CMA, negociación legítima
El CMA está dentro de la lógica de las cosas. El mundo ha cambiado drásticamente. Durante la década de 1960 los países avanzados o capitalistas eran percibidos como metrópolis imperialistas y colonialistas; como vulgares saqueadores de las riquezas de los pueblos periféricos, sin más. Por supuesto, esa es una visión simplista de la historia; lleva a no pocos a guardar irracional rencor a España, a pesar de la advertencia de Neruda: "vino la luz a pesar de los cuchillos", y a rechazar a los Estados Unidos.
El mundo de nuestros días es radicalmente distinto. Imperialismo, colonialismo, neocolonialismo son connotaciones viejas y archivadas. En cierto modo, ahora son nociones conservadoras que han sido reemplazadas por otros valores, a escala universal: la democracia, los derechos humanos y la libertad de mercado.
En nombre de estos tres grandes valores, los pueblos pobres, los pueblos de Africa, por ejemplo, que se desgarran en el caos y las guerras apocalípticas, tocan las puertas del mundo civilizado pidiendo auxilio. Los Estados Unidos de América invariablemente encabezan todas las iniciativas que adoptan las instancias internacionales para socorrer a los pueblos y naciones en desgracia...Europa y el Japón les siguen.
Panamá y los Estados Unidos, y esto hay que decirlo sin complejo, son países amigos, a pesar de la guerra de 1989 cuyas secuelas la Nación y la gente de Panamá ha superado brillantemente. Los Estados Unidos no tiene ningún interés de dominación en Panamá. Por eso ha sido posible la negociación del Centro Multilateral Antidrogas, que, en modo alguno, "reitera la ocupación del territorio nacional", como sin base alguna dice el Profesor Diógenes Arosemena, un hombre del pasado; para Arosemena, el año de 1947 (cuando los estudiantes se opusieron al convenio de bases FilósHines todavía no acaba.
El acuerdo sobre el CMA, si se firma tendrá legitimidad política y jurídica, pues será un convenio entre dos gobiernos de dos Estados soberanos, elegidos democráticamente, y ratificado con arreglo a las leyes de ambos países. En Panamá el pueblo, el electorado tendrá la última palabra. Todo el mundo sabe como votará el pueblo en el referéndum. Miguel Antonio Bernal tendrá que tragarse sus palabras...o llamar traidor a la mayoría del pueblo panameño.
Lejos de perjudicar la imagen de Panamá y sus atributos como país soberano, cualquier convenio con los Estados Unidos que, además, el pueblo de Panamá apruebe mediante el uso del sufragio, confirma la soberanía popular y fortalece la democracia istmeña; transmite el mensaje de que los panameños de hoy hemos comprendido el mundo tal que es y que nos esforzamos por vivir en él con realismo y dignidad; que rechazamos la invitación al despelote y a la anarquía que entraña el discurso anticolonialista cursi del que son exponentes algunos patrioteros criollos.
El mundo de nuestros días es radicalmente distinto. Imperialismo, colonialismo, neocolonialismo son connotaciones viejas y archivadas. En cierto modo, ahora son nociones conservadoras que han sido reemplazadas por otros valores, a escala universal: la democracia, los derechos humanos y la libertad de mercado.
En nombre de estos tres grandes valores, los pueblos pobres, los pueblos de Africa, por ejemplo, que se desgarran en el caos y las guerras apocalípticas, tocan las puertas del mundo civilizado pidiendo auxilio. Los Estados Unidos de América invariablemente encabezan todas las iniciativas que adoptan las instancias internacionales para socorrer a los pueblos y naciones en desgracia...Europa y el Japón les siguen.
Panamá y los Estados Unidos, y esto hay que decirlo sin complejo, son países amigos, a pesar de la guerra de 1989 cuyas secuelas la Nación y la gente de Panamá ha superado brillantemente. Los Estados Unidos no tiene ningún interés de dominación en Panamá. Por eso ha sido posible la negociación del Centro Multilateral Antidrogas, que, en modo alguno, "reitera la ocupación del territorio nacional", como sin base alguna dice el Profesor Diógenes Arosemena, un hombre del pasado; para Arosemena, el año de 1947 (cuando los estudiantes se opusieron al convenio de bases FilósHines todavía no acaba.
El acuerdo sobre el CMA, si se firma tendrá legitimidad política y jurídica, pues será un convenio entre dos gobiernos de dos Estados soberanos, elegidos democráticamente, y ratificado con arreglo a las leyes de ambos países. En Panamá el pueblo, el electorado tendrá la última palabra. Todo el mundo sabe como votará el pueblo en el referéndum. Miguel Antonio Bernal tendrá que tragarse sus palabras...o llamar traidor a la mayoría del pueblo panameño.
Lejos de perjudicar la imagen de Panamá y sus atributos como país soberano, cualquier convenio con los Estados Unidos que, además, el pueblo de Panamá apruebe mediante el uso del sufragio, confirma la soberanía popular y fortalece la democracia istmeña; transmite el mensaje de que los panameños de hoy hemos comprendido el mundo tal que es y que nos esforzamos por vivir en él con realismo y dignidad; que rechazamos la invitación al despelote y a la anarquía que entraña el discurso anticolonialista cursi del que son exponentes algunos patrioteros criollos.