Clinton, inconsecuente
Un mal sabor deja a la opinión mundial, y especialmente al pueblo panameño, la negativa del presidente norteamericano Bill Clinton con su decisión de no asistir a los actos de tardía justicia, al devolver a Panamá la jurisdicción plena sobre su territorio, en gran parte detentada por su país durante casi 100 años.
Tal vez sea eso, lo tarde, y las cobardes agresiones a que fue sometido nuestro pueblo, en procura de este acto de justicia, sobre tantas negociaciones amañadas y leoninas. Esa sería la inválida excusa moral de no hacerse presente, como debería, el 31 de diciembre de 1999 a devolver la tierra mal habida de la que se beneficiaron durante tantos años para tantos fines.
Hay muchas cosas que como estadista y como persona se analizaban a darle un sitio especial al presidente que dicen es masón, Bill Clinton, entre ellos, su origen humilde y su aparente inclinación por la paz, tan necesaria en estos tiempos de violencia y hambre.
Me decepciona el señor Bill, cuando se hace presente en tantos escenarios de guerra a las que se aportan tantos miles de millones de dólares y, a la celebración tan merecida de devolver a Panamá su Canal y las miles de hectáreas donde sus gobiernos montaron hasta 24 bases militares sin pagar un real, no viene.
Aquí, donde montaron una escuela para la formación de tiranos y asesinos, como lo es la Escuela de las Américas, escuela que el propio pueblo norteamericano rechaza en su territorio y pide públicamente a su gobierno que sea cerrada porque forma torturadores y viciadores de los más elementales derechos humanos.
Le queda muy mal, señor Clinton, no asistir a acompañar al resto de los pueblos de América a estos actos. No se averguense, hágase presente y muestre la fuerza, la vergüenza, la bondad e hidalguía del pueblo que representa.
Ofrezca su mano amiga sin reservas ni presiones ocultas, ofrezca su mano amiga al progreso y la paz.
Descontamine las tierras panameñas del veneno y la muerte que queda sembrado en las áreas donde funcionaron las bases que abandonan, es su responsabilidad y deber moral, además, ya han causado muchas muertes y daños a gente humilde de nuestro país cuyo único delito ha sido servirle al mundo, pero especialmente a los gobiernos y política norteamericanos.
Las excusas de "bajo perfil, socio protector (¿de qué)" etc., no tienen cabida, menos aún, cobro de facturas por CMA o peor aún, presiones para logros parecidos.
La inasistencia comprobaría la falta de interés oficial de los E UA por la situación de sus relaciones con los países indoamericanos y el peso político-eleccionario interno en su país. Solamente eso interesa, su política interna y las presiones, o sea, continuaremos igual en el Siglo XXI, no habrá una voluntad real de cambio, de justicia entre la primera y única potencia mundial y el resto de los países del Continente americano.
No puede ser señor Clinton, los pueblos americanos rechazan el continuismo de estas políticas aberrantes.
Esta es una magnífica oportunidad para mostrar un cambio favorable, acorde con los nuevos tiempos, con el Siglo XXI, ¿o espera usted que se cumplan las profecías del fin del mundo en mayo del 2,000?
Señor Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, sería bueno que Ud. aproveche esta oportunidad que le presenta el GADU para dar una muestra de que nuestra América Latina no es simplemente un patio trasero donde depositan basura, incluso de destrucción biológica, sino que por una vez en muchos años, un presidente de su país actúa en comunión con la justicia (aún incompleta) con que actuó un Jimmy Carter con este pequeño gran país americano.
Haga de sus juramentos una realidad operativa, asuma una actitud consecuente con ellos. No dudo que con eso y viniendo del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, contribuirá grandemente con la democracia en nuestro continente.
Tal vez sea eso, lo tarde, y las cobardes agresiones a que fue sometido nuestro pueblo, en procura de este acto de justicia, sobre tantas negociaciones amañadas y leoninas. Esa sería la inválida excusa moral de no hacerse presente, como debería, el 31 de diciembre de 1999 a devolver la tierra mal habida de la que se beneficiaron durante tantos años para tantos fines.
Hay muchas cosas que como estadista y como persona se analizaban a darle un sitio especial al presidente que dicen es masón, Bill Clinton, entre ellos, su origen humilde y su aparente inclinación por la paz, tan necesaria en estos tiempos de violencia y hambre.
Me decepciona el señor Bill, cuando se hace presente en tantos escenarios de guerra a las que se aportan tantos miles de millones de dólares y, a la celebración tan merecida de devolver a Panamá su Canal y las miles de hectáreas donde sus gobiernos montaron hasta 24 bases militares sin pagar un real, no viene.
Aquí, donde montaron una escuela para la formación de tiranos y asesinos, como lo es la Escuela de las Américas, escuela que el propio pueblo norteamericano rechaza en su territorio y pide públicamente a su gobierno que sea cerrada porque forma torturadores y viciadores de los más elementales derechos humanos.
Le queda muy mal, señor Clinton, no asistir a acompañar al resto de los pueblos de América a estos actos. No se averguense, hágase presente y muestre la fuerza, la vergüenza, la bondad e hidalguía del pueblo que representa.
Ofrezca su mano amiga sin reservas ni presiones ocultas, ofrezca su mano amiga al progreso y la paz.
Descontamine las tierras panameñas del veneno y la muerte que queda sembrado en las áreas donde funcionaron las bases que abandonan, es su responsabilidad y deber moral, además, ya han causado muchas muertes y daños a gente humilde de nuestro país cuyo único delito ha sido servirle al mundo, pero especialmente a los gobiernos y política norteamericanos.
Las excusas de "bajo perfil, socio protector (¿de qué)" etc., no tienen cabida, menos aún, cobro de facturas por CMA o peor aún, presiones para logros parecidos.
La inasistencia comprobaría la falta de interés oficial de los E UA por la situación de sus relaciones con los países indoamericanos y el peso político-eleccionario interno en su país. Solamente eso interesa, su política interna y las presiones, o sea, continuaremos igual en el Siglo XXI, no habrá una voluntad real de cambio, de justicia entre la primera y única potencia mundial y el resto de los países del Continente americano.
No puede ser señor Clinton, los pueblos americanos rechazan el continuismo de estas políticas aberrantes.
Esta es una magnífica oportunidad para mostrar un cambio favorable, acorde con los nuevos tiempos, con el Siglo XXI, ¿o espera usted que se cumplan las profecías del fin del mundo en mayo del 2,000?
Señor Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, sería bueno que Ud. aproveche esta oportunidad que le presenta el GADU para dar una muestra de que nuestra América Latina no es simplemente un patio trasero donde depositan basura, incluso de destrucción biológica, sino que por una vez en muchos años, un presidente de su país actúa en comunión con la justicia (aún incompleta) con que actuó un Jimmy Carter con este pequeño gran país americano.
Haga de sus juramentos una realidad operativa, asuma una actitud consecuente con ellos. No dudo que con eso y viniendo del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, contribuirá grandemente con la democracia en nuestro continente.