Ciudad, el desafío constante
Los planificadores urbanos insisten en que entre los fines principales que deben lograr las autoridades de una ciudad es hacerla sobre todo amable, organizada y segura para sus habitantes. No obstante, la capital panameña es a todas horas del día hostil, caótica e insegura.
¿Qué están haciendo las autoridades para resolver el problema? Aunque se han escuchado diversos planes y proyectos para enfrentar algunos de los males perpetuos que aquejan a los capitalinos, los funcionarios municipales solamente han dado algunas ideas aisladas, varias de ellas totalmente descabelladas, en general desconectadas una de otra y sin posibilidad de continuidad a largo plazo. La razón de esta situación es la falta de una visión coherente con una realidad urbanística que está, y estará cada vez más, en constante cambio pues su población crece y, en consecuencia, sus problemas.
Las grandes ciudades europeas, por ejemplo, han transitado por diversos caminos para lograr reconciliar las crecientes e infinitas necesidades de sus residentes con el interés público. Por ello, se podrán citar mil ideas y razones, pero lo que ha garantizado la consecución final de los objetivos planteados ha sido la puesta en práctica de un principio básico: hacer prevalecer el bienestar colectivo encima del interés privado, sin sacrificar las particularidades de sus habitantes, sean estos niños o mayores, minusválidos, peatones, conductores y el inacabable etcétera. Este es el desafío constante de un pueblo en crecimiento como Panamá.