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Cifras que espantan


Un informe del Ente Regulador de los Servicios Públicos revela que de los 2.8 millones de habitantes de la República de Panamá, un 13% no posee acueducto y el resto, 87% disponen de los proporcionados por el Instituto de Acueductos y Alcantarillados (63%), de las propias comunidades (22%) y particulares (2%).
Sin embargo, la traducción de ese 13% no es nada agradable. Más de 300 mil personas se abastecen entonces de pozos sanitarios, pozos brocales no protegidos, agua lluvia, pozos superficiales, ríos, quebradas y carros cisternas. ¿Y las condiciones de salud?... de eso ni hablar.
Las cifras del Ente señalan también que un 44% de la población total (2.8 millones de habitantes) tiene letrinas, un 27% alcantarillado, 21% tanque séptico y un 8% "otras formas de disposición", que no se especifican.
Y si de realidades escalofriantes quiere hablarse, el Informe Nacional de Desarrollo Humano (INDH) de las Naciones Unidas para el Desarrollo, las cita sin tapujos.
El documento hace alusión a lo que denomina "condiciones aceptables de vida", encerrando acceso a agua, sistema de saneamiento y servicio eléctrico.
Es así como entre 1990 y 2000, la dotación de servicios básicos presentó un logro más bajo en todas las áreas, con un crecimiento promedio nacional de 14.6%. Las comarcas siguen siendo los sitios con mayor rezago.
Un fenómeno particular, si toca calificarlas de alguna forma. Allá predomina el uso de recursos tradicionales, subraya el INDH, para resolver las principales necesidades de agua y saneamiento.
El INDH indica que en el Censo del 2000 se detectó que en las comarcas, el 34.7% de los hogares accedió a un acueducto público, de la comunidad, mientras que un importante 32.6% la obtuvo de ríos y quebradas, el 28.4% poseía un pozo superficial.
En cuanto a servicios sanitarios, el 76% no tiene y el 23.6% utiliza el llamado sistema de "hueco" o letrina. La mayoría de 13 comunidades de la comarca Emberá no posee acueductos, embarcadero, planta eléctrica, letrina, por lo que "se sirven mayoritariamente del río para sus necesidades". El Tupiza y el Turquesa son sus principales fuentes de abastecimiento.
Detallado el panorama, la interrogante anterior vuelve a cobrar fuerza. ¿Y la condición de salud?. El INDH responde que estas poblaciones únicamente cuentan generalmente con un puesto de salud, no tienen acceso a médicos, enfermeras o los medicamentos necesarios.
Según el Ministerio de Salud, destaca la investigación de Naciones Unidas, el acceso a la salud de los indígenas es "insuficiente. El personal de salud idóneo es escaso: el promedio indígena es de 2.1 médicos por 10 mil habitantes, mientras que el promedio nacional es de 8.9.
Pero, no sólo los sectores indígenas padecen. Al respecto, el informe sostiene que los distritos de Las Minas en Herrera y Donoso en Colón, presentan porcentajes de 32.1% y 46.5% de hogares sin acceso siquiera a "agua entubada".
Y es que "los acueductos rurales han ayudado a resolver el problema de distribución y acceso al agua, pero no lo relacionado a la calidad", considera el estudio.
Las zonas rurales e inaccesibles son las más afectadas en esta provincia. Ello obliga a los campesinos a utilizar el vital líquido de los ríos y quebradas que en la mayoría de las veces está contaminada y causa diarreas y vómitos en niños y adultos.
Germán Villarreta, ex representante del corregimiento de río Indio de Penonomé, asegura que en la mayoría de estas comunidades no hay agua potable por dos razones, la primera es la falta de fuentes de agua, que en época del verano se secan y la otra, lo inaccesible de las comunidades a las que no llega el IDAAN ni proyectos de acueductos rurales.
Por su parte, el director regional de Salud de Coclé, Aurelio Rangel, explicó que confrontan problemas en áreas inaccesibles para la colocación de acueductos rurales, pero señaló también que están efectuando estudios para dotar a estos campesinos de Río Indio y otros sectores, de agua potable clorada para evitar enfermedades.

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