Ciudad para todos
Los momentos por los que ha transitado la ciudad han dejado una herencia rica de perspectiva, que demuestra que podemos hacerla cada día mejor, habitable y limpia. Lo que hoy se observa ha sido una suma continua de aportes y preocupaciones que en lugar de una valoración romántica, debe convertirse en un compromiso sostenible y vigoroso.
Sin duda, existen "caras de la ciudad" hermosas, que nos dejan un calor de orgullo bajo la camisa, porque hemos sido parte de su construcción y pujanza. Pensar que ya tocamos el cielo es, sin embargo, un tinte de vanidad peligrosa y limitada que puede impedirnos mirar las cosas que están por hacerse. Ciudad de Panamá debe recuperar su condición humana.
Hasta hace algunos años, Santa Fe de Bogotá, por ejemplo, era una ciudad de autos que correteaban a los peatones, porque el espacio era para todo el mundo menos para los ciudadanos. De unos años para acá se convirtió muy acogedora; sus autoridades explotaron sus potencialidades, y hasta el turista ausente cinco años antes, percibió el cambio.
Panamá posee, sin pizca de vanidad, ventajas comparativas que pueden transformarla en un oasis, no sólo de paz, sino de nivel de vida. No debe continuar el acaparamiento de aceras, como ha ocurrido en Calidonia y la Central.
En septiembre del año pasado, el nuevo gobierno habló de corregir el deterioro de las calles tras la ampliación de otras y nuevas construcciones. Seis meses después, los panameños aún esperan.
El Municipio capitalino podría abrir concursos para propuestas que incorporaran a los ciudadanos a un programa de sugerencias sobre ¿Cómo quieres tu ciudad? Sería un aporte valioso y efectivo que nos haría más parte de ella.
Sin duda, existen "caras de la ciudad" hermosas, que nos dejan un calor de orgullo bajo la camisa, porque hemos sido parte de su construcción y pujanza. Pensar que ya tocamos el cielo es, sin embargo, un tinte de vanidad peligrosa y limitada que puede impedirnos mirar las cosas que están por hacerse. Ciudad de Panamá debe recuperar su condición humana.
Hasta hace algunos años, Santa Fe de Bogotá, por ejemplo, era una ciudad de autos que correteaban a los peatones, porque el espacio era para todo el mundo menos para los ciudadanos. De unos años para acá se convirtió muy acogedora; sus autoridades explotaron sus potencialidades, y hasta el turista ausente cinco años antes, percibió el cambio.
Panamá posee, sin pizca de vanidad, ventajas comparativas que pueden transformarla en un oasis, no sólo de paz, sino de nivel de vida. No debe continuar el acaparamiento de aceras, como ha ocurrido en Calidonia y la Central.
En septiembre del año pasado, el nuevo gobierno habló de corregir el deterioro de las calles tras la ampliación de otras y nuevas construcciones. Seis meses después, los panameños aún esperan.
El Municipio capitalino podría abrir concursos para propuestas que incorporaran a los ciudadanos a un programa de sugerencias sobre ¿Cómo quieres tu ciudad? Sería un aporte valioso y efectivo que nos haría más parte de ella.