Colapso universitario
La Universidad no debe constituirse en fábrica de profesionales que una vez graduados ingresa a la fila de los desempleados, nos estamos alejando de ser competitivos, no hay participación en área de estrategia nacional como lo es el TLC, así como la participación en los proyectos nacionales. Qué podemos ofrecerle a la nación, si las administraciones universitarias pasadas recientes y presente no están cumpliendo su papel histórico, actuamos sólo cuando nos sentimos afectados por las intervenciones de los gobiernos, cuando se viola la autonomía universitaria; es decir, sólo vamos al médico cuando nos ataca la enfermedad. Cuántas voces de protesta se han escuchado de los profesores, estudiantes, administrativos, de medios de comunicación que solicitan también que se respete la autonomía universitaria interna. Porque las administraciones universitarias se han abrogado el derecho de vigilar y a veces de violar la autonomía interna, que no es más que el derecho a que tienen los universitarios a disentir, a expresarse, a tolerar las ideas, a investigar, a impartir su cátedra libremente, a respetar los méritos de los demás, a respetar la ley, los estatutos, las reivindicaciones gremiales, a no perseguir a los docentes, administrativos y estudiantes, etc.
Si no nos respetamos no podemos exigir respeto a lo demás, y es por esta situación que la Universidad está en desorden. Parte de esta hecatombe es la falta de honestidad en los concursos de cátedra en las distintas unidades académicas, en muchas ocasiones no se respetan los resultados, intervienen personas ajenas al concurso por el cual el afectado se ve en la necesidad de recurrir a la instancia del Consejo Académico y a la Corte Suprema de Justicia. Si las autoridades no prestan atención a esto, si los universitarios no jugamos el papel que nos corresponde, entonces no habrá gobierno, ni leyes ni recurso alguno que podrá ampararnos del colapso en que nos vamos a sumergir, y probablemente nunca saldremos de ahí y si salimos ya no seremos los mismos.
En la moral cristiana católica, se afirma que para que el pecado del robo sea perdonado es necesario restituir. Debe restituir quien ha robado, y si son varios, la obligación recae sobre todos en el siguiente orden: quien posee la cosa robada, si la cosa robada ya no existe y todos han colaborado de la misma manera, todos deben restituir en la misma proporción cada uno por su cuenta, si alguno se resiste a restituir , cualquier de los culpables debe restituir por los demás, teniendo después derecho a exigirles la cantidad correspondiente que ha pagado por ellos, si han colaborado de distinta manera , la obligación recae sobre el mayor responsable en este orden, quien ordenó el robo, quien lo ejecutó, quienes participaron , quien ocultó al ladrón. Se debe restituir la cosa robada o el valor equivalente. Se debe restituir al dueño o a los herederos. Se deber restituir lo más pronto posible, para no aumentar el daño ocasionado con el robo. Si no se puede restituir, por haber destruido lo robado o carecer de medios, se debe mantener a toda costa el propósito de hacerlo cuando sea posible y procurar poder hacerlo.
Valgan estas aclaraciones como un pequeño "recorderis" de cómo deben ser las cosas.
No obstante, reconoció que el sistema educativo necesita ser reestructurado, pero explicó que la única forma de estimular y generar expectativas de superación en los estudiantes es contar con "buenos directores, docentes bien formados y motivados que impartan conocimiento en un ambiente tranquilo, con las herramientas adecuadas".
Sólo el 4% de la población estudiantil encuestada manifestó que no continuará su carrera universitaria. Dijo no tener interés y además mencionó que probablemente buscará empleo.
La mayoría de los estudiantes encuestados dijo que sí continuara una carrera porque desea ser profesional y ganar dinero para mantener a su familia. Además, indicaron que el bachillerato no es suficiente, por lo que necesitan adquirir nuevos conocimientos para poder desenvolverse en el ámbito laboral.
Ocurre que la educación siempre ha sido el talón de Aquiles de los últimos gobiernos y hasta ahora las soluciones planteadas duermen "el sueño eterno".
En esos términos se expresó Noemí Castillo, psicóloga y asesora en temas educativos del Consejo del Sector Privado (CoSPAE).
Para ella, sí es posible soñar con tener un mejor sistema educativo, pero para ello la tarea no es sólo del Ministerio de Educación, sino que es un trabajo que necesita de la cooperación de toda la sociedad civil (padres, docentes y estudiantes).
La palabra clave es "capacitación". Y es que según Castillo, si Panamá quiere buenos estudiantes el sistema educativo debe capacitar a los docentes para impartir valores a los jóvenes, lo que no está sucediendo.
La psicóloga es clara en que "existen muchos educadores que desde la primaria le dicen a los niños que son incapaces y que por más que se esfuercen no van a encontrar un buen empleo". No son todos, advierte, los que utilizan un lenguaje despectivo.
Los cambios políticos también han traído rupturas en lo que al sistema educativo se refiere. Las personas que forman parte de un grupo político son desplazadas por otras, sin importar su nivel profesional, indica Castillo.
Es así como se entiende, agrega, que en estudiantes de escuelas públicas reine una baja autoestima por el estereotipo que existe en nuestro país que plantea que los jóvenes que se gradúan de colegios particulares tienen mayores posibilidades de conseguir trabajo, que los que se gradúan de las públicas.
Falta de enfoque, así lo resume Yara González, coordinadora de Desarrollo Humano de la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Panamá.
"El problema de los profesionales que no encuentran trabajo se debe en ocasiones a que son educados con el enfoque de servir como funcionarios públicos o privados y no realizar proyectos de vida y metas propias".
González aclaró que no es la Universidad la institución a la que le corresponde dar a conocer qué carreras ya no tienen campo laboral, sino otras entidades como el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL).
Para ella, la función de la Casa de Estudios es brindarle la oportunidad a los estudiantes de desarrollarse y de adquirir conocimientos para desempeñarse laboralmente
Al respecto, Noemí Castillo, de CosPAE explica que el mundo moderno está ofreciendo más de 3,000 ofertas académicas y en Panamá sólo se encuentran alrededor de 800, provocando que los estudiantes se enfoquen en carreras tradicionales, saturando más el mercado laboral.
Para el Secretario de Educación y Cultura de APEDE, Juan Carlos Mastellari, las empresas deben incentivar a los estudiantes con becas para que hagan maestrías o doctorados o dándoles un subsidio. Se deben aumentar los recursos para incrementar el interés por el estudio.
Con relación al estereotipo que tienen los estudiantes de que las empresas prefieren a los graduados de colegios privados, Mastellari explicó que a la hora de contratar las empresas no toman en cuenta la procedencia del estudiante, sino que se basan en los conocimientos y habilidades de la persona.
En Panamá no hay un estudio que indique la realidad del mercado laboral, es decir, en qué áreas se requieren nuevos profesionales, afirma la representante de la Universidad de Panamá.
Mastellari, de APEDE aconseja a los estudiantes enfocarse en diversas carreras, ya que si se inclinan en una sola área será más difícil luchar contra los índices de desempleo del país.
Noemí Castillo aconseja a los estudiantes que sean proactivos y no reactivos para enfrentar los retos de este siglo que requiere nuevas destrezas y habilidades.