Codicia y estupidez
El permanente y candente tema de la corrupción y la necesidad de combatirla es algo que se comenta a lo largo y ancho del país y en todos los medios de comunicación, parques y corrillos. Tanto los clubes cívicos como el gobierno nacional abogan por su persecución y castigo, lo cual se ha convertido en un ferviente anhelo nacional.
Resulta increíble que, a pesar de lo mucho que se dice y escribe sobre el tema, haya aún quienes no solamente metan la mano sino también las patas, según se dice, y que puedan abrigar la esperanza de que no serán descubiertos y permanecerán impunes. Los que estimulados por su afanosa codicia vencen sus escrúpulos y se apropian indebidamente de fondos públicos, debieran tomar en cuenta que en la actualidad hay varias personas que están siendo investigadas por enriquecimiento ilícito; que esas están expuestas a ser encarceladas y que hay ya en la cárcel un buen número de ex funcionarios públicos purgando pena por peculado.
En consecuencia, quienes ante este fatídico cuadro no se abstienen de tratar de enriquecerse ilícitamente, al ser descubiertos dejarán de manifiesto que no solamente cometieron un delito, sino también una gran estupidez.