Cinismo político
Cínicos, por decir lo menos, es lo que son los representantes de los partidos políticos que por cinco años compartieron con el arnulfismo las mieles del poder y aún no terminan de soltar las riendas del gobierno, y ya salieron a criticar a la presidenta Moscoso. Y cínico también el presidente de Cambio Democrático que tanto los criticó en la recién pasada contienda electoral, y hoy se une en alianza con ellos con miras de alcanzar la Presidencia en los comicios del 2009.
Cómo es posible que estos seudos dirigentes, a tan pocos días de abandonar el gobierno que ejercieron por cinco años junto a la presidenta Moscoso, salgan ahora a criticar el crecimiento de la deuda externa del país, la falta de seguridad ciudadana y el trastocamiento de la escala de valores que ellos mismos contribuyeron a crear con los marcados actos de corrupción que caracterizó al gobierno del cual ellos formaron parte.
Si tanto defendieron la administración de la presidenta Moscoso durante los años que estuvieron en el poder, por qué hoy no utilizan esos argumentos para vender su opción.
La dignidad parece un concepto proscrito en la escala de valores dentro de la política.
A todas luces queda en evidencia que la intención es distanciarse de la mala imagen que deja la gestión gubernamental de Moscoso y presentarse ante el electorado como la panacea a los problemas del país; con la cara lavada de los escándalos de corrupción, incapacidad y cinismo con que manejaron el gobierno por cinco años, como si esto fuera tan fácil, como quitarse una camisa y ponerse otra.
Su cinismo no los deja ver que los errores del gobierno de Moscoso son sus errores y que este es un lastre que desde ya los arrastrará al abismo en la próxima contienda electoral.
Del presidente de Cambio Democrático, Ricardo Martinelli, es poco lo que podemos esperar y su decisión de formar alianza con los que nada más ayer criticó de ser partidos políticos tradicionales, no es más que el razonamiento lógico de una persona sin principios ni brújula política.
Creer que la Coordinadora Nacional de Oposición (CNO) que integran los partidos Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (MOLIERNA), Liberal Nacional, Solidaridad y Cambio Democrático, borrará de la mente de los panameños los gravísimos escándalos de corrupción y la deficiente administración que marcaron la gestión de Moscoso, de la cual ellos formaron parte, es querer tapar el sol con la mano.
Su actitud no denota otra cosa que el desprecio que siempre han demostrado por la opinión pública y por este pueblo, ya que en vez de aceptar los errores que cometieron en la administración de Moscoso y tratar de enmendarlos, le echan la culpa de todo lo malo a la desprestigiada presidenta arnulfista. Hacen leña del árbol caído y no se dan cuenta que ellos son ramas de ese árbol.
Pretenden apelar al concepto erróneo de mala memoria que se dice tiene pueblo panameño y, quizá, en el mejor de los casos, aspiran a que el recién instalado gobierno haga una mala administración y así aprovecharse del supuesto voto castigo del panameño en las urnas.
Dos cosas llaman poderosamente la atención en esta nueva alianza: que el Partido Arnulfista no forma parte de ella y que Martinelli diga ahora que cuando él hablaba de partidos políticos tradicionales sólo se refería precisamente al Arnulfista y al PRD, pretendiendo dejar una ventana abierta para venderse como la "nueva" y "verdadera" opción política, tal cual fue el estribillo del presidente de Cambio Democrático en la pasada contienda electoral.
Y la pregunta que queda en el tintero es: ¿será Martinelli el abanderado de esta nueva alianza?
El cinismo político de estos señores raya en la ofensa al intelecto del panameño. Tuvieron cinco años para hacer una gestión de lujo y tiraron por la borda su oportunidad. Ojalá esto sirva de lección al gobierno "Patria Nueva " de Martín Torrijos y no ocurra lo mismo en su administración.
Cómo es posible que estos seudos dirigentes, a tan pocos días de abandonar el gobierno que ejercieron por cinco años junto a la presidenta Moscoso, salgan ahora a criticar el crecimiento de la deuda externa del país, la falta de seguridad ciudadana y el trastocamiento de la escala de valores que ellos mismos contribuyeron a crear con los marcados actos de corrupción que caracterizó al gobierno del cual ellos formaron parte.
Si tanto defendieron la administración de la presidenta Moscoso durante los años que estuvieron en el poder, por qué hoy no utilizan esos argumentos para vender su opción.
La dignidad parece un concepto proscrito en la escala de valores dentro de la política.
A todas luces queda en evidencia que la intención es distanciarse de la mala imagen que deja la gestión gubernamental de Moscoso y presentarse ante el electorado como la panacea a los problemas del país; con la cara lavada de los escándalos de corrupción, incapacidad y cinismo con que manejaron el gobierno por cinco años, como si esto fuera tan fácil, como quitarse una camisa y ponerse otra.
Su cinismo no los deja ver que los errores del gobierno de Moscoso son sus errores y que este es un lastre que desde ya los arrastrará al abismo en la próxima contienda electoral.
Del presidente de Cambio Democrático, Ricardo Martinelli, es poco lo que podemos esperar y su decisión de formar alianza con los que nada más ayer criticó de ser partidos políticos tradicionales, no es más que el razonamiento lógico de una persona sin principios ni brújula política.
Creer que la Coordinadora Nacional de Oposición (CNO) que integran los partidos Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (MOLIERNA), Liberal Nacional, Solidaridad y Cambio Democrático, borrará de la mente de los panameños los gravísimos escándalos de corrupción y la deficiente administración que marcaron la gestión de Moscoso, de la cual ellos formaron parte, es querer tapar el sol con la mano.
Su actitud no denota otra cosa que el desprecio que siempre han demostrado por la opinión pública y por este pueblo, ya que en vez de aceptar los errores que cometieron en la administración de Moscoso y tratar de enmendarlos, le echan la culpa de todo lo malo a la desprestigiada presidenta arnulfista. Hacen leña del árbol caído y no se dan cuenta que ellos son ramas de ese árbol.
Pretenden apelar al concepto erróneo de mala memoria que se dice tiene pueblo panameño y, quizá, en el mejor de los casos, aspiran a que el recién instalado gobierno haga una mala administración y así aprovecharse del supuesto voto castigo del panameño en las urnas.
Dos cosas llaman poderosamente la atención en esta nueva alianza: que el Partido Arnulfista no forma parte de ella y que Martinelli diga ahora que cuando él hablaba de partidos políticos tradicionales sólo se refería precisamente al Arnulfista y al PRD, pretendiendo dejar una ventana abierta para venderse como la "nueva" y "verdadera" opción política, tal cual fue el estribillo del presidente de Cambio Democrático en la pasada contienda electoral.
Y la pregunta que queda en el tintero es: ¿será Martinelli el abanderado de esta nueva alianza?
El cinismo político de estos señores raya en la ofensa al intelecto del panameño. Tuvieron cinco años para hacer una gestión de lujo y tiraron por la borda su oportunidad. Ojalá esto sirva de lección al gobierno "Patria Nueva " de Martín Torrijos y no ocurra lo mismo en su administración.