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Ciudadano, atrévete a ser veraz




Abogado investigador

"Dejad que alcance la verdad aquel que quiera vivir bien y entonces, y no antes cesarán sus pesadumbres", dijo Platón. Mentir es uno de los vicios más comunes que se escucha en Panamá. Prevalece en lo que se llama sociedad. Se cree que el mentir es tan necesario para conducir los asuntos humanos, que se ha convenido tácitamente en ello. Nuestra sociedad está enferma por las disculpas, y por ello pocas personas creen en la clase de gobierno imperante, en la moralidad pública, en los hombres de comercio que aumentan paulatinamente el costo de la vida, sin la enérgica protesta social. La burocracia estatal es asfixiante, y llega hasta hacerse creer que es un patrón normal, acomodaticio para el empleado que no acepta su responsabilidad, sino la pasa a otra oficina, y de esa manera acrecenta el enojo del ciudadano, entorpeciendo la cordura, abandonando la dignidad, fomentando la mentira en, y hacia todos los ángulos de nuestra vida cotidiana.
Posteriormente llega la corrupción y la frivolidad en las personas de alta posición, y nunca dejan de ejercer una influencia perniciosa sobre la condición de la nacionalidad panameña, que se empeora al haber más pobres, que con su desdicha, tratan de engañarse en un sueño que más bien es una pesadilla tormentosa de sufrimientos.
Es preciso comprender que el hombre no vive para sí sólo, sino para el bien de los demás tanto como para el propio, teniendo un deber que llenar, y no entorpecer el bien común, porque las cárceles están repletas de inocentes, si deseáramos juzgar a los reales culpables de nuestras penurias, pues la sabiduría del hombre aparece en sus actos, porque todo hombre es hijo de sus obras.
Todo trabajo malo es mentira, deshonroso. Se paga para que se haga un trabajo bien hecho, pero con una apariencia mal intencionada, se entrega un bien que se daña en poco tiempo. ¿Y quién ayuda al consumidor? ¿Acaso ya no existe casi una liberación de precios que está conduciendo al panameño a su propio caos?
Parece que la tolerancia no es aceptada en nuestro círculo de vida común. Es preciso recordar que el valor es tan necesario como siempre para aquellos que quieren mantenerse dentro de la rectitud de conciencia innata por la verdad. Debemos mirar el bien común para no lograr solamente el beneplácito de políticos que parece no desear subir la pensión de jubilados y pensionados, sino se suben salarios en vez de rebajar sus presupuestos para el beneplácito de los más necesitados.
La dificultad que atraviesa el panameño es realmente alarmante. Se compran autos lujosos, cada día hay más construcciones elevadas, pero diariamente hay más pobres. ¿Cómo es posible que se vea tanta riqueza en nuestra capital, cuando la miseria se incrementa? ¿Es lavado de dinero? ¿Tráfico de drogas? ¿Por qué la justicia está tan lenta? ¿Dónde radica la verdad que parece ser, nadie alcanza a comprender? Se protesta sin severidad. Se clama sin energía, se acepta la penuria, y las personas cada vez más aceptan las promesas de políticos que no cumplen lo que prometen, sino desean devengar altos salarios, aunque la miseria crece cada día.
El panameño no ha sido hecho para únicamente adquirir la fama o la gloria o el éxito, sino para algo más elevado y más grande de lo que el mundo puede dar: el centro del planeta, y no se entiende que en la corta vida de todos, la eternidad depende de ese corto tiempo, debiendo vencer a muchos enemigos, para evitar muchas tragedias, y dominar las dificultades en adquirir las necesidades del común denominador social.
El verdadero medio para sobresalir en cualquier esfuerzo es proponer la imitación del modelo más brillante y perfecto. Nos hacemos mejores con sólo intentarlo, aunque quedemos lejos de la perfección. El carácter influye siempre. Podrá haber poco conocimiento, débiles aptitudes, ninguna fortuna, ninguna posición social, pero si hay carácter de verdad, tendrá influencia y se asegurará el respeto. El celo y la laboriosidad son los que dan belleza y esplendor a la vida humana. Y si el panameño logra adquirir y comprenderlo, tendrá éxito para que pasemos en la historia con positivismo y logros que alimentarán todo recuerdo. Con cultura no podrá haber engaño.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América