Codicia, impudicia y justicia
El aberrante tema del transporte público al fin parece estarse afrontando como debe ser. Vemos con suma complacencia la invitación que se hace al pueblo sobre una cívica manifestación de protesta y transitar con cintas negras. Ellas simbolizan el luto que todos los panameños guardamos por la infinidad de víctimas de homicidas del volante que han sumido en la viudez, orfandad y desesperación a muchísimos hogares panameños. A eso se suman el despótico e insolente trato que reciben los usuarios por parte de una cáfila de conductores y sus asistentes y el olímpico desprecio que demuestran sentir por la ley.
Los conductores de los famosos diablos rojos, en su inmensa mayoría gente de la peor ralea, con o sin la influencia del licor y de las drogas, infringen la ley al manejar. Acumulan miles de boletas que no atienden y cuyas multas no cubren, seguros como están de permanecer en la impunidad. Ellos cuentan con el amparo de sus poderosísimos y codiciosos patronos, ante quienes tienen que arrodillarse directores de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre.
Y allá, en la Asamblea Nacional de Diputados, en la que se llama Comisión de Transporte, tienen cuatro modernos Goliat frente a los cuales nada puede hacer ningún David que represente en ella a los usuarios.
Estimamos que la Comisión de Transporte de la Asamblea debe integrarse de manera tal que, tanto los usuarios como los transportistas, tengan derecho a objetar la designación de cualquier persona que la otra parte proponga.
Cómo vamos a hacer, es lo que hay que considerar. La desvergüenza de que cuatro individuos representen a los transportistas bajo cualquier ropaje en una comisión de cinco es algo que debe terminarse para siempre. Con el baldón de su impúdica continuidad no debe cargar la mayoría de los diputados.
Es conveniente que tanto los transportistas como los señores diputados de la Asamblea Nacional se vayan dando cuenta y aclaramos que no lo deseamos ni lo propiciamos, pero presentimos, que están desafiando la ira popular.