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Clamor popular: agua para todos (I)


Subtitulo este artículo con el angustioso pedido de Jesús: "Agua..., tengo sed", para destacar la importancia del vital líquido, creado por Dios, en la vida de los humanos y demás seres vivientes. Un 75%, o sea 3/4 del cuerpo humano, está compuesto de agua. Se puede vivir más tiempo por falta de alimentos que sin agua. El hambre y el estrés agudizan la sed. Ella tiene importancia material y rango espiritual (el bautismo y la sed de Jesús en su agonía)
Tres cuartas partes de la tierra están conformadas por agua, y sin ésta la vida no sería posible. El agua, de un bien natural abundante, se está convirtiendo en un recurso escaso por la contaminación, desertificación y uso potencial frente a un crecimiento acelerado de la población mundial. Algunos científicos estiman que el agua podría, de no tomarse medidas adecuadas, ser el factor central que desencadene las guerras del futuro.
El consumismo desarrollista, la falta de coherencia o de políticas armónicas que nos conduzcan a un desarrollo humano ecosostenible, han permitido crecimientos urbanos desordenados y generalización de procesos contaminantes, con resultados evidentes de afectación de los cuerpos de agua que amenazan permanentemente la salud, economía, la vida misma de los panameños y sus ecosistemas naturales.
Miles de panameños no tienen acceso al agua potable y otros tantos en las ciudades la disponen muy ocasionalmente. Es absurdo pensar en un desarrollo humano ecosostenible, sin mejorar la calidad de vida de la población. Con limitaciones para disponer de agua potable, las poblaciones están sujetas a consumirla con altos riesgos de contaminación y enfermedades, invertir grandes consumos energéticos en adquiridas de fuentes distantes o esperar horas para obtenerla, limita su disponibilidad o capacidad productiva para construir un país de una economía sana y competitiva, de allí que en Johannesburgo 2002 el compromiso internacional fue agua y energías limpias para los pobres o necesitados, para todos.
Las bahías de Panamá, Colón, Las Minas, el lago Alajuela y los ríos La Villa, Guararé, Pacora, Caimito, Changuinola, etc., están cada vez más contaminados. Aguas negras, basura, químicos tóxicos producto de los agroquímicos, las actividades mineras, portuarias, barcos, desechos industriales, son vertidos directamente con muy poco o sin ningún tratamiento a los cuerpos de aguas naturales y que generan enfermedades hasta la muerte.
El incremento peligroso de la erosión sedimentación producto de la deforestación, movimientos de suelos para construcciones y basuras, viene produciendo la muerte progresiva de los ecosistemas dulce acuícola y marinos, así como en especial los arrecifes coralinos que son al mar lo que los bosques a la tierra; principales generadores de biodiversidad, de pesquerías, oxígeno y capturas de CO2.
Esas son las consecuencias de la irresponsabilidad de los que nos gobiernan. Aunque el agua en Panamá es abundante, como recurso disponible para una vida sana, es cada vez más escasa y, por tanto, se hace más costoso producir agua potable. Cada día que pasa, observamos cómo se reduce su disponibilidad para los centros urbanos y se encarece la producción de agua potable. Con una adecuada política de prevención de la contaminación liberamos recursos que hoy se invierten, en exceso, en químicos para la potabilización.
Recientes informes de empresas ambientales, indican que en los últimos 15 años han disminuido, en forma progresiva, la biodiversidad y recursos pesqueros de los mares panameños por los cambios climáticos (emisiones de gases contaminantes y deforestación) y la contaminación por basuras, químicos, aguas servidas e incremento de la sedimentación ante la deforestación y movimiento masivo de suelos de las construcciones. Nuestros océanos mueren. Es hora de poner fin a esta génesis de destrucción y muerte.
El agua es un solvente universal clave para todo el proceso de desarrollo, y puede constituirse en un valioso recurso económico de exportación, en virtud del efecto sinérgico de tener agua de calidad en el paso de las principales líneas marítimas del mundo. También es materia prima para producir hidrógeno, que será el combustible que sustituirá, muy pronto, a los hidrocarburos. Por tanto, el agua es la vida de nuestro pueblo y se constituirá en el "Petróleo de Panamá". (Continuará en segunda entrega)

101 años de Panamá América

 
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