la Nestlé. Hay muchos otros ejemplos similares.
Estamos de acuerdo en que el Gobierno debe apoyar un proceso de reconversión, pero también hay que ser conscientes que los mismos productores no han querido participar en el proceso que se viene intentando desde la década del 90.
EU es nuestro socio comercial más grande y tener un TLC ayudará no sólo a que nuestros productos pueden acceder el mercado consumidor más grande del mundo, sino también ayudará atraer a inversionistas que quieran utilizar a Panamá como una plataforma para exportar a EU. Este tratado servirá para que el Gobierno pueda reforzar las áreas donde Panamá es competitivo y transformar aquéllas donde no podemos competir.