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Claroscuros de las campañas electorales


Un elemento positivo de la democracia es la libertad para participar en la política. Pero como todo, implica avances y retrocesos. Sin embargo, hacerlo sin articular adecuadamente los tiempos de las campañas electorales, los procesos y espacios que emplean los partidos políticos para difundir sus mensajes y la transparencia que se le exige a los candidatos, especialmente a los funcionarios que repiten el juego en la nebulosa frontera en la que suelen actuar, requiere una mejor regulación y una práctica mucho más elevada que la actual, donde algunos políticos -dentro y fuera del gobierno- están permanentemente en "campañas electorales".

De allí que las leyes electorales pretenden regular estos desequilibrios, pese a que acarrea riesgos de limitar la libertad. No obstante, dada las recientes actuaciones tanto del gobierno panameño en la víspera de la campaña interna del PRD, además de las campañas de los partidos de oposición, el momento es importante para reabrir el debate sobre la insuficiencia de las leyes para reconstruir el equilibrio necesario entre el poder público y los poderes fácticos. ¿Cómo? Hay formas, aunque sin recetas milagrosas. Una de ellas podría ser prohibir o limitar el uso de la imagen personal del funcionario de gobierno "presumiendo" de la obra pública en el "spot" publicitario.

Pero todo eso requeriría profundizar ampliamente el debate en tiempos de elecciones. De allí que cuando faltan 17 meses para las elecciones generales, el momento es válido para plantear la inquietud.

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