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Cierres de campaña


Se dice que en poco o nada pueden influir en el resultado las elecciones del 2 de mayo. En esa línea, Guillermo Endara y Ricardo Martinelli han anunciado que no celebrarán concentraciones de cierre de campaña, mientras que Martín Torrijos ha dicho que hará tres en distintas provincias. Todo parece indicar que asistimos al final de una vieja tradición que hace recordar a magnas concentraciones políticas en los parques de La Catedral y Santa Ana, para luego desplazarlas hacia la Plaza 5 de Mayo. Esta última siempre fue un desafío y termómetro para medir la fuerza de los líderes y partidos. Un cierre impresionante en cualesquiera de esos lugares, cada uno en su momento histórico, era anticipo obligado de un triunfo en las urnas.
Como contrapartida, las cargas de sables y caballería solían ser el recurso de gobernantes tiránicos para impedir aquellas concentraciones que infundían pavor en algunos y espíritu de triunfo en otros. El legendario Rafael Uribe Uribe, llenó el Parque de La Catedral en tiempos de la guerra de los Mil Días. Su voz vibrante aún retumba por las viejas y estrechas callejuelas del Casco Viejo.
Hubo cierres de campaña que remecieron la tierra. Recordamos el de David Samudio en 1968 cuando se enfrentó a Arnulfo Arias. Al final perdió, pero la impresionante concentración dejó secuelas que incendiaron al país con el golpe militar del 11 de octubre siguiente. Otro impresionante, que casi da vuelta a las encuestas, fue el de Mireya Moscoso en 1994, cuando nadie le daba mayor opción de triunfo, disputándose un tercer lugar de preferencia con Rubén Carles, muy detrás de Rubén Blades y Ernesto Pérez Balladares que disputaban la presidencia cabeza a cabeza. Al final, Moscoso perdió con el último por un sorprendente estrecho margen. Aún resuenan, sin embargo, en los oídos de muchos sus desafiantes palabras frente a la majestuosa muchedumbre de sus seguidores: "¡Estas son mis encuestas!"
El último gran cierre de campaña no fue el mayor, pero sí el más destacado, por inesperado. En 1999, el abanderado de la tercera fuerza logró lo imposible, colmar durante la tarde de un día de semana la 5 de Mayo con una gran manifestación de seguidores, que le permitió consolidar una sólida plataforma de base para las elecciones siguientes, con la obtención de 220 mil votos y un sólido tercer lugar tras Moscoso, que obtuvo la Presidencia en su segundo intento, y Martín Torrijos, que ahora aspira a emularla. Lo de Vallarino es ya historia pasada. Dilapidó una oportunidad que se le presentaba, al fin, en bandeja de plata que él mismo forjó y fundió con esfuerzo.
En esta ocasión, corresponderá al candidato oficialista, José Miguel Alemán, tercero en las encuestas, hacer su cierre de campaña. Fácil es adivinar que seguirá los pasos de su mentora, la presidenta Mireya Moscoso, quien estará otra vez al frente para repetir una vez más su grito de guerra.
El ocio es madre de muchos vicios. Practica algún deporte. Mente sana, cuerpo sano. Esta interrelación entre espíritu y materia es muy profunda. Si tus pensamientos están limpios, en tu cuerpo influirán y si éste está sano, en tu mente tendrá repercusión. El deporte mantiene tus músculos ágiles y tu mente despierta.
Cultiva buenas amistades. Éstas son una bendición de Dios en tu vida. Los que hemos tenido de jóvenes buenos amigos, nunca los olvidamos. Ama la naturaleza. Los montes, los ríos, las excursiones por los verdes campos, el respirar el aire fresco de las montañas, te hace mejor y te humaniza.
Acostúmbrate a decir la verdad. Que tu lenguaje sea decente. Que tu comportamiento sea ejemplar. Sigue al "Maestro", Jesús de Nazaret. Que Él sea tu modelo y tu guía. Lee historias de hombres y mujeres célebres. Ellos te dirán mucho sobre cómo puede ser tu futuro.
Y si caes en algún pecado, si te derrumba en algún momento la maldad, ¡LEVÁNTATE!
Sí, no te quedes caído en la vida. ¡LEVÁNTATE! y sigue adelante. Sube hacia la cumbre. No te quedes en el camino. Sigue a los más alto. No te detengas. No te contentes con la mediocridad. Lucha hasta el final por tus ideales.
Quiero que convivas más con tus papás. Ahora los tienes. Aprovecha su compañía. Mírales como tus más grandes amigos ahora, porque mañana ya no estarán. Y quizás te duela no haber estado más con ellos. Y recuerda que también tienes otro papá. Este es eterno. Él te creó, te dio la vida. Él está contigo, te cuida, te ama y con Él tú serás, ¡Invencible!

101 años de Panamá América

 
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