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Ciudad y tráfico


Por estos días son evidentes los esfuerzos oficiales por encarar el complicado tema del tráfico vehicular urbano: cambian el orden de los carriles, colocan centenares de semáforos, vuelven a normalizar los carriles, colocan numerosos policías en las horas pico… y el problema continúa. Y no sólo en los corredores, como argumentan algunos, sino en toda la ciudad. La “maldición” de los corredores es que, como allí se paga, las exigencias son mayores, pero… ¿qué sería de la ciudad sin ellos? Las medidas oficiales siguen a longevos reclamos de desesperados conductores presionados por las citas, los compromisos de negocios o por la simple y sencilla razón de querer llegar a tiempo a oficinas y hogares. No se trata sin embargo de las medidas urgentes o de las salidas inmediatas que quieran ofrecer las autoridades, por más exigencias públicas que existan, sino de analizar el tema a profundidad y proponer medidas que en el largo plazo contemplen, con la suficiente amplitud, las tendencias del tráfico vehicular y propongan medidas alternativas coherentes, realistas y que resuelvan el problema en un plazo prudencial. La Cinta Costera demostró que la Ciudad necesita vías de esa envergadura, con tres o cuatro paños, avenidas amplias y espacios abiertos, por lo que las nuevas calles que se construyan deben establecerse con esa orientación. Panamá cambió y la concepción oficial de esta ciudad debe cambiar igualmente, de lo contrario seguiremos con los tranques y la desesperación.

101 años de Panamá América

 
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