Código Tributario
Hace casi un año comentábamos en esta misma columna sobre un Proyecto de Ley por el cual se aprueba un nuevo Código Tributario y criticábamos en esa ocasión el tratamiento que el mismo había recibido de parte de la Asamblea, ya que en ese entonces no había sido discutido y tratado más allá de la Comisión de Hacienda Pública, Planificación y Política Económica. La excusa política de los señores legisladores para posponer la consideración de esta importante reforma legislativa fue falta de tiempo, pues estaban imbuidos en el tema de la reelección presidencial. Un año después, dejamos hoy constancia del tiempo perdido y recordamos a los señores legisladores que el mencionado proyecto sigue en la misma situación.
Es necesario modernizar y actualizar las normas que rigen el derecho tributario. Hay que adoptar una serie de normas de carácter general que permitan el mejor conocimiento y entendimiento de la materia tributaria. El mencionado Código tan solo pretende reemplazar el Libro Cuarto del actual Código Fiscal que trata sobre los tributos, incluyendo los impuestos, tasas o derecho y contribuciones.
En ese entonces escribimos: "Los argumentos en favor de la iniciativa son contundentes. La telaraña jurídica que se ha construido durante los cuarenta años de vigencia del Código Fiscal es casi indescifrable. Hay que reconocer, que en ocasiones hasta los tecnócratas del Ministerio de Hacienda y Tesoro han enfrentado la embarazosa situación de citar una norma que fue modificada o derogada en forma subrepticia."
Además, manifestamos nuestras preocupaciones sobre las limitaciones hermenéuticas del Código vigente y las consecuencias para el fisco de la falta de claridad en cuanto al impacto del régimen jurídico vigente sobre diversas transacciones que se realizan en la plaza, las cuales debemos anotar son cada vez más complicadas y sofisticadas.
Nos asaltan dudas si los señores legisladores tendrán la energía y atención para enfrentar este importante proyecto de ley durante este período de elecciones. No obstante, en medio del mismo, los legisladores deben aceptar que fueron elegidos por cinco años y tienen que reconocer que no se pueden limitar estos tres meses de sesiones legislativas a pasar convenios internacionales y dejar a la nueva legislatura que tomará posesión el 1ro. de septiembre de 1999 la responsabilidad de legislar sobre importantes temas pendientes, tales como el mencionado Código Tributario y la Ley de Valores.
Es necesario modernizar y actualizar las normas que rigen el derecho tributario. Hay que adoptar una serie de normas de carácter general que permitan el mejor conocimiento y entendimiento de la materia tributaria. El mencionado Código tan solo pretende reemplazar el Libro Cuarto del actual Código Fiscal que trata sobre los tributos, incluyendo los impuestos, tasas o derecho y contribuciones.
En ese entonces escribimos: "Los argumentos en favor de la iniciativa son contundentes. La telaraña jurídica que se ha construido durante los cuarenta años de vigencia del Código Fiscal es casi indescifrable. Hay que reconocer, que en ocasiones hasta los tecnócratas del Ministerio de Hacienda y Tesoro han enfrentado la embarazosa situación de citar una norma que fue modificada o derogada en forma subrepticia."
Además, manifestamos nuestras preocupaciones sobre las limitaciones hermenéuticas del Código vigente y las consecuencias para el fisco de la falta de claridad en cuanto al impacto del régimen jurídico vigente sobre diversas transacciones que se realizan en la plaza, las cuales debemos anotar son cada vez más complicadas y sofisticadas.
Nos asaltan dudas si los señores legisladores tendrán la energía y atención para enfrentar este importante proyecto de ley durante este período de elecciones. No obstante, en medio del mismo, los legisladores deben aceptar que fueron elegidos por cinco años y tienen que reconocer que no se pueden limitar estos tres meses de sesiones legislativas a pasar convenios internacionales y dejar a la nueva legislatura que tomará posesión el 1ro. de septiembre de 1999 la responsabilidad de legislar sobre importantes temas pendientes, tales como el mencionado Código Tributario y la Ley de Valores.