Cifras y retos
Hace unos días, la Contraloría General de la República compró sendas páginas en los diarios de circulación nacional para informar sobre el estado de los principales indicadores económicos. Aunque la inflación se encuentra en un nivel preocupante -para lo que ha sido la misma a lo largo de nuestra historia republicana-, el nivel de desempleo y el crecimiento económico serían la envidia de cualquier país desarrollado. Si bien no nos informa sobre los niveles de pobreza, es de suponerse que debe haber una mejoría también en ese aspecto, y el aumento tan significativo del empleo formal es un refuerzo no previsto para las finanzas de la Caja de Seguro Social.
Es válido que discutamos sobre la precisión de las cifras -si son "reales", o sea descontada la inflación y bien clasificado el subempleo- o si no han sido "neteadas" como dicen los economistas; también podríamos discutir cuánto es producto de la labor de la administración Torrijos y cuánto corresponde a las condiciones internacionales favorables; sin embargo, sería deshonesto regatearle al presidente y a su equipo económico que han sabido potenciar las condiciones favorables y han tomado en su momento decisiones difíciles que ya parecen estar dando frutos.
Si hay buenas noticias en el campo económico, nuestro deber ciudadano no es reaccionar con negativismo y mezquindad, sino reconocer lo positivo y prepararnos para los nuevos retos que implica esta nueva situación económica. También sería prudente que aprovecháramos la bonanza para disminuir el endeudamiento público y hacer las reservas necesarias, sea para futuros proyectos nacionales o simplemente para cuando toque el tiempo de las vacas flacas. Por último, y tal vez lo más importante, los que ya estamos remontando la ola del bienestar debemos preocuparnos que aquellos que aún no lo han hecho, no queden rezagados en la playa de la miseria.