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Colombia, la incertidumbre


La decisión del presidente Álvaro Uribe, de suspender la mediación de su homólogo venezolano en el proceso de canje humanitario, puede ser una medida política y no de Estado, así como la actuación de Hugo Chávez puede no despertar simpatías en amplios sectores de la región. Pero, lo que no admite dudas es que la gestión de Chávez, en apariencia, había hecho avanzar el proceso de intercambio, y la suspensión golpea a esas gestiones; no a Chávez ni a las FARC.

Así lo admiten importantes medios colombianos. La revista Semana, por ejemplo, califica el hecho como “El día en que todos perdieron”, incluido el presidente Uribe. Y es que un hecho de estilo, la llamada de Chávez a un alto militar colombiano, abortó el primero de contenido que en cinco años da muestras de posibilidades reales al rescate de los 45 rehenes en manos de las FARC.

La realidad es que lo que pudo ser un vital triunfo político para la propia administración Uribe, el rescate, vivos, de los secuestrados, y una demostración al mundo de que sí habían vías políticas para resolver el conflicto colombiano, reaviva la polarización de ese país, y abre amplias avenidas a una sola posibilidad: la militar. Hasta ese día Uribe había demostrado envidiable capacidad estratégica de negociación que lo señalaba como uno de los líderes más capaces con que la derecha colombiana había contado hasta ahora. Y esa capacidad y ese prestigio es el que avala la palabra y el proyecto que representa.

Las cosas no han concluido, pero a partir de los hechos de esta semana una sombra de incertidumbre y duda copa al Palacio de Nariño, que cayó en la trampa de la provocación de Chávez.

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