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Colapsa la moral pública


La exasperante indiferencia del gobierno frente al curso de los acontecimiento en la gravísima problemática de salud que afronta el país, luego de las 43 muertes ocurridas y la cadena de envenenamiento masivo entre los pacientes de la CSS, aunado a la inaceptable minimización de responsabilidades de parte del Ejecutivo, el silencio cómplice de la Asamblea Nacional frente a los hechos, la estrategia indigna de las comisiones presidenciales, la lentitud de los investigaciones y procesos judiciales y, lo más grave, la impunidad y la clandestinidad descarada en la que siguen viviendo en Panamá los responsables -directos o indirectos- de tantas equivocaciones, ha hecho que la moral pública haya colapsado. Es decir, sencillamente se ha derrumbado.
Desde luego, esto es sólo una porción de la profunda y alambicada ramificación del complejo conflicto de salud que afecta hoy a todo el sistema del país y enfrenta al gobierno de Torrijos con la opinión de los ciudadanos. Así mismo, la ausencia de responsabilidad política y moral de quienes ejercen los cargos institucionales en la Caja de Seguro Social y el Ministerio de Salud, sumado a su falta de sentido gubernamental (ejecutar, administrar y gobernar), ha dejado crecer el problema a tal magnitud que, o se derrumba o nada pasará. Ambos destinos serán catastróficos para el país.
¿Qué puede hacer por el sistema de salud el Presidente en los pocos más de 31 meses que le quedan de su mandato? En primer lugar, la propuesta oficial de intentar resolver el problema, a través de nuevos planes, pactos y más comisiones, pero sin admitir primero la urgencia de asumir responsabilidades por las muertes y los sufrimientos de los enfermos de la CSS, es equivocada. Jalando la carreta a los caballos no avanzaremos y hará que los problemas permanezcan intactos.

101 años de Panamá América

 
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