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Cinismo y auto engaño


La situación actual del Partido Revolucionario Democrático no puede ser más lamentable. En primer lugar, ofrece al país el espectáculo de un cinismo y de una orfandad de amor propio increíbles. Renuncian los miembros del Comité Ejecutivo Nacional por haberse hecho irresistibles las críticas y exigencias de los de abajo y sin rosca, que exigían un cambio de sus integrantes; pero luego, de entre los renunciantes, surgen aspirantes a ser electos nuevamente en el llamado CEN transitorio, o sea, más de lo mismo y con los mismos.

Además, los lores del PRD se engañan cacareando que cuentan con más de seiscientos mil adherentes. La visible realidad es que por miles se les están alejando y se les alejarán más aún si las desgastadas figuras cuya hegemonía ya pasó a la historia, por desgracia la recuperaran.

La muy repetida letanía de cero corrupción, conforme se ha dicho, resultó en cerro de corrupción. Y eso lo demuestra quienes se desempeñaron en altas posiciones de las que se aprovecharon para obtener millonarias concesiones y el pago, en tráfico de influencia, de descaradas y falsas indemnizaciones. A eso sumemos los miles de dólares que varios cónsules no le han remitido al tesoro nacional y los constantes descubrimientos de peculados de funcionarios en el período del año 2004 al actual.

Difícilmente se aglutinará el PRD con las mismas cifras de unidades, fuerzas y pujanza de su ayer. Esas, como las golondrinas de Bécquer, no volverán, y ¡Qué solos se quedan los muertos! Hoy su única alternativa salvadora sería la de una gran barrida de las dirigencias de siempre para lograr un cambio total, pero con verdaderas caras nuevas.

101 años de Panamá América

 
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