Cinco mil millones de dólares
Los cálculos del costo de un tercer juego de esclusas se elevan a unos cinco mil millones de dólares. Mucha gente sensata y que no tiene hacha que amolar está genuinamente preocupada porque se someta a nuestro pobre país a semejante gasto. Hace poco un colega jubilado de la Comisión del Canal me llamó por teléfono para exponerme, de manera en extremo vehemente, su opinión de que esta aventura es descabellada. Le pedí que me pusiera por escrito sus alegaciones. Sin embargo, el tema es demasiado importante como para que se posponga, tal como en Panamá posponemos todo en la viña del Señor, sin importar su grado de significación.
Mi opinión la he manifestado: la construcción de un tercer juego de esclusas es de una importancia tal que debe decidirse de una manera consensuada, tal como se hizo en la reunión Coronado 2000. No es una decisión que le compete única y exclusivamente a los directivos de la Autoridad del Canal (ACP). El colega mencionado me llamó después de leer la noticia de que la ACP contará en su presupuesto para el próximo año, con los fondos para los estudios de la ampliación de la vía canalera (Ver La Prensa, 2/3/01, plana 3).
El colega me espetó en retahíla su opinión, más bien indignación, porque de un presupuesto de unos $780 millones, en bruto, se quiera meter al país en una deuda tan astronómica como la ya señalada. Me mencionó que EE.UU., consciente de que traspasaría el Canal a Panamá, tiene años de estar ampliando su capacidad de transporte intermodal, el cual está operando. No dejó de mencionar la tendencia comprobada de construir barcos post - Panamax. Lo ve como una forma de presión para que Panamá se cuelgue en deuda pro mundi beneficio, pero no pro Panamá. En realidad, se me olvidan todos los argumentos que enumeró con gran vehemencia, repito, en contra de la opción del tercer juego de esclusas.
Personalmente imagino que la tendencia a construir barcos post - Panamax podría indicar que existe la intención de no cruzar nuestro canal, ya sea dando la vuelta por el Cabo de Hornos o siguiendo otra ruta. Dicha intención podría continuar con o sin tercer juego de esclusas. Además, como lego, me pregunto si no se está confundiendo nuestra necesidad de mayores recursos hídricos, para el consumo, con la insaciable sed por nuestras aguas que han demostrado nuestros clientes canaleros. También, si los embalses que se construirían no empujarían a los campesinos afectados a venir a nuestra capital y exacerbarían los problemas sociales que estamos viviendo. Esto sin olvidar que estaríamos reservando más de nuestras tierras para el Canal y que aparentemente esto tendría que volver a repetirse en ocasiones futuras.
En fin, insisto en que tiene que organizarse un debate serio, cabal, en el que deben participar todos los sectores de opinión nacionales para llegar a la decisión que consulte los más altos intereses del país. Es justo que los panameños determinemos si el canal será para beneficio del mundo o, principalmente, de Panamá. Este asunto no debe ser soslayado ni demorado, ni siquiera con tranques y amenazas de "ir hasta las últimas consecuencias".
Mi opinión la he manifestado: la construcción de un tercer juego de esclusas es de una importancia tal que debe decidirse de una manera consensuada, tal como se hizo en la reunión Coronado 2000. No es una decisión que le compete única y exclusivamente a los directivos de la Autoridad del Canal (ACP). El colega mencionado me llamó después de leer la noticia de que la ACP contará en su presupuesto para el próximo año, con los fondos para los estudios de la ampliación de la vía canalera (Ver La Prensa, 2/3/01, plana 3).
El colega me espetó en retahíla su opinión, más bien indignación, porque de un presupuesto de unos $780 millones, en bruto, se quiera meter al país en una deuda tan astronómica como la ya señalada. Me mencionó que EE.UU., consciente de que traspasaría el Canal a Panamá, tiene años de estar ampliando su capacidad de transporte intermodal, el cual está operando. No dejó de mencionar la tendencia comprobada de construir barcos post - Panamax. Lo ve como una forma de presión para que Panamá se cuelgue en deuda pro mundi beneficio, pero no pro Panamá. En realidad, se me olvidan todos los argumentos que enumeró con gran vehemencia, repito, en contra de la opción del tercer juego de esclusas.
Personalmente imagino que la tendencia a construir barcos post - Panamax podría indicar que existe la intención de no cruzar nuestro canal, ya sea dando la vuelta por el Cabo de Hornos o siguiendo otra ruta. Dicha intención podría continuar con o sin tercer juego de esclusas. Además, como lego, me pregunto si no se está confundiendo nuestra necesidad de mayores recursos hídricos, para el consumo, con la insaciable sed por nuestras aguas que han demostrado nuestros clientes canaleros. También, si los embalses que se construirían no empujarían a los campesinos afectados a venir a nuestra capital y exacerbarían los problemas sociales que estamos viviendo. Esto sin olvidar que estaríamos reservando más de nuestras tierras para el Canal y que aparentemente esto tendría que volver a repetirse en ocasiones futuras.
En fin, insisto en que tiene que organizarse un debate serio, cabal, en el que deben participar todos los sectores de opinión nacionales para llegar a la decisión que consulte los más altos intereses del país. Es justo que los panameños determinemos si el canal será para beneficio del mundo o, principalmente, de Panamá. Este asunto no debe ser soslayado ni demorado, ni siquiera con tranques y amenazas de "ir hasta las últimas consecuencias".